La consolidación del segundo piso
El Ágora
Por Ana Gómez
El pasado fin de semana, la Ciudad de México se convirtió en el epicentro de la estrategia política de cara a la segunda mitad del sexenio, por la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena.
Dicho evento fue una sesión celebrada este 7 de marzo de 2026, pero no fue solo una reunión de trámite; fue una demostración de fuerza, orden y, sobre todo, de supervivencia pragmática.
Bajo el mando de Luisa María Alcalde, nuestro partido ha dejado de ser un movimiento con buenos resultados, para transformarse en una maquinaria electoral de precisión quirúrgica.
La Alianza
El punto más importante del Consejo fue la ratificación de la ruta hacia las elecciones intermedias de 2027. A pesar de los roces naturales que implica la reforma electoral, el Consejo Nacional fue tajante, la alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se mantiene.
La meta es clara y nadie se va solo. Morena entiende que para blindar el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum, necesita los votos de sus aliados para alcanzar las mayorías calificadas. El mensaje para el 2027 es de unidad estratégica, priorizando la «cohesión de la coalición» por encima de las aspiraciones locales que suelen fragmentar a nuestro movimiento.
Se estableció que, a más tardar el 22 de junio, se designarán los coordinadores estatales en las 17 entidades con contienda por la gubernatura; el 21 de septiembre se nombrarán los coordinadores municipales para las elecciones de ayuntamientos; y el 8 de noviembre se definirán los coordinadores correspondientes a las diputaciones locales.
El «Efecto Alcalde«
Desde que Luisa María Alcalde asumió la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional en octubre de 2024, nuestro partido ha experimentado una metamorfosis organizativa. Lo que antes eran asambleas caóticas, hoy son procesos estructurados bajo reglas claras. Los logros de su gestión son, numéricamente, difíciles de ignorar.
Un claro ejemplo es el partido reporta una estructura activa en el 99.4% de las secciones electorales del país. Básicamente, no hay rincón de México donde no haya un comité guinda operando.
Por otro lado, la Presidenta Alcalde ha impuesto candados severos contra el nepotismo y el «chapulineo». En este Consejo se reafirmó que las encuestas seguirán siendo el método de selección, pero con un filtro ético previo que evaluará la trayectoria y la honestidad de los aspirantes para evitar perfiles oportunistas.
La actual gestión ha dotado a Morena de una burocracia eficiente que parece haber aprendido de los errores del pasado, enfocándose en la formación política para que el crecimiento cuantitativo no diluya la identidad ideológica del movimiento.
El Respaldo Total a la Reforma
El tercer pilar del fin de semana fue el cierre de filas absoluto con la iniciativa de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum. El partido ha adoptado la propuesta como su principal bandera legislativa para este periodo. Los puntos que Morena defenderá a capa y espada incluyen:
- Fin de la Reelección: El regreso al principio de «Sufragio Efectivo, No Reelección» para cargos de elección popular a partir de 2030, eliminando la posibilidad de periodos consecutivos.
- Disminución del dinero a los partidos: Un recorte del 25% al presupuesto de las instituciones electorales y partidos políticos, bajo la premisa de que «la democracia no debe ser un lujo».
- Reducción del Legislativo: El respaldo a la disminución del Senado de 128 a 96 escaños, buscando un Congreso más compacto y menos costoso.
- Fiscalización y Tecnología: El apoyo a la fiscalización en tiempo real y la regulación del uso de Inteligencia Artificial en la propaganda, para evitar la desinformación en las contiendas.
- Cámara de Diputados: Se propone una nueva forma de asignar las 200 diputaciones de representación proporcional, 100 mejores perdedores y 100 escaños por votación directa en listas regionales.
Morena llega a marzo de 2026 con una salud envidiable. La mezcla entre el carisma institucional de Sheinbaum y la disciplina operativa de Alcalde ha creado un ecosistema donde la disidencia interna se gestiona con encuestas y la oposición externa se enfrenta con estructuras territoriales masivas.
Mantener la alianza con el PT y el PVEM es el reconocimiento de que, aunque Morena sea el gigante, la arquitectura del poder en México sigue requiriendo de aliados para los cambios constitucionales. La sesión del fin de semana pasado no fue solo para planear el 2027, sino para asegurar que el «Segundo Piso» de la transformación tenga cimientos de concreto y no de arena.
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*Los textos publicados en la sección de Opinión son responsabilidad exclusiva del autor.
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