Detener sin arrodillarse 

Detener sin arrodillarse 

El Ágora 

Por Ana Gómez

El 30 de julio, en una casa de la colonia Los Naranjos, en Atotonilco el Alto, Jalisco, cayó Ramón Ángel Álvarez Ayala, “El R1”, cabeza de “Los R’s”, una de las células más sanguinarias del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Está vivo, esposado y camino al Altiplano. No hubo helicópteros en cadena nacional ni el desfile del detenido que tanto gustaba a los estrategas de otras épocas. Hubo, simplemente, un Estado que llegó y lo aprendió. 

Conviene recordar quién era este señor antes de que se vuelva anécdota. Álvarez Ayala, “El R1”, empezó como lugarteniente de Los Valencia, el viejo Cártel del Milenio del que nació el CJNG, y terminó operando plazas en Uruapan, Apatzingán y Morelia. Su negocio no era solamente la droga que cruza al norte, también era el cobro de piso al productor de limón, al ganadero, al que pone una tiendita en la esquina. Es decir, el capitalismo criminal en su versión más pura, cobrándole renta al trabajo ajeno.

Las investigaciones lo señalan como el autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, ejecutado el 1 de noviembre de 2025 frente a su gente. El móvil, según los testimonios, fue que la autoridad municipal le resultaba “una provocación”. Ahí está retratado el poder del criminal que no tolera que el Estado exista. 

Lo notable es cómo se hizo. Meses de trabajo del Centro Nacional de Inteligencia, análisis forense de teléfonos asegurados, rastreo de transferencias bancarias, intervención de comunicaciones autorizada por un juez.

El modelo que se cayó solo

En diciembre de 2006, Felipe Calderón se puso una chamarra militar y le declaró la guerra al narcotráfico para legitimar una elección que nadie le creía. El resultado de aquella epopeya fueron más de 120 mil homicidios en su sexenio y más de 156 mil en el de Enrique Peña Nieto. El arquitecto de aquella estrategia, Genaro García Luna, fue sentenciado en Brooklyn a 38 años y 10 meses de prisión por recibir sobornos del Cártel de Sinaloa. El secretario de Seguridad de la República era empleado de los mismos a quienes decía combatir. No hubo infiltración, hubo una sociedad. Ese fue el modelo que durante años se nos vendió como “mano dura”, y que en realidad era una mano extendida, para recibir dinero de las drogas. 

Siete nombres que la Transformación sí puso tras las rejas

Contra la desinformación que generan algunos medios de comunicación y la “oposición” de que la Cuarta Transformación es un narcogobierno, conviene poner los nombres sobre la mesa. Rafael Caro Quintero, el intocable de los ochenta, detenido en Choix, Sinaloa, en julio de 2022. José Antonio Yépez, “El Marro”, capturado en Guanajuato en agosto de 2020. Ovidio Guzmán López, “El Ratón”, detenido en enero de 2023 en Culiacán. Néstor Isidro Pérez Salas, “El Nini”, jefe de seguridad de Los Chapitos, en noviembre de 2023. Juan Carlos Félix Gastélum, “El Chavo Félix”, yerno de “El Mayo”, en enero de 2025. Abraham Oseguera, “Don Rodo”, hermano de “El Mencho”, en febrero de 2025. Y Hernán Bermúdez Requena, “El Comandante H”, exsecretario de Seguridad de Tabasco, capturado en Paraguay y traído a México en septiembre de 2025. Ese último caso importa, porque aquí no se protege a nadie por credencial ni por color, algo que el viejo régimen jamás pudo presumir.

A esa lista habría que sumar la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en Tapalpa el pasado febrero. Y los números del promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 45.4 en junio de 2026, una reducción de 48 por ciento. Los mismos que ayer se burlaban de “abrazos, no balazos” hoy explican con cara de gravedad que las cifras están mal contadas. Nunca falta quien prefiera un país violento antes que darle la razón a este gobierno.

La soberanía no se pide, se ejerce

Todo esto ocurre bajo una presión que nadie debería minimizar. Washington designó a seis organizaciones mexicanas como terroristas, amenazó con aranceles, filtró planes del Pentágono y su presidente ha ofrecido, con una generosidad conmovedora, “entrar a México”. La respuesta de Claudia Sheinbaum ha sido de una claridad admirable“colaboración sí, subordinación nunca”. 

Nunca en la historia reciente de México se había detenido a tantos capos, ni se habían enviado tantos a responder ante la justicia estadounidense, 29 capos en febrero de 2025, 26 capos en agosto y treinta y 7 capos más en enero de este año. Pero, sobre todo, nunca se había hecho así, sin arrodillarse, sin permitir tropas extranjeras, sin convertir al país en patio trasero de nadie. 

México colabora porque le conviene y porque quiere paz, no porque le tiemble la mano por la presión del norte. Esa es la diferencia entre un gobierno que negocia de pie y uno que firmaba de rodillas. La Transformación no está pidiendo permiso de hacer las cosas, está poniendo orden, y lo está haciendo con la ley, con inteligencia, con la frente en alto y con un pueblo que la respalda.

Sigue a Ana Gómez en X: @AnaGomezCalzada

*Los textos publicados en la sección de Opinión son responsabilidad exclusiva del autor.

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