Soberanía

Soberanía

¡Basta de demagogia! 
El pasado 31 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó un mitin en el Monumento a la Revolución, el cual fue replicado en otras 30 entidades. La convocatoria se hizo con premura y, aunque lo anunciaron como informe, en realidad pronunció un discurso de campaña que descalifica las pesquisas en Estados Unidos contra políticos mexicanos, a quienes protege alegando defensa de la soberanía.

El gobierno norteamericano tuvo la cortesía de ponerla sobre aviso y, por eso, ella lo advirtió en la plaza: primero vendrán por unos y después por otros. No transcurrieron ni 48 horas cuando Los Ángeles Times reveló que cancelaron las visas de los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal, quienes ingresan a la unión americana custodiados y con pases restringidos para cooperar en las investigaciones; es decir, aceptaron su culpabilidad y buscan benevolencia en la condena.

Como era de esperarse, ambos mandatarios desmintieron la información, pero los periodistas se sostienen, afirmando que sus fuentes son varias, consistentes y confiables.

No obstante, Sheinbaum insiste en el discurso proselitista, alegando un delirante complot de la ultraderecha estadounidense con su contraparte mexicana para dañar a Morena pese a que, al igual que en Sinaloa, la participación del crimen en las elecciones de Sonora y Tamaulipas está documentada.

Como bien dice Cayetana Álvarez de Toledo, de visita en el país, lo que atenta contra la soberanía de México es el poder criminal, el autoritarismo populista y la dependencia que condiciona apoyos a cambio de votos y obediencia. La Constitución afirma que la soberanía reside en el pueblo, pero éste no decide cuando la violencia lo amenaza, el despotismo se impone y lucran con la necesidad.

Con fiscalías carnales y jueces de acordeón crece la sospecha de colusión y no puede haber confianza en la justicia. La soberanía se ejerce mediante el Estado de derecho, el cual destruyeron por sus ansias de poder.

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Un pueblo que no se doblega

Un pueblo que no se doblega

El Ágora

Por Ana Gómez

El domingo 31 de mayo de 2026, antes de que terminara de aclarar, las plazas públicas de al menos 31 estados del país ya registraban actividad, con excepción de Coahuila por sus comicios electorales. En la Ciudad de México, miles de ciudadanos comenzaron a llegar desde antes del amanecer. En Aguascalientes, familias enteras caminaban hacia las canchas del Cuarto Centenario. En Oaxaca, en Tamaulipas, en Veracruz, las plazas públicas se llenaban con una puntualidad que la oposición difícilmente podría explicar como casualidad. Era México, convocado por una causa que trasciende colores y siglas, la defensa de la soberanía nacional frente a cualquier intervención extranjera.

El motivo era concreto, dos años del triunfo electoral que llevó a Claudia Sheinbaum a convertirse en la primera mujer presidenta de México. Pero lo que se estaba construyendo esa mañana era algo más que un festejo de aniversario, fue una declaración de permanencia.

El Zócalo tomado, la plaza conquistada

La ironía del escenario no pasó desapercibida. El Zócalo capitalino estaba ocupado por las instalaciones del Fan Fest de la FIFA, con el Mundial de 2026 ya a la vuelta de la esquina. Así que la decisión de los organizadores resultó más inteligente de lo que parecía, en lugar de concentrar todo en un solo punto, el evento se multiplicó por todo el territorio nacional, convirtiendo cada plaza en un foro ciudadano para reivindicar la independencia de México.

El Monumento a la Revolución fue el corazón del acto. Ante una explanada desbordada, con 130 mil personas solo en la capital y una suma nacional que alcanzó las 850 mil almas repartidas en plazas de 31 estados, Claudia Sheinbaum subió al templete pasadas las once de la mañana. En Aguascalientes, las canchas del Cuarto Centenario recibieron alrededor de ocho mil ciudadanos que siguieron el mensaje presidencial en pantallas instaladas para la ocasión. La escena se repitió con variaciones propias en cada estado, gente de a pie, líderes comunitarios y servidores públicos locales, todos convocados por el mismo propósito soberanista.

Los números como argumento

Sheinbaum no llegó al micrófono a improvisar. Llegó con cifras, y las desplegó con la cadencia de alguien que sabe que gobernar también se defiende con datos. Habló de una inversión extranjera directa récord de 23 mil 591 millones de dólares en el primer trimestre del año, del desempleo más bajo en la historia reciente del país con apenas un 2.5 por ciento, y de una semana laboral reducida a 40 horas que ya es ley. Mencionó los 70 quirófanos modernos habilitados, los mil 700 millones de piezas de medicamento distribuidas y los 20 mil profesionales que visitan hogares bajo el programa Salud Casa por Casa.

Para cuando llegó a los programas de bienestar, mencionó que hay más de 42 millones de beneficiarios directos, un billón 300 mil millones de pesos canalizados a través del Banco del Bienestar. Los números no sonaron a simples datos, sonaron a presencia del Estado en lugares donde antes no llegaba nadie.

La soberanía como línea que no se cruza

Fue cuando el tema cambió que el evento adquirió su mayor temperatura. La presidenta abordó las presiones del gobierno de Estados Unidos con una claridad que no dejaba espacio para la interpretación diplomática. Las acusaciones contra funcionarios mexicanos, dijo, carecen de pruebas. La intervención de agencias extranjeras en asuntos internos del país no es cooperación, es injerencia.

“Cooperación no significa subordinación, colaboración no significa sometimiento”, dijo desde el templete. Luego vino la frase que se convertiría en el grito de la jornada, repetida en plazas y pantallas de norte a sur: “¡México no es piñata de nadie!” Y Sheinbaum fue más lejos: “Vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector en México. Eso no lo podemos permitir.” No era retórica vacía. Era la articulación de una postura de Estado que, lejos de amedrentar al movimiento, parece haberlo cohesionado como pocas cosas en los últimos meses.

La respuesta que nadie pidió pero todos dieron

Hay una pregunta que quienes cuestionan este movimiento llevan meses sin poder responder, si el respaldo ciudadano al proyecto soberanista se ha agotado, ¿cómo se explica lo del 31 de mayo? No se explica con acarreos, porque ningún operador logístico mueve 850 mil personas en simultáneo sin que algo genuino las sostenga. El respaldo del pueblo fue más que visible: desbordó plazas, pantallas y fronteras de estado. Se explica con algo que los adversarios han subestimado sistemáticamente, el vínculo real entre este gobierno y una población que siente, por primera vez en mucho tiempo, que el Estado trabaja para ella y que la soberanía de México vale la pena defender.

“¿Quién decide en México: las agencias extranjeras o el pueblo?”, preguntó la Presidenta Sheinbaum. La respuesta llegó antes de que el eco se disipara. Miles de gargantas, una sola voz “El pueblo”. 

El Himno Nacional cerró el acto. La presidenta bajó del templete y caminó entre la gente. Antes de retirarse, lanzó una última frase que tiene tanto de programa político como de llamado moral: “¡La patria no se vende, la patria se ama y se defiende!” No era el cierre de un ciclo. Era el arranque de otro, que aún estamos por vivir.

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Semifinales LFA 2026: Donde nacen las leyendas

Semifinales LFA 2026: Donde nacen las leyendas

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval 

Hay temporadas que se recuerdan por sus campeones.

Y hay temporadas que se recuerdan porque cambiaron la historia.

Las semifinales de la LFA 2026 tienen ese aroma. Ese sentimiento difícil de explicar que aparece cuando todos entendemos que estamos a punto de presenciar algo más grande que un simple partido de fútbol americano.

Porque no estamos hablando únicamente de cuatro equipos peleando por dos boletos al Tazón México IX.

Estamos viendo cuatro proyectos que representan distintas formas de entender el presente y el futuro de la liga.

Por un lado están los Caudillos de Chihuahua, la organización que se ha convertido en el estándar competitivo del fútbol americano profesional mexicano. El equipo que todos quieren alcanzar. El referente. El rival que nadie quiere enfrentar cuando el calendario marca enero… o julio.

Durante la temporada regular parecieron una máquina perfectamente calibrada. Ganaron, dominaron y enviaron un mensaje claro al resto de la liga: si alguien quiere el campeonato, tendrá que arrebatárselo a ellos.

Pero los playoffs son un territorio distinto.

Aquí no existen los récords.

Aquí no importan las estadísticas.

Aquí los favoritos descubren que la presión pesa tanto como una armadura.

Y del otro lado aparecen los Raptors.

El sembrado más bajo.

El equipo que llegó por la puerta trasera.

El invitado que nadie esperaba ver sentado en la mesa principal.

Y precisamente por eso resultan tan peligrosos.

Porque los equipos sin nada que perder suelen convertirse en los protagonistas de las mejores historias deportivas. Juegan libres. Juegan sueltos. Juegan con la convicción de quien sabe que ya desafió todas las probabilidades para estar aquí.

La otra semifinal parece salida de una película del viejo oeste.

Monterrey contra Saltillo.

Osos contra Dinos.

Orgullo contra tradición.

Presente contra historia.

Una rivalidad regional que ha crecido silenciosamente y que ahora recibe el escenario más grande posible.

Los Osos representan una de las grandes noticias de la temporada. Una organización joven que ha logrado construir una identidad competitiva en tiempo récord y que ahora está a sesenta minutos de disputar el campeonato.

Del otro lado están los Dinos, una franquicia que entiende algo que no aparece en las estadísticas: cómo sobrevivir cuando la temporada se reduce a una sola noche.

Hay equipos que saben ganar partidos.

Y hay equipos que saben ganar momentos.

Saltillo pertenece a esa segunda categoría.

Por eso estas semifinales importan tanto.

Porque la verdadera pregunta no es quién llegará al Tazón México.

La verdadera pregunta es qué historia quiere contar la LFA sobre sí misma.

¿La historia de una dinastía que continúa extendiendo su reinado?

¿La de un contendiente inesperado que desafía toda lógica?

¿La de una nueva potencia emergiendo desde Monterrey?

¿O la de una franquicia histórica que vuelve a demostrar que la experiencia sigue siendo la moneda más valiosa en postemporada?

La LFA necesita grandes partidos.

Necesita estadios vibrando.

Necesita héroes inesperados.

Necesita jugadas que dentro de diez años sigan apareciendo en los videos de aniversario.

Pero sobre todo necesita momentos que conecten con la imaginación de los aficionados.

Porque las ligas no crecen únicamente gracias a los resultados.

Las ligas crecen gracias a las historias.

Y este fin de semana, cuando el balón vuele por los cielos de Chihuahua y Monterrey, no sólo comenzará una semifinal.

Comenzará la búsqueda de la próxima gran leyenda del fútbol americano profesional mexicano.

Y las leyendas, como siempre, nacen cuando más difícil parece el camino.

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Desesperados

Desesperados

Lo mejor es lo peor que se va a poner. 
El 21 de mayo se reunió la presidenta Sheinbaum con el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin. Diversas versiones hablan de un encuentro ríspido en el que el funcionario norteamericano insistió en la extradición del gobernador Rocha Moya, del senador Inzunza y demás acusados. Además de informarle que pedirán la entrega de más políticos coludidos, tal y como lo adelantó el director de la DEA.

Horas después, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, anunció una iniciativa que establece la injerencia extranjera como causal de nulidad en las elecciones, la cual, antes de una semana, se aprobó en fast-track por la espuria mayoría calificada. La redacción es tan ambigua que el capturado tribunal podrá anular cualquier elección que pierda Morena. Institucionalizaron el golpismo.

Sheinbaum aseguró en Tabasco que nunca se separará de López Obrador, cuyos cercanos son requeridos en Estados Unidos o están en la mira. Ahí convocó, con solo ocho días de anticipación, a concentraciones en las 32 entidades, pretextando un informe que no tenía programado, para llamar a la defensa de la soberanía, como si la patria la encarnaran quienes entregaron el país al crimen a cambio de apoyo electoral.

Están desesperados, lo cual exacerba su autoritarismo. En un hecho inusitado, la Presidenta llamó a boicotear TV Azteca, reprobable acto de censura que exhibe intolerancia a la crítica y conculca la libertad de expresión. Así mismo, arreció la persecución contra la gobernadora Maru Campos porque cuatro agentes de la CIA presenciaron la destrucción de un laboratorio del mismo cártel con el que se coludió Rocha Moya.

Ya plantearon juicio político y, en el colmo del ridículo, también la citan por el susto que pasó Javier Corral cuando Ulises Lara, entonces Fiscal Cúspide de la Ciudad de México, lo salvó de ser detenido teniendo orden de aprehensión. Y, mientras tanto, Andy corre por fuero.

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Cuatro reformas que México necesita 

Cuatro reformas que México necesita 

El Ágora

Por Ana Gómez

Un periodo extraordinario abre la puerta para mejorar la elección judicial, frenar al crimen organizado en las urnas y defender la soberanía electoral del país.

Hay semanas en la vida legislativa de un país que definen el rumbo de años. Esta es una de ellas. El martes 27 de mayo arranca el Primer Periodo Extraordinario de Sesiones del Congreso de la Unión, convocado a petición de la Comisión Permanente para discutir cuatro iniciativas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum. No son reformas menores, tocan la forma en que elegimos a nuestros jueces, la manera en que los partidos seleccionan a sus candidatos y los mecanismos que tiene el Estado para defender el voto de influencias externas.

La senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Comisión Permanente, lo resumió con claridad, se discutirán iniciativas para modificar la Constitución en materia de elección del Poder Judicial, crear un órgano en el INE que revise la probidad de los candidatos y establecer la injerencia extranjera como causal de nulidad de una elección. Todo debe quedar listo antes del primero de junio para que las nuevas reglas puedan aplicarse en los comicios de 2027. El tiempo apremia, pero las razones para actuar son urgentes.

Mejorar la elección judicial

En junio de 2025, México hizo algo que ningún otro país había intentado a esa escala, elegir por voto popular a más de dos mil seiscientos jueces y magistrados. El intento fue valioso, pero los resultados mostraron que el modelo necesita ajustes antes de repetirse.

La iniciativa de la Presidenta Claudia Sheinbaum propone mover la segunda ronda de esa elección, programada para 2027, al 4 de junio de 2028. La razón es práctica y sensata, en 2027 ya habrá comicios para gobernadores, diputados federales y presidentes municipales en decenas de estados. Organizar dos elecciones distintas el mismo día, con dos tipos de casilla y dos tipos de boleta, significaría una logística imposible y un costo desorbitado para el INE. Separarlas es simplemente lo correcto.

Pero el aplazamiento viene acompañado de mejoras concretas, boletas más simples, menos candidatos por cargo y el conteo de votos en la misma casilla donde se vota, no en sedes lejanas como ocurrió la última vez. Son cambios que responden directamente a las críticas ciudadanas y que buscan que la siguiente elección judicial sea más comprensible, más confiable y participativa.

Que el crimen organizado no llegue a las boletas

Uno de los problemas más graves que enfrenta México es la infiltración del crimen organizado en los gobiernos locales. La Operación Enjambre en el Estado de México, los casos de municipios en Jalisco y las detenciones recientes en Morelos han dejado en evidencia que algunos partidos, a veces por descuido, a veces por conveniencia, han postulado a personas con vínculos con la delincuencia. Esta iniciativa busca poner un freno antes de que lleguen a las urnas.

La propuesta crea la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas dentro del INE. Antes del registro formal, los partidos podrán someter sus listas a una revisión conjunta del instituto electoral, la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera. Si se detecta un «riesgo razonable» de vínculos con el crimen, el partido recibe una notificación confidencial y decide si mantiene o retira esa candidatura. No hay cancelaciones automáticas, no hay expedientes filtrados, no se viola la presunción de inocencia. Es un filtro preventivo, no un tribunal. Y México lo necesita con urgencia.

Defender el voto de las manos extranjeras

Para entender por qué estas dos iniciativas son necesarias, basta con mirar lo que ocurrió a finales de abril de 2026 en la región, el escándalo conocido como el Hondurasgate. Una serie de audios filtrados, atribuidos al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por narcotráfico e indultado por Donald Trump, reveló la presunta existencia de una red de injerencia política y desinformación coordinada desde el exterior para desestabilizar a gobiernos progresistas de América Latina, entre ellos el de México y Colombia.

En las grabaciones, según la investigación publicada por el medio español Diario Red, se describe la construcción de plataformas digitales de desinformación operadas desde Estados Unidos, financiamiento externo para campañas de desprestigio y contactos con figuras políticas internacionales. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció públicamente la operación y exigió activar mecanismos de protección electoral. México, con elecciones intermedias en 2027, no puede darse el lujo de ignorar una advertencia tan concreta.

Es en ese contexto donde cobran toda su fuerza las dos últimas iniciativas del paquete legislativo. La primera reforma el artículo 41 constitucional para añadir una nueva causal de nulidad electoral, cuando que se compruebe intervención de gobiernos, organizaciones o individuos extranjeros con la intención de influir en el resultado de los comicios. La segunda actualiza la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral para establecer cómo operaría esa nulidad en la práctica: los procedimientos, las sanciones y los plazos para que el INE y el Tribunal Electoral emitan protocolos de investigación.

Tres problemas reales, cuatro respuestas concretas, que son reformas que no nacen de la nada, nacen de errores documentados, de operativos fallidos, de una ciudadanía que merece procesos electorales más limpios y más suyos.

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El último mohicano… Aaron Rodgers

El último mohicano… Aaron Rodgers

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

Aaron Rodgers confirmó que la temporada 2026 será la última de su carrera con los Pittsburgh Steelers, y con ello no sólo anunció el retiro de un quarterback. También abrió la puerta de salida para una generación que convirtió a la NFL en algo más que un deporte: una época que hizo de los domingos una tradición emocional para millones de personas.

Porque Rodgers pertenece a la última camada de mariscales de campo que todavía parecían gigantes inevitables. La generación de Tom Brady, Peyton Manning, Drew Brees y Ben Roethlisberger. Hombres que no solo ganaban campeonatos, sino que construían identidades completas alrededor de una franquicia. Quarterbacks que podían definir el estado de ánimo de una ciudad entera.

Ellos fueron el soundtrack de una época.
La voz de los narradores los acompañó durante más de veinte años. Crecimos viendo sus remontadas, sus derrotas, sus gestos de frustración en la banca y sus brazos levantando trofeos bajo la nieve o los reflectores de febrero. Mientras el mundo cambiaba, ellos seguían ahí cada otoño, recordándonos que algunas cosas todavía podían sentirse eternas.

Y dentro de esa generación, Rodgers siempre fue distinto.

Mientras Brady era la obsesión por la perfección y Manning parecía un coordinador ofensivo atrapado dentro de un uniforme, Rodgers era poesía improvisada. Talento puro. Instinto. El quarterback capaz de lanzar un pase imposible mientras escapaba del colapso, como si el caos fuera el lugar donde mejor respiraba.

Había algo casi mágico en verlo jugar.
No parecía ejecutar el fútbol americano; parecía reinterpretarlo.

Su historia también tuvo el peso de las grandes películas deportivas.
El joven ignorado en el Draft. El heredero incómodo sentado durante años detrás de Brett Favre en Green Bay. La paciencia silenciosa. Después, la explosión. El Super Bowl. Los cuatro MVP. Las temporadas donde parecía tan adelantado a su tiempo que el resto de la liga simplemente intentaba alcanzarlo.

Pero Rodgers nunca fue un héroe sencillo de entender.

Fue brillante y complejo. Admirado y discutido. Un líder que muchas veces parecía vivir en conflicto con el mismo espectáculo que ayudó a engrandecer. Tal vez por eso conectó tanto con la gente: porque detrás del talento sobrenatural siempre se alcanzaba a ver al ser humano. El cansancio. La rebeldía. La necesidad constante de desafiarlo todo, incluso a sí mismo.

Por eso su último capítulo con los Steelers se siente tan simbólico.

Pittsburgh representa la memoria viva de la vieja NFL: acero, frío, defensas legendarias y tradición. Rodgers representa al último gran artista de aquella generación dorada de quarterbacks. Verlo vestir esos colores no se siente como un movimiento deportivo; se siente como el último acto de una obra que está por bajar el telón.

Y sí, probablemente este ya no sea el Rodgers devastador que dominaba la liga hace una década. El tiempo nunca pierde. Las piernas pesan más, los golpes duran más y el reloj empieza a notarse incluso en los inmortales.

Pero quizá ahí está la belleza de esta despedida.

Porque esta temporada no veremos al superhéroe invencible. Veremos al hombre enfrentando el final de aquello que le dio sentido a toda su vida. Y hay algo profundamente humano en eso. Algo que inevitablemente nos obliga a mirar nuestra propia nostalgia.

La NFL seguirá adelante. Siempre lo hace.

Vendrán nuevas estrellas, nuevas ofensivas, nuevos fenómenos diseñados para la velocidad de las redes sociales. Patrick Mahomes, Josh Allen y Lamar Jackson ya lideran la nueva era. Pasando por encima de nombres como el de Dak Prescott, Russell Willson entre otros. Sin duda estamos frente a una era más atlética, más rápida y más inmediata.

Pero cuando Rodgers se retire, desaparecerá algo más profundo que un nombre en un roster.

Desaparecerá la sensación de haber vivido durante dos décadas viendo construirse leyendas en tiempo real.

Porque cuando Brady se fue, parecía el final de un imperio.
Cuando Manning dijo adiós, sentimos que el juego perdía a su gran ajedrecista.
Pero cuando Rodgers salga por última vez del campo, probablemente estaremos viendo desaparecer el último reflejo de aquella generación que hizo de los quarterbacks figuras mitológicas.

La generación que convirtió cada domingo en un recuerdo que hoy, inevitablemente, ya comienza a sentirse lejano.

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La encuesta de Lorena Becerra

La encuesta de Lorena Becerra

Se les acabó el teflón.
La prestigiada encuestadora, politóloga y animalista Lorena Becerra, presentó su encuesta nacional en el programa de Carlos Loret de Latinus y días después subió las gráficas a su cuenta de X. Aunque Claudia Sheinbaum quiso descalificar los resultados con mentiras, acusando a Lorenade presentar números erróneos en 2024, siendo que ella no publicó entonces ninguna medición, lo que hemos visto de la Presidenta y su partido constata que sus datos no son distintos y saben que estamos ante un punto de quiebre en la percepción pública.

Fueron 800 entrevistas en vivienda, del 7 al 12 de mayo, con un margen de error del 3.8%. Es la radiografía de un país dividido, en donde la mitad piensa que México no va por el camino correcto y requiere alternancia, y la otra que vamos bien y debe haber continuidad. Sin embargo, el 68% considera que Sheinbaum no tiene las riendas y hay cosas que se le salieron de control.

El contraste con la misma encuesta de hace un año muestra el tamaño de la caída. La Presidenta pasó del 80 al 59% de aprobación y del 15 al 39% en rechazo, el cual crece a medida que aumenta la escolaridad. La intención del voto de Morena disminuyó del 45 al 33%.

Doce meses de desgaste, recordemos el atentado contra Carlos Manzo, el descarrilamiento del Tren Interoceánico, el derrame en el Golfo de México, el drama de los desaparecidos y, por supuesto, las acusaciones de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros nueve morenistas que tienen al obradorato en un pantano.

Antes de conocerse las entregas voluntarias de los exsecretarios de Seguridad y de Finanzas, el 60% ya consideraba culpable al gobernador y el 63% piensa que autoridades de Morena han recibido dinero del crimen. Hay otros datos interesantes, pero los amagos de censura a medios, el acoso a periodistas e influencers, la nueva sección en la mañanera de Luisa Alcalde y la reunión de Ariadna Montiel con youtubers oficialistas confirman su desesperación.

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El laboratorio autoritario de Chihuahua 

El laboratorio autoritario de Chihuahua 

El Ágora 

Por Ana Gómez 

La represión ya no llega con granaderos. Eso era de antes, demasiado evidente, demasiado fotogénico. Hoy los gobiernos conservadores del país aprendieron un truco mucho más conveniente, usar el propio aparato del Estado, la burocracia, las obras públicas, las fiscalías, para ahogar la protesta sin que salga ni una sola policía en cámara.

El laboratorio más avanzado de este experimento está en Chihuahua. Allí, Maru Campos lleva meses con el agua al cuello, literal y figuradamente, y cuando la ciudadanía decidió salir a exigirle cuentas, su gobierno convirtió la infraestructura pública en un arma.

El boicot hidráulico 

El sábado 16 de mayo, miles de chihuahuenses salieron a marchar exigiendo el desafuero de la gobernadora, tras los indicios de injerencia extranjera y la presencia de agentes de la CIA en la Sierra Tarahumara. Era una marcha pacífica, organizada, con ciudadanos de todo el estado. Maru Campos no los recibió, no los escuchó, no salió a dar la cara. En cambio, mandó a sus equipos a ponerles el mayor número de obstáculos posibles.

Primero aparecieron los tráileres. Así, de repente, cruzados «casualmente» en los accesos de Sacramento y Lázaro Cárdenas justo cuando llegaban decenas de autobuses con manifestantes de Ciudad Juárez y el sur del estado. El transporte público local también fue suspendido ese día, para que los capitalinos que quisieran sumarse tampoco pudieran moverse.

Pero lo más descarado ocurrió frente al Palacio de Gobierno, sobre la avenida Venustiano Carranza. Horas antes de la marcha, cuadrillas de la JMAS, el órgano operador de agua de la entidad, aparecieron con maquinaria a «reparar una fuga de emergencia» que nadie había reportado, abriendo una zanja llena de lodo justo donde iba a concentrarse la gente. Para cerrar el paquete, el gobierno lanzó una campaña llamando «provocadores» a los marchantes y montó un operativo de hostigamiento cerca del aeropuerto. Todo muy coordinado. Todo muy oportuno.

El contraste con el gobierno federal no podría ser más claro. La presidenta Claudia Sheinbaum no manda tráileres a bloquear marchas: las deja pasar, aunque sean en su contra. Y sobre lo ocurrido en Chihuahua no guardó silencio:

« Es parte del momento político, pero también que la gente haga su análisis cuando hablamos de libertad….

Nosotros no detenemos a nadie cuando sea un dirigente que se manifiesta, hay total libertad de expresión…».

El patrón conservador

Lo de Chihuahua no es un accidente ni una coincidencia, es el manual. Cuando los gobiernos del PAN se sienten acorralados por la ciudadanía, su respuesta no es el diálogo ni la rendición de cuentas. Es la represión, disfrazada de burocracia o de justicia.

El caso más crudo está en Aguascalientes. Aquí un joven activista de 27 años, Carlos Darío, fue a protestar de forma pacífica frente al Teatro Morelos contra la condecoración de Isabel Díaz Ayuso, la política ultraconservadora española, días después casualmente fue detenido de manera violenta e ilegal. Miembros de asociaciones civiles aseguran que para que no saliera rápido, le sembraron droga.

Hoy Carlos Darío está en prisión preventiva, enfrentando un proceso lleno de irregularidades, acusado de narcomenudeo por una droga que dice no era suya y algunos de sus compañeros aseguran que han sido amenazados por el mismo motivo. Su caso es el retrato más fiel de lo que es la «justicia» en los estados que gobierna la derecha, no es un sistema para proteger a la gente, sino una herramienta para silenciar a quienes se atreven a protestar.

Dos visiones de país

Lo que está pasando en con los gobiernos conservadores no es un problema menor de «estilos de gobierno». Es una señal de lo que ocurre cuando la derecha mexicana pierde el consenso, se aferra al poder usando las instituciones que deberían servirle a la gente para golpear a quienes la cuestionan.

Para el conservadurismo mexicano, la libertad de expresión sirve cuando la gente aplaude y calla cuando la gente cuestiona. Este mes de mayo lo dejó muy claro, si te atreves a marchar, te ponen una zanja. Si te atreves a protestar, te siembran droga. La amenaza a la democracia no viene de arriba, sino de los gobiernos estatales que se creen intocables y de las fiscalías que les sirven de escudo.

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La NFL y su vuelta al mundo en 152 días

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Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Lo que veremos en 2026 no es simplemente una expansión internacional: es la transformación definitiva de la liga en un fenómeno global. Nueve partidos fuera de Estados Unidos, presencia en cuatro continentes y una estrategia que confirma algo que hace años parecía imposible: el fútbol americano dejó de ser exclusivamente estadounidense.

Ahora es un producto cultural planetario.

La National Football League entendió antes que muchas otras ligas que el verdadero negocio del deporte moderno no está únicamente en ganar audiencias locales, sino en conquistar atención global. Y para lograrlo, la NFL dejó de exportar partidos; comenzó a exportar experiencias, símbolos e identidad.

Australia, Brasil, Inglaterra, Francia, España, Alemania y México no serán sedes improvisadas. Serán capítulos de una gira internacional diseñada para consolidar a la NFL como la propiedad deportiva más poderosa del planeta. Ver a los San Francisco 49ers jugando en Melbourne o a los Pittsburgh Steelers en París ya no parece extraño. Se siente inevitable.

Porque el fútbol americano entendió que en 2026 no basta con dominar Estados Unidos. Hay que dominar la conversación mundial.

Y en medio de toda esa expansión, México ocupa un lugar distinto.

No como un mercado emergente.
No como una apuesta exótica.
Sino como una base histórica.

El partido histórico entre los Minnesota Vikings y los San Francisco 49ers en el Estadio Banorte representa mucho más que un evento internacional. Es el reconocimiento oficial de una relación que existe desde hace décadas entre México y la NFL. Mientras otros países apenas comienzan a enamorarse del deporte, la afición mexicana lleva generaciones construyendo esa pasión.

México no aprendió a consumir NFL por moda. La convirtió en parte de su cultura deportiva.

Por eso el regreso de un juego a la Ciudad de México tiene un peso especial. El duelo entre Vikings y 49ers no sólo enfrentará a dos franquicias históricas; enfrentará dos de las aficiones más intensas y reconocibles de la liga en uno de los escenarios internacionales más apasionados del mundo.

Y hay un ingrediente emocional imposible de ignorar: los 49ers tienen una conexión histórica con México. Desde la era de Joe Montana y Jerry Rice hasta generaciones más recientes, San Francisco se convirtió en una de las franquicias más queridas del país. Sus colores, su legado y su tradición encontraron eco en millones de aficionados mexicanos que crecieron viendo a los Niners dominar épocas enteras de la NFL.

Del otro lado estarán unos Vikings que llegan con una identidad renovada y una afición internacional que ha crecido de forma impresionante en los últimos años. El contraste entre ambas franquicias crea algo atractivo: tradición histórica contra hambre de consolidación.

Y la atmósfera promete ser única.

La Ciudad de México no vive estos partidos como simples espectáculos. Los transforma en celebraciones culturales. Desde días antes, la ciudad se llena de jerseys, eventos temáticos, reuniones entre aficionados y una sensación colectiva de que el fútbol americano, por unas horas, se convierte en el centro del mundo deportivo. Pocas sedes internacionales generan ese nivel de energía.

Pero detrás de todo el brillo también existe una discusión legítima.

Cada partido internacional implica vuelos interminables, ajustes competitivos y desgaste físico para los jugadores. La temporada empieza a parecerse más a una gira global que a una competencia local. J. J. Watt llegó a describirlo como un “circo itinerante”, y aunque la frase puede sonar dura, revela una preocupación real: que la NFL priorice el espectáculo comercial sobre la esencia deportiva que la hizo gigante.

Porque cuanto más crece la liga, más difícil será conservar autenticidad.

Sin embargo, reducir esta expansión únicamente al dinero sería simplificar demasiado el fenómeno. Para millones de aficionados fuera de Estados Unidos, estos partidos representan algo profundamente emocional: pertenencia. Durante años, seguir la NFL desde México, Europa o Sudamérica significaba madrugar, vivir pegado a transmisiones internacionales y consumir el deporte desde la distancia.

Ahora la liga finalmente reconoce a esos aficionados como parte central de su historia.

Y quizá ahí radica la verdadera victoria de la NFL.No en llenar estadios en Madrid, Londres o São Paulo.
No en vender más jerseys.
Ni siquiera en generar contratos multimillonarios.

Su mayor triunfo ha sido convertir al fútbol americano en un idioma universal sin perder por completo su identidad.

Aunque el riesgo sigue presente.

Expandirse demasiado rápido puede convertir algo especial en algo genérico. La NFL deberá encontrar el equilibrio entre globalización y esencia. Entre espectáculo y autenticidad. Entre negocio y tradición.

Porque el desafío ya no es conquistar el mundo.
Eso prácticamente ya ocurrió.

El verdadero reto será evitar que, en el intento de pertenecerle a todos, la liga deje de sentirse propia para alguien.

Y aun así, una realidad parece imposible de detener:

La NFL del 2026 ya no pertenece únicamente a Estados Unidos.


Ahora también le pertenece a México


Y al resto del mundo.

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La CIA en México

La CIA en México

Se la pasan escupiendo al cielo.
El día en que la presidenta de Morena anunció una marcha en Chihuahua para demandar el desafuero y juicio político contra la gobernadora Maru Campos por la presencia de cuatro agentes de la CIA en la destrucción de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara, CNN dio a conocer que esa misma agencia ha participado en diversas acciones encubiertas contra los cárteles en México. Entre ellas la del atentado con explosivos que acabó con la vida de dos presuntos criminales que salieron del AIFA a finales de marzo.

El gobierno mexicano y la vocera de la CIA negaron la versión. Pero el medio la mantuvo y el New York Times la confirmó con la variante de que su participación fue logística y de inteligencia, y no estuvieron presentes cuando volaron la camioneta, de tal suerte que lo habrían cometido agentes mexicanos.

No será fácil esclarecer ése y otros hechos porque la naturaleza de la agencia es la secrecía y no acostumbran informar o admitir sus actuaciones. Pero sí sabemos que sobrevuelan cotidianamente el espacio aéreo mexicano con aviones espía no tripulados porque el Congreso norteamericano los autorizó y a la presidenta Sheinbaum no le quedó más remedio que decir que eran cooperación, no subordinación.

Sin embargo, el obradorato se envuelve en la bandera, tanto para perseguir a una gobernadora de oposición por enfrentar a los cárteles con el apoyo que ellos mismos han aceptado, como para proteger a un gobernador de Morena coludido con un cártel. La hipocresía es lo de menos, el tema de fondo es si el Estado mexicano puede cumplir con su responsabilidad y dar seguridad a la población.

Mujeres indígenas desplazadas y desesperadas de Chilapa piden ayuda a Donald Trump porque han sido ignoradas por los tres niveles de gobierno, a los que acusan de estar en connivencia con sus agresores.

En respuesta, la Secretaría de Gobernación comunicó que instalará mesas de diálogo con los dos grupos criminales en pugna. Así no se puede.

Fernando Belaunzarán en Instagram: @fer_belaunzaran, en X: @ferbelaunzaran

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