Las cuentas que no les cuadran
El Ágora
Por Ana Gómez
Cada septiembre el Paquete Económico del Gobierno Federal llega a San Lázaro y cada septiembre la comentocracia desempolva el mismo guión. Que el gasto es irresponsable, que los programas sociales son clientelismo, que el país va directo al precipicio. Este año no fue la excepción. La novedad es que, para contestarles, ya ni siquiera hacen falta nuestros números. Alcanza con los suyos.
El 8 de septiembre la Secretaría de Hacienda entregó al Congreso un proyecto de gasto por 10.6 billones de pesos para 2027. Sin impuestos nuevos, sin gasolinazos y con el déficit bajando a 3.9% del PIB. La Presidenta Claudia Sheinbaum anunció más recursos para educación, con 10.7%, para salud, con 11.3%, para seguridad, con 11.5%, para ciencia, con 13%, y para el campo, con 20.6%. Alguien dirá que eso es propaganda de la mañanera. Muy bien. Veamos qué dicen los que no aplauden.
LA CUENTA LA HIZO UN CRÍTICO
Arturo Damm Arnal, columnista que no se distingue precisamente por su cariño a la Cuarta Transformación, comparó este presupuesto con el último que armó Enrique Peña Nieto. En 2018 el gasto fue de 5.3 billones de pesos. En 2027 será de 10.6. Descontada la inflación, 52% más en términos reales. Y de cada peso que el gobierno puede repartir, el desarrollo social pasó de recibir 59.8 centavos a recibir 72.5. Los programas sociales prioritarios brincaron de 3.7% a 13.8% del gasto programable.
Damm lo presenta como escándalo, porque según él eso fabrica “clientelas”, nosotros leemos exactamente la misma cifra con otro nombre. Se llama redistribución, y es justo lo que el pueblo votó en 2018 y volvió a votar en 2024.
EL PAÍS DE LA TRANSFORMACIÓN
Pongamos las cifras lado a lado. En 2018 la Secretaría de Educación Pública recibió 281 mil millones de pesos, apenas 0.2% más que el año anterior, mientras el gobierno presumía una reforma educativa que iba a llegar a las aulas sin dinero para aplicarse. Para 2027 la SEP tendrá alrededor de 576 mil millones. Más del doble.
En salud, el último presupuesto peñista destinó 565 mil millones al sector, apenas 2.5% del PIB, en plena caída desde 2013. Para 2027 el gasto en salud rondará 1.2 billones, 2.9% del PIB, y el IMSS Bienestar, ese que tanto les gusta ridiculizar, crecería 21.1% real en un solo año.
En seguridad, Defensa, Marina y la extinta Policía Federal sumaban unos 152 mil millones en 2018. Para 2027 Defensa, Marina y la Secretaría de Seguridad reunirán 331 mil millones, con una Guardia Nacional que crece 34% respecto de este año.
Y queda el dato que mejor retrata al viejo régimen. En 2016, 2017 y 2018 la pensión para adultos mayores tuvo el mismo presupuesto, unos 39 mil millones, y pagaba 580 pesos al mes, congelados desde 2014. Para 2027 la Pensión para el Bienestar contará con 543 mil millones, y hoy nuestras abuelas y abuelos reciben 6 mil 400 pesos cada bimestre. En términos reales el programa se multiplicó por diez. Por diez. Para quienes hoy se rasgan las vestiduras, 580 pesos eran política social responsable, que no era para todas las personas adultas mayores, era para los que ellos querían y eso si puede ser clientelismo.
LA HONESTIDAD, ANTE TODO
Como la honestidad no nos asusta, adelantemos lo que van a gritar. El CIEP (Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C.) advierte que la inversión pública total bajaría 12.3% real frente a 2026, que la educación inicial sufriría un recorte de 51.5% y que la deuda llegaría a 55% del PIB. Son datos serios y se discuten donde se deben discutir, en la Cámara de Diputados, que para eso existe. Corregir lo que haga falta sin mover las prioridades es la chamba de las próximas semanas.
Pero ojo con quién se ofrece de auditor. Los que hoy se desvelan por la deuda son los mismos que convirtieron en deuda pública el rescate bancario del Fobaproa, y que todavía la estamos pagando. Los que hoy exigen austeridad gobernaron con Casa Blanca, Estafa Maestra y gasolinazo de cada año. Qué conmovedora preocupación por las finanzas públicas. Lástima que les llegó con siete años de retraso.
EL ESPEJO DE 2018
Hagamos un ejercicio sencillo. Recuerde cómo estaba usted en 2018. El gasolinazo todavía se sentía en cada llenado de tanque, la pensión de su mamá no alcanzaba ni para el gas del mes y en los noticieros los escándalos de corrupción se turnaban el horario estelar. Ahora mírese frente al presupuesto de 2027. Más dinero para la escuela de sus hijos, para la clínica de su colonia y para la seguridad de su calle, y una pensión que por fin se parece a un derecho y no a una limosna. Los que gobernaban entonces aseguran que aquellos eran los buenos tiempos.Seguramente lo eran. Para ellos y sus amigos, pero no para el pueblo.
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*Los textos publicados en la sección de Opinión son responsabilidad exclusiva del autor.
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