De Ruffo a Andy

De Ruffo a Andy

Están peor que Díaz Ordaz.
La manipulación política de la justicia en México es notoria, ni siquiera se preocupan por disimular. Sheinbaum condena adversarios y exonera correligionarios sin ningún rubor desde Palacio Nacional. Ejemplos sobran, pero ninguno es tan nítido y didáctico como el trato diferenciado a Ernesto Ruffo y Andy López Beltrán.

La presidenta conculcó la presunción de inocencia de Ruffo al grado de afirmar que ya había sido juzgado, mentira que sintoniza con la campaña mediática y digital del oficialismo para presentarlo como culpable, aunque el caso no tiene pies ni cabeza.

Sabían que le habían cancelado la visa a Andy y que, de hacerse público, lo relacionarían con el huachicol fiscal. Por eso salió intempestivamente de la dirección de Morena en busca de fuero y, para emparejar cartones, convirtieron al primer gobernador de oposición en chivo expiatorio, fabricándole delitos por un asunto que él ya había aclarado por iniciativa propia.

No les bastó con detenerlo, lo llevaron a un penal de alta seguridad a pesar de sus 74 años y sus problemas de salud, donde lo tienen prácticamente incomunicado y cada visita es un viacrucis.

Ernesto Ruffo no es rico y vive modestamente, siempre ha sido una persona sencilla y su familia requiere de colectas para pagar la defensa.

Nada que ver con el ostentoso estilo de vida de Andy, un junior cuya riqueza no ha explicado, pero la presidenta, los gobernadores, las mayorías legislativas y el partido hegemónico insisten en convertir en mártir de la soberanía porque le revocaron una visa.

La Fiscalía Carnal se apresuró a exonerarlo con mentiras, negando los testimonios del expediente que lo implican en el huachicol fiscal.

Para eso se hicieron de todo el poder, para determinar quién es culpable y quién es inocente, aunque el culpable sea inocente y el inocente culpable. Ernesto Ruffo es preso político de quien se dice “hija del 68”. No importa que la decisión se haya tomado en Palenque, la responsabilidad es suya.

Fernando Belaunzarán en Instagram: @fer_belaunzaran, en X: @ferbelaunzaran

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Autocracia

Autocracia

Vamos de la dictablanda a la dictadura. 
El encarcelamiento de Ernesto Ruffo y la pretensión de fortalecer los mecanismos estatales de censura demuestran que el autoritarismo en México sigue escalando y que el obradorato no tiene ni tendrá escrúpulo alguno para mantenerse en el poder. No es interpretación, es el mensaje que quieren mandar.

A Ruffo le violaron sus derechos procesales desde el primer momento. No obstante o, mejor dicho, precisamente por ser un personaje emblemático de la oposición y la transición democrática. No tiene antecedentes penales, no está condenado, no hay riesgo de fuga e incluso colaboró con la Fiscalía por iniciativa propia. Y no obstante, con 74 años y problemas de salud lo ingresaron a un penal de alta seguridad por un delito que no cometió ni pudo cometer.

Violaron la presunción de inocencia desde la presidencia, impidieron el ingreso de la prensa a las audiencias, filtraron a columnistas supuestas triangulaciones financieras que no existen en el expediente y lo tratan como si fuera un violento y peligroso criminal a pesar de su buena fama pública y conocida sencillez. Si eso le hicieron a él, cualquiera puede ser la siguiente víctima de Ernestina Godoy, quien no ha rendido cuentas por encerrar a Alejandra Cuevas con delitos fabricados ni por espiar a la oposición, ambos hechos comprobados.

Para colmo, perfilan la aprobación de Lineamientos para coaccionar a concesionarios de radio y televisión, pretextando y pervirtiendo los derechos de las audiencias, y amenazan con censurar también a la prensa escrita y las redes sociales.

El gobierno quiere decidir qué es verdad y qué es mentira. Bajo amenaza de onerosas multas, y controlar la conversación pública de cara a las elecciones de 2027. Lo de menos es que el código de ética y el defensor de audiencia lo decida el medio cuando la última palabra del litigio la tiene una comisión gubernamental.

No es difícil entender su motivación: el autoritarismo crece porque Morena baja.

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Preso Político

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Digamos las cosas como son.
La detención de Ernesto Ruffo exhibe a un régimen capaz de fabricar delitos a opositores con tal de conservar el poder. El sistema de justicia está sometido con una fiscal general fundadora de Morena y ministros, magistrados y jueces que deben sus cargos a quien los puso en el acordeón. La autonomía de la Fiscalía y la independencia del Poder Judicial son letra muerta.

Precisamente una jueza de acordeón aceptó girar las órdenes de aprehensión después de que uno de carrera las rechazara por falta de pruebas. Huele peor aun que con ella y de última hora incluyeran el nombre de Ruffo, presentándolo además como líder de la mayor red de huachicol fiscal, acusación absurda y demencial.

Ahora resulta que él controla las aduanas y a las fuerzas armadas que las operan, siendo que solo es inversionista minoritario de una empresa que no compra, no transporta, no distribuye y no comercializa combustibles, únicamente gestiona los permisos de importación.

Robar petróleo, llevarlo a Texas, refinarlo, regresarlo a México sin pagar impuestos y distribuirlo en gasolineras de todo el país frente a las narices, y a veces la custodia de la Guardia Nacional, es una transa de cientos de miles de millones de pesos que requiere forzosamente de la complicidad de las más altas esferas del poder público.

No solo distraen la atención de la protección a Rocha Moya y Marina del Pilar, también exoneran a los verdaderos responsables del mayor desfalco a la hacienda pública del que se tenga registro. El obradorato culpa de sus propios delitos a la oposición, buscando revertir la creciente evidencia que vincula a Morena con el crimen organizado.

Es cálculo electoral. Si no les funciona ya pueden anular comicios alegando injerencia extranjera o de plano seguir los pasos de Daniel Ortega, el Peje de Nicaragua, suprimiendo las elecciones.

No seamos indiferentes ante la injusticia. Exijamos la liberación de Ernesto Ruffo, preso político del régimen obradorista.

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