Rivalidades clásicas y nuevas sorpresas en el arranque de la NFL 2025

Rivalidades clásicas y nuevas sorpresas en el arranque de la NFL 2025

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

La NFL volvió y lo hizo con todo: dramatismo, polémicas, escenarios internacionales y duelos que ya empiezan a moldear narrativas. La Semana 1 de la temporada 2025 nos plantea que, más allá de estadísticas y pronósticos, este deporte siempre encuentra la manera de sorprendernos.

El arranque de la campaña estuvo marcado por un duelo que rara vez deja indiferente: Philadelphia Eagles vs. Dallas Cowboys. El 24-20 final a favor de los campeones defensores no fue un simple marcador, sino un reflejo de todo lo que esta rivalidad significa.

La expulsión de Jalen Carter por escupir a Dak Prescott fue un recordatorio de que la intensidad, cuando se desborda, puede costar caro. Aun así, Jalen Hurts volvió a demostrar por qué es el motor de este equipo, con dos touchdowns terrestres en momentos de presión. Saquon Barkley se estrenó con anotación, pero las 110 yardas de castigos evidenciaron que Philadelphia debe ajustar si quiere repetir la gloria.

Del lado de Dallas, la noche de CeeDee Lamb simbolizó lo que fue el partido para su equipo: brillo intermitente y errores en momentos clave. Y en una división donde cada victoria cuenta doble, perder así deja una huella difícil de borrar.

En São Paulo, el International Series entregó lo inesperado: Los Angeles Chargers derrotaron 27-21 a los Kansas City Chiefs, rompiendo una seguidilla de siete derrotas contra su rival divisional.

Justin Herbert jugó como un mariscal decidido a cambiar su historia: 318 yardas, tres pases de anotación y una escapada memorable que liquidó a Mahomes y compañía. Por el contrario, el arranque de Kansas City fue desconcertante. Mahomes apenas completó 29 % de sus envíos en el primer cuarto, y la defensa, que había sido un bastión en temporadas recientes, no encontró respuestas ante la ofensiva aérea angelina.

El golpe es simbólico: no solo se trata de un triunfo, sino de la sensación de que los Chargers, tantas veces cuestionados por su inconsistencia, podrían estar listos para pelear de verdad en el oeste de la AFC.

Lo que nos dejaron estos primeros partidos es una verdad que a veces olvidamos: en la NFL nadie tiene garantizado nada. Philadelphia sufrió, Dallas dejó escapar una oportunidad, Kansas City mostró grietas y los Chargers levantaron la mano.

Si algo queda claro es que la liga sigue siendo el espectáculo deportivo más apasionante del mundo porque combina talento, drama y rivalidades que trascienden el campo. Y apenas vamos en la semana uno.

La Semana 1 de la NFL continúa desarrollando su trama, y los partidos del domingo y lunes prometen mantener la intensidad que ya vimos en el kickoff entre Eagles y Cowboys, y en la sorpresa de São Paulo con los Chargers derrotando a los Chiefs. Ahora, la atención se centra en duelos que van más allá de la estadística: son narrativas, contrastes y rivalidades que empiezan a definir el camino de la temporada.

Los Falcons reciben a los Buccaneers con la ventaja de la localía y el ánimo de empezar la temporada con autoridad. 

Los Dolphins tienen la ventaja, pero la clave será si logran traducir su velocidad y agresividad en control real del partido.

Este enfrentamiento pondrá a prueba la capacidad táctica de ambos staff de coacheo. 

La emoción, el morbo y la presión estarán a flor de piel. Pittsburgh llega como ligero favorito.

Cincinnati parece tener la ventaja, pero Cleveland tiene la oportunidad de golpear primero en una división que suele definirse por duelos cerrados y físicos. 

Los Cardinals, con su defensa como punto fuerte, buscarán marcar el paso, mientras los Saints apuestan a la experiencia de sus líderes para resistir.

Los Vikings combinan talento probado con incertidumbres en su ejecución. Si Chicago logra capitalizar la energía de su nuevo quarterback, este partido puede ser histórico.

Bills y Ravens promete ser uno de los más intensos del fin de semana.

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Micah Parsons, “The Gambler” y sus Cowboys

Micah Parsons, “The Gambler” y sus Cowboys

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

La NFL vive de ciclos, de momentos que se convierten en lecciones históricas. Lo que acaba de suceder con los Dallas Cowboys y Micah Parsons nos recuerda demasiado a uno de esos episodios que marcaron no solo a la franquicia, sino a toda la liga: la salida de Herschel Walker en 1989.

En aquel entonces, Jerry Jones, recién llegado como propietario, tomó la decisión de cambiar a su mejor jugador en busca de capital para construir un futuro. Ese movimiento, criticado en su momento, terminó siendo la piedra angular de la dinastía de los 90. Hoy, con el ex número once partiendo rumbo a Green Bay, la sensación de déjà vu es inevitable.

Pero hay diferencias clave. Esta vez, la motivación no es reconstruir desde cero, sino administrar el presente, el futuro inmediato y el dinero. Jerry Jones, empresario antes que dueño de un equipo, siempre ha sabido que la NFL es tan financiera como deportiva. El contrato de Parsons —cuatro años y 188 millones de dólares, con 136 garantizados— es un récord que refleja tanto la calidad del linebacker como el poder de su agente, David Mulugheta. En esta liga, los agentes ya no solo representan atletas: son arquitectos de destinos. Mulugheta presionó, Green Bay pagó, y Dallas optó por no hipotecar su flexibilidad futura, ya que en un futuro no muy lejano tendrá que pensar en los contratos de Brandon Aubrey, pateador estrella de la liga, y de KaVontae Turpin, regresador y receptor, por mencionar algunos.

Parsons se convierte en el jugador no quarterback mejor pagado en toda la historia de la NFL: al año ganará 47 millones de dólares, mientras que el tres veces campeón de Super Bowl, Patrick Mahomes, solo 40. Los Packers terminarán pagando entre Jordan Love y Micah Parsons 102 millones de dólares; increíble pensar que solo dos jugadores ocupen el 35.8% del tope salarial de la NFL para la temporada 2025, fijado en 279.2 millones por equipo.

Esto significa que, si un equipo gasta 100 millones de dólares en los salarios de dos jugadores, habrá utilizado casi el 36% de su presupuesto total permitido para esa temporada. Evidentemente, las preguntas saltan: ¿vale la pena un riesgo financiero de esa magnitud? ¿Con ello se garantiza la disputa por el Super Bowl? Sin duda, es estar más cerca de la encomienda, pero en los deportes todo puede suceder y nada está garantizado en la apuesta. La pregunta inmediata es: ¿hasta dónde van a ser solapados los caprichos económicos de los jugadores?

Jerry Jones siempre ha sido un personaje más polémico que heroico en la narrativa de la NFL: cuestionado por sus decisiones, señalado por su protagonismo y criticado por su estilo de gestión. Sin embargo, los hechos pesan más que las percepciones: bajo su mando, los Dallas Cowboys conquistaron tres Lombardis, una hazaña que muchos otros dueños envidiarían sin siquiera tener uno en su vitrina. Jones encarna esa dualidad incómoda: el magnate simplemente no permitiría las faltas de respeto de un agente o la altanería de un jugador. Él defiende a su franquicia como un símbolo personal, aunque eso signifique perder algunas batallas en el camino. Al final, guste o no, su legado está marcado por títulos, poder y controversia.

¿Fue una decisión fría? Sí. ¿Fue una decisión racional? Probablemente. Pero el precio deportivo es inmediato. Parsons era el corazón de la defensa, el disruptor que obligaba a los rivales a planear todo un esquema para neutralizarlo. Y justo ahora, en vísperas del enfrentamiento contra Philadelphia, la ausencia pesa más que nunca. Los Eagles llegan reforzados, con un roster diseñado para dominar las trincheras, y la pregunta es si Matt Eberflus tendrá suficientes respuestas sin su pieza más intimidante. Y como en todo divorcio, ¿alguien ha pensado en los niños? Es decir, en el ánimo y los pensamientos de los jugadores, que con esto seguramente también vieron afectada su concentración y su moral a menos de una semana de su debut en el Lincoln Financial Field, casa de los Eagles.

Lo paradójico es que, así como el trade de Herschel abrió paso a una gloria futura, este movimiento con Parsons podría convertirse en la jugada que defina si Dallas da un salto hacia una nueva era… o si se sumerge en otro ciclo de frustraciones. Jerry Jones siempre ha apostado fuerte. Esta vez, la apuesta no es por un jugador, sino por el valor del dinero y la visión de largo plazo. El movimiento le dio dos picks de primera ronda (2026 y 2027) y el traspaso del veterano Kenny Clark, aunque en lo general no luce tan impactante como aquel de 1989.

El problema es que la NFL no espera, y Philadelphia tampoco lo hará. La próxima semana ya sabremos el impacto de esta determinación. Esta campaña, los Cowboys estaban proyectados para obtener entre 8 y 9 victorias bajo el mando de Brian Schottenheimer. La pregunta es: ¿podrán lograrlo?

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Tazón México VIII: La batalla de la tempestad

Tazón México VIII: La batalla de la tempestad

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

El Estadio Olímpico de la BUAP no fue testigo de un simple partido de fútbol americano. El 12 de julio de 2025 se convirtió en una catedral donde la emoción, la furia y la gloria se entrelazaron en un espectáculo que quedará tatuado en la historia de la LFA. El Tazón México VIII fue más que un campeonato: fue una batalla de voluntades, un choque de identidades, un poema épico escrito en cada yarda, marcado por un diluvio implacable, como si los dioses mismos exigieran un campeón.

Frente a frente: los Mexicas de la Ciudad de México y los Osos de Monterrey. El norte contra el centro. El orden y la fuerza frente al caos estructurado. Desde el primer silbatazo, quedó claro que no se trataba solo de ganar un trofeo. Se trataba de dejar legado.

Los Osos, con su ofensiva quirúrgica liderada por Shelton Eppler, golpearon primero. Precisión. Control. Disciplina. Parecía que el plan maestro tomaría forma frente al mismo Ryan Kalil, presente en la justa deportiva. Todo indicaba que el equipo del norte ejecutaría sin fisuras, pese a las circunstancias. Cada pase era un dardo. Cada jugada, una sinfonía negra y naranja. La tribuna regiomontana rugía con cada avance, saboreando la gloria anticipada.

Pero los Mexicas no juegan con lógica: juegan con fuego.

Félix Buendía, ese estratega de alma indomable, supo soltar a sus demonios cuando más se requería. En el momento más oscuro, cuando la desventaja parecía mortal, su equipo abrazó el caos. Lo hizo suyo. Y lo transformó en arte.

La defensiva capitalina comenzó a cerrar espacios, a leer intenciones, a romper el guión. Y entonces llegó él: Colby Campbell, el MVP, el destructor, el latido furioso de una defensa que ya no permitía respiraciones. Campbell fue tormenta y fue martillo, cerrando caminos, levantando a su equipo a punta de golpes limpios y tackleadas que sacudían la tierra.

Cada cuarto fue un acto de teatro griego: tragedia, redención, tensión. El alarido colectivo.

Y entonces, el desenlace.

Tim Winfield, tras un desgarro inoportuno en la ingle, tuvo que salir del juego. Parecía que eso pondría en jaque al equipo de la Sangre Mexica. Sin embargo, otro Caballero Águila saltó para encender la esperanza. JP Segura tomó con determinación el balón, y le bastaron tres jugadas clave para conseguir la anotación que trajo una bocanada de aire a los de la capital.

Una jugada.

Un descuido.

Un balón suelto.

Un estadio que contuvo el aliento… y luego explotó en un grito rojo y blanco.

El rugido del oso se apagó entre truenos.

Pero los guerreros rojos bailaron en el diluvio… y vencieron. Quedando el partido 13-12 a favor de Mexicas.

Mexicas, campeón. Otra vez. Contra el pronóstico. Contra la lógica. A favor del corazón.

Más que un título

Lo que sucedió esa noche no puede reducirse a estadísticas. No fue solo un resultado. Fue una declaración de principios.

Mexicas le recordó a toda la LFA que la pasión no se entrena, que el alma no se mide, y que el amor por los colores puede incendiar una ciudad.

Y mientras los confetis caían y, por fin, la luna aparecía tras el clima hostil que se mantuvo durante los cuatro cuartos, el Estadio de la Angelópolis vibró con una sola verdad:

El Tazón México VIII no se jugó. Se vivió. Y será contado como una leyenda.

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Tazón México VIII: La Guerra del Norte y el Orgullo del Centro

Tazón México VIII: La Guerra del Norte y el Orgullo del Centro

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Algunas finales se juegan en estadios. Otras, en la historia.

Tazón México VIII no es solo una final. Es el clamor de siglos, un eco de batallas pasadas, un duelo con sabor a tierra, acero y humo. Los Osos de Monterrey y los Mexicas de la Ciudad de México no se enfrentan solo por un trofeo, sino por el derecho de reinar sobre la memoria y el alma del football nacional.

Monterrey llegó como una manada hambrienta. Curtidos en el rigor, con piel de hierro y colmillos afilados por años de espera. Los Osos no piden permiso. Rugen, embisten, arrasan. En su mirada está todo el peso de una ciudad que ha sido cuna de los gladiadores del emparrillado.

Del otro lado, los Mexicas —sí, con ese nombre que suena a tradición, a calle, a barrio bravo— encarnando la esencia misma de la misma capital: el caos ordenado, la picardía, la furia del que ha crecido peleando cada yarda de vida. No son un equipo: son un mito vestido de disciplina y tradición.

Lo que ocurrirá en el campo es más que football. Será teatro griego, tragedia y gloria, sangre sobre pasto sintético. Cada snap será una declaración de guerra. Cada contacto, una explosión emocional. Los cuerpos volarán, los cascos retumbarán, y los corazones —de los jugadores y de los miles en las gradas— no resistirán tanta intensidad.

Cuando el reloj agonice, no importarán las estadísticas. Todos recordaremos quién aún podía levantarse. Quién tenía algo más dentro, aunque ya no quedara nada. Porque este tazón no lo ganará quien logre más puntos. Lo ganará quien resista la mirada del destino y no parpadeó.

Los Osos o los Mexicas, los dos con un trofeo, saben que este tipo de partidos se gana con rabia. Ambos, inmortales. Simplemente lo que estamos a punto de presenciar será una epopeya moderna, un poema de golpe y sudor.

Y así, el Tazón México VIII se inscribirá no solo en los almanaques de la LFA, sino en la memoria colectiva del football mexicano como una batalla que se jugó con el alma en llamas.

Sin duda el Estadio olímpico de la BUAP será el escenario perfecto para dicha epopéyica estampa. Se acabó el tiempo de las palabras hoy el título está en juego y la cita con la eternidad aguarda.

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Top 100 NFL 2025: Análisis del primer corte en el listado

Top 100 NFL 2025: Análisis del primer corte en el listado

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Cada verano, la NFL nos regala uno de sus ejercicios más fascinantes y polémicos: el Top 100 de jugadores, votado por los propios protagonistas del emparrillado. Y aunque muchos lo toman como un simple ranking de popularidad, lo cierto es que esta lista durante el verano revela mucho más que nombres. Es un mapa emocional del vestidor, una radiografía del respeto ganado… y a veces heredado.

El inicio del conteo, con los puestos 100 al 91 ya revelados, deja entrever una mezcla de tradición, explosión juvenil y debates pendientes. Ver a Ladd McConkey (Chargers) estrenarse en el lugar 100 tras una temporada de novato con más de 1,100 yardas, o a Drake London (Falcons) irrumpir con 100 recepciones, nos habla de un recambio generacional que pisa fuerte. Al mismo tiempo, el reconocimiento a veteranos como Leonard Williams o Lavonte David confirma que el respeto dentro del vestidor sigue teniendo peso.

Sin embargo, todavía queda la duda sobre el acomodo de nombres como T.J. Watt o Jalen Ramsey enciende el debate: ¿hasta qué punto esta lista refleja el rendimiento real en el campo y no la reputación acumulada? ¿Estamos premiando el presente o simplemente homenajeando el pasado?

Ahí está también el caso de Patrick Mahomes, quien se espera que siga dominando en los primeros lugares a pesar de no haber tenido una temporada espectacular estadísticamente. Pero en la NFL, el liderazgo —ese intangible que no aparece en los box scores— sigue marcando la diferencia. Su presencia, su temple y su capacidad de resolver en momentos clave hacen que sus compañeros lo sigan viendo como el jugador más influyente de la liga. Y en defensa, Myles Garrett se espera que mantenga su estatus de élite con 14 capturas y un contrato que respalda su impacto dominante.

A nivel colectivo, el ranking refleja tres grandes tendencias:

  1. Juventud vs experiencia: McConkey, London y LaPorta irrumpen, pero veteranos como David o Williams se resisten a ceder el trono.
  2. La defensa no pasa de moda: Josh Sweat nos recuerda que el espectáculo también se construye del otro lado del balón.
  3. El peso del liderazgo: con el seguimiento a los jugadores que son el faro de la liga, aunque su producción no sea la más ruidosa.

Pero el verdadero valor del Top 100 no está en el listado per se, sino en lo que provoca: conversaciones, comparaciones, y sobre todo, la eterna pregunta que separa a los fanáticos de los analistas: ¿merecen todos estar ahí?

En las próximas semanas, conoceremos los lugares 90 al 1. Veremos dónde aterrizan figuras como Josh Allen, Travis Kelce, Saquon Barkley o Tua Tagovailoa. ¿Premiarán los jugadores la consistencia? ¿El impacto en playoffs? ¿La narrativa?

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Puebla se enciende rumbo al Tazón México VIII: la LFA en su punto más alto

Puebla se enciende rumbo al Tazón México VIII: la LFA en su punto más alto

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

En el mapa creciente del futbol americano profesional en México, la temporada 2025 de la LFA se perfila como un parteaguas. Y no es para menos: las semifinales traen consigo choques que no solo enfrentan talento, sino formas distintas de entender y vivir este deporte. Además, la gran final, el Tazón México VIII, llega por primera vez a Puebla, una ciudad que ha adoptado con fuerza la cultura del emparrillado por muchos años.

Tras un fin de semana de alarido las semifinales quedaron definidas de la siguiente forma:

Sábado 5 de julio, 4:00 PM

Mexicas vs Arcángeles: tradición vs revelación

El duelo entre Mexicas (7-1) y Arcángeles (4-4) es, en apariencia, un trámite para los capitalinos. Que llevaron su invicto hasta la última jornada, sólidos, con un sistema aceitado y experimentado, parecen tener todo para avanzar. Pero del otro lado, está el corazón de Puebla latiendo con fuerza.

Los Arcángeles ya no son sorpresa. Su debut de temporada fue digno, pero su victoria sobre Osos fue contundente (29‑14), una declaración de intenciones. Tienen alma, talento joven y un propósito: escribir historia en casa. Este es un clásico enfrentamiento de David contra Goliat, y en el deporte, ya sabemos que las hazañas ocurren cuando la fe supera la lógica.

Osos vs Caudillos: poder contra poder

De igual forma el sábado 5 de julio pero a las 7:00 pm se presentará el otro lado del cuadro que trae una batalla entre colosos. Caudillos, campeones defensores, llegan con la etiqueta de favoritos, aunque con tropiezos recientes que sembraron dudas. Osos, con el cobijo de Monterrey, se presentan como un equipo bien balanceado y físicamente dominante. Ambos con récord 6-2, ambos con argumentos para ser campeones. Este juego se decidirá en las trincheras, en la disciplina mental y en los pequeños detalles.

Puebla, sede y símbolo

Pero el gran anuncio no viene solo de los emparrillados. El Tazón México VIII se jugará el 12 de julio en el Estadio Olímpico de la BUAP, será la primera vez que la gran final se juega en Puebla. Y no es un hecho menor.

Puebla no solo recibió a una franquicia este año. La ciudad se involucró, se emocionó y hoy está a un paso de vivir una final con equipo local incluido. Más allá de lo deportivo, esta elección de sede es un mensaje claro: la LFA es una liga nacional con gran presencia. Esto habla de inclusión, crecimiento y visión.

Con una fan zone vibrante, cartel musical que incluye a Kalimba, Erik Rubín y La Sonora Dinamita, entre otros, con la gran expectativa de romper el récord de asistencia, Puebla se alista para un evento que trasciende lo deportivo

Un parteaguas

Estas semifinales y la elección de Puebla como sede del Tazón reflejan el momento exacto en que la LFA deja de ser una liga promesa para consolidarse como una liga del presente. Aquí se enfrentan no solo jugadores, sino proyectos, filosofías y sueños.

Si Arcángeles logra la hazaña, Puebla será un volcán celebrando en su propio suelo. Si llegan los pesos pesados, la ciudad tendrá un espectáculo de élite. En cualquier caso, ganamos todos.

Porque el futbol americano mexicano, finalmente, está encontrando su lugar. Y ese lugar, por ahora, se llama Puebla rumbo a la octava edición del Gran Juego. 

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LFA: Semana 8, el umbral del destino

LFA: Semana 8, el umbral del destino

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

Con una tabla tan apretada como emocionante, la Semana 8 de la LFA no se convierte en un cierre de temporada regular cualquiera, es un verdadero filtro que invitará solo a los mejores y que delineó perfectamente quién llegaría con momentum a las semifinales. Mexicas (7-0), Osos (6-1), Caudillos (5-2) y Arcángeles (3-4) se colocaron en la antesala del Tazón México VIII, con el sueño y la tensión a flor de piel.

Cada duelo que viviremos este fin de semana será un espejo del carácter de los equipos:

  • Mexicas vs Caudillos no solo será una prueba de invencibilidad, es una advertencia: en playoffs no hay espacio para flaquear. Los capitalinos llegan con la presión de ser el invicto y los de Chihuahua ahora asumirán por primera vez el rol de ser los verdugos con la ambición de tumbar a los actuales gigantes.
  • Raptors vs Gallos Negros enfrascados en un cierre dramático para las dos franquicias que no encontraron el ritmo este año, por momento el equipo de Gallos mostró mejores hechuras, pero muy lejanos del standard marcado por los punteros en la liga y pese a las circunstancias tratarán de demostrar que aún tienen capital humano para volver más fuertes.
  • Dinos vs Reyes emula más a una declaración de dignidad que a una batalla por la tabla. Competir, aun sin una certeza de ser un equipo contendiente para Saltillo resulta indigno, algunos ponen en entre juicio la victoria del equipo de la Ola Morada frente a su hermano menor, que nunca mostró músculo en esta campaña y que vio la luz de una victoria hasta la semana siete de la mano del Coach Mauricio Salas.

  • Osos vs Arcángeles un partido que  promete ser un verdadero termómetro para los debutantes poblanos: ¿pueden plantarle cara a un peso pesado? ¿Se van a decidir a ser contendientes o preferirán continuar siendo un proyecto en construcción? El destino de Arcángeles está en sus manos y con la responsabilidad de salir y responder con el deseo de ser parte del Tazón México, no solo como anfitriones sino como protagonistas de la historia en el partido.

Radiografía crítica:

  • 1. Mexicas bajo la lupa: El invicto es un privilegio que también encierra una maldición: cualquier error en playoffs pesa el doble. ¿Podrán manejar la presión?
  • 2. Osos sólidos, pero con tarea pendiente: Se ven poderosos, pero necesitan demostrar que no solo son regulares, sino implacables en momentos cruciales.
  • 3. Caudillos y su montaña rusa: Irregulares, pero peligrosos. Capaces de vencer a cualquiera… o de desmoronarse.4. Arcángeles, la sorpresa con hambre: En su año debut, tienen garra y hambre. No será fácil para nadie enfrentarlos, sobre todo si juegan en casa.
  • 4. Arcángeles, la sorpresa con hambre: En su año debut, tienen garra y hambre. No será fácil para nadie enfrentarlos, sobre todo si juegan en casa.

Lo que está en juego:

  • Para los favoritos, el mayor enemigo es la confianza excesiva. No hay margen para relajarse.
  • Para los que llegan con racha positiva, este es el momento de matar o morir. Un cierre fuerte puede marcar la diferencia entre la cima o el lamento.
  • Para las nuevas franquicias, el deber de mostrar competitividad es el primer paso para construir legado.

Así se jugarán las semifinales:

  • Mexicas (1.º) vs. 4.º lugar (a definir): Si Arcángeles logra entrar, el duelo se cargará de simbolismo. Si son Gallos, Dinos o Raptors, será revancha pura.
  • Osos (2.º) vs. Caudillos (3.º): Norte contra norte. Golpes, estrategias y orgullo regional. Un partido para medirse, no solo en puntos, sino en mentalidad.

La Semana 8 será la despedida de la fase regular. Fue el prólogo de lo que podría ser el mejor cierre de temporada en la historia de la LFA. Cada equipo que avanzó no solo lo hizo con puntos, sino con historia, carácter y una narrativa que ya arde.

Lo que viene no es fútbol. Es drama puro. Y en ese escenario, solo los verdaderos contendientes se quedan con la gloria.

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La Última Batalla: Michigan vs DC, por el Trono de Hierro del Fútbol de Primavera

La Última Batalla: Michigan vs DC, por el Trono de Hierro del Fútbol de Primavera

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

El destino está escrito en sudor, tierra y acero. Este sábado a las 8 pm, no se juega solo un partido: se libra una guerra. Dos escuadrones, curtidos en una primavera de golpes y gloria, se enfrentan por algo más que un trofeo. Se enfrentan por la inmortalidad.

Los Michigan Panthers del coach Mike Nolan, con su aura de resurrección y tras 43 años de espera para regresar a estas instancias aún con el nombre de USFL mucho antes de la fusión con la XFL. Hoy llegan como el ejército del norte. Un conjunto que se ha esforzado por alcanzar la perfección, para convertirse en un equipo indomable que pone a prueba a sus rivales. 

Han ganado no solo juegos, sino poco a poco se han ganado un respeto especial a base de constancia y compromiso. Cada yarda que avanzaron fue una declaración de guerra a la lógica. Su defensiva golpea como un invierno que no perdona, y su ofensiva, liderada por un quarterback que logró consolidar su proyecto de convertirse en el MVP de la campaña portador de unos nervios de acero, ha demostrado que el corazón puede más que cualquier pronóstico.

Enfrente, los DC Defenders del reconocido como coach del año Shannon Harris y que hizo campeón al equipo del pueblo capitalino de su conferencia por parte de la XFL. Llegan como los favoritos de una dinastía que aún no nace, pero ya impone respeto. Sin duda los Defenders han creado una de las ofensivas más dinámicas de la liga, y una defensiva que impone en cada snap, DC ha sido el equipo más consistente, Jordan Ta’amu ha tenido una temporada de ensueño y ha consolidado su liderazgo generando una ofensiva que juega como si cada down fuera el último. Son el presente y el futuro encapsulados en un solo equipo.

Este duelo es algo más grande que la suma de sus partes. Es una confrontación entre dos estilos, dos filosofías, dos maneras de entender el fútbol. Es la épica del underdog contra el titán. Es Esparta contra el Imperio. Y nosotros, los aficionados, tenemos la fortuna de ser testigos de esta lucha de titanes que dejó fuera de oportunidades a los principales favoritos que eran los Stallions que buscaban el tetra campeonato y los Battlerhaws que querían llegar a jugar el campeonato en su casa en el Domo de San Luis.

Cuando el balón vuele por primera vez, no solo se iniciará un juego. Comenzará una leyenda. La historia la escribirán los que resistan el dolor, los que abracen el caos, los que aún con los músculos rotos y el alma herida, se levanten una vez más.

Porque al final del día, solo uno se coronará. Solo uno sostendrá el campeonato bajo la lluvia de papel y gloria. Pero todos —jugadores, coaches, fanáticos— habremos vivido algo más grande que el marcador: el momento donde el fútbol nos recuerda por qué lo amamos.

La UFL le pondrá punto final a esta campaña bajo un esquema de festividad, gloria y con el entusiasmo de empezar a trabajar por lo que viene ya para el 2026. Que luce prometedor con miras a la expansión y que gracias a la inquietud de Dwayne The Rock Johnson y Dany García por seguir construyendo una opción sólida para el fútbol de primavera y una oportunidad más para todos aquellos que buscan llegar al profesionalismo en el mundo del fútbol.

Una de las cuestiones que quedan en el aire es si buscarán generar alguna alianza o crear algún plan de trabajo con la NFL para que estos mismos jugadores busquen alguna oportunidad para llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Que ruja la batalla. Que ardan los corazones. El trono de la UFL espera.

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Semifinales UFL 2025: La consolidación de una liga que ya dejó de ser promesa

Semifinales UFL 2025: La consolidación de una liga que ya dejó de ser promesa

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

La United Football League (UFL) tras una temporada de gran nivel de competencia llega a su etapa de semifinales como liga unificada y no hay mejor forma de celebrar su madurez que con estos cuatro protagonistas: dos franquicias históricas como los Birmingham Stallions y los Michigan Panthers, y dos propuestas modernas, ambiciosas y vibrantes como los DC Defenders y los St. Louis Battlehawks.

Es injusto que a estas alturas del proyecto y con miras a expansión el próximo año sigamos hablando de un experimento. La UFL ha hecho maravillas y ha puesto el andamiaje necesario para consolidarse como una segunda liga profesional en desarrollo, desafiando al escepticismo y a la constante comparación con la NFL. Hoy, el fútbol de primavera vive sus mejores momentos, gracias a una mezcla muy cuidada de espectáculo, identidad regional y un alto nivel deportivo que no deja nada que envidiar a otras ligas siendo estas semifinales la mejor vitrina para demostrarlo.

Birmingham vs Michigan: el peso del legado y la urgencia del presente

Los Stallions llegan con todo el abolengo. Son el “equipo dinástico” de la UFL: campeones en 2022, 2023 y el 2024,dominantes en temporada regular, pese a las circunstancias y la rotación de quarterbacks por diferentes lesiones y con la ventaja mental de haberle ganado a los Panthers en temporada regular en la semana dos 21 a 12 y en la semana nueve 26 a 22 en un juego muy competido. Pero si algo hemos aprendido del fútbol, es que las etiquetas no ganan partidos y se enfrentarán por tercera ocasión.

Michigan, con marca de 6-4, representa esa narrativa que tanto gusta al aficionado: el underdog, el que se cuela por la puerta trasera y se atreve a soñar. Su problema es que no enfrentan a cualquier Goliat. Enfrentan a uno que sabe manejar la presión, que no se cansa de ganar.

¿Puede sorprender Michigan? Claro que sí. Pero tendrá que jugar el partido perfecto.

DC vs St. Louis: más que un juego, una declaración de futuro

Si el duelo del sur es una lucha de jerarquía contra ambición, el del norte es simplemente una guerra sin tregua. Los Battlehawks han construido una identidad sólida: un equipo que corre el balón con furia, que defiende con el alma, y que ha convertido a St. Louis —una ciudad abandonada por la NFL— en una plaza caliente de fútbol que albergará el próximo campeonato de la UFL y que de ser una realidad que el equipo de Anthony Becht consiga el pase al gran juego, sería casi un hecho que el Dome at America’s Center se abarrotaría por ver a ese equipo triunfar.

Del otro lado, DC es el equipo vertical, rápido, agresivo. Sus 20 touchdowns por aire no son casualidad: son la consecuencia de un sistema que cree en el pase y en castigar al rival desde el primer snap a través del experimentado Jordan Ta’amu candidato a MVP de la liga en esta campaña.

Este partido será una cuestión de estilos, pero también de ejecución. Porque ya se conocen bien, y porque en esta clase de juegos, el margen de error se reduce a milímetros.

Más que un campeonato, una oportunidad

La UFL no se juega solo su trofeo el 14 de junio. Se juega legitimidad. Se juega credibilidad ante el público casual, el que aún duda si vale la pena prender la tele fuera del otoño y el invierno. Se juegan todos estos talentos una segunda oportunidad de convertirse en un segundo semillero real para la NFL después de la NCAA… o en una alternativa estable y emocionante por derecho propio.

Estas semifinales son más que partidos. Son señales de que el fútbol de primavera tiene futuro, tiene estrellas, tiene afición. Y si todo sigue bajo un buen trabajo, también seguirá construyendo un legado.

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La Sublevación Celestial: Arcángeles vs. Caudillos y el inicio de la segunda parte de la temporada de la LFA

La Sublevación Celestial: Arcángeles vs. Caudillos y el inicio de la segunda parte de la temporada de la LFA

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval

Hay batallas que rebasan la estadística. Que van más allá del marcador y las rachas invictas. Hay partidos que, incluso antes de jugarse, huelen a epopeya. Y el duelo entre los Arcángeles de Puebla y los Caudillos de Chihuahua fue exactamente eso: un choque entre la hegemonía absoluta y la fe inquebrantable de un equipo nuevo, pero no ingenuo.

Los Caudillos llegaron con la corona aún brillante, portando el peso de 25 victorias consecutivas y el respeto ganado a pulso como bicampeones de la LFA. Su fútbol es implacable: ofensiva explosiva, defensiva hermética, mentalidad de hierro. En apariencia, ningún equipo estaba a su altura.

Pero los Arcángeles no le rezan a la lógica.

Su head coach, Marco Martos, es una figura que no necesita presentación. Su historia lo avala: fue receptor en la NFL Europa con los Barcelona Dragons, formó parte de las filas de los Denver Broncos, Dallas Cowboys y los Carolina Panthers; una auténtica figura del fútbol americano profesional. Pero más allá del currículum, Martos ha sabido sembrar una idea: que Puebla puede creer, que la fe y el trabajo riguroso pueden enfrentarse —y vencer— a cualquier dinastía.

“Tenemos un equipazo”, ha dicho Martos en varias ocasiones. “Nuestro objetivo es ganar y defender nuestra casa”.

El partido fue un símbolo. Una declaración de guerra deportiva. Un cuerpo técnico brillante que dio cátedra con una estrategia magistral y una ejecución excepcional, comandada por sus jóvenes figuras como Alex García, Denzel Strong y Joshua Mack, quienes en ningún momento se achicaron. Jugaron con el corazón y dejaron claro que en Puebla no hay lugar para el miedo.

Simplemente, para dejar claro que con el ímpetu de sus elegidos y la gracia de lo celestial, Puebla conquistó la victoria como si los ángeles mismos hubieran guiado su paso glorioso hacia el altar del triunfo.

Este no fue solo un juego. Fue un llamado. Una señal de que la LFA está evolucionando, de que las hegemonías no son eternas, y que los nuevos equipos no llegaron a aprender, sino a competir. La derrota puede ser dolorosa, pero la forma en la que se pierde también deja aprendizajes, abre posibilidades y deja sobre la mesa una revancha que se antoja como un duelo épico del cual se hablará por siempre.

Se ganó una batalla, pero no la guerra. La cuenta pendiente aguardará en el Olímpico de Chihuahua, dentro de dos semanas. Y ahora, con el retorno de Jeremy “El Invicto” Johnson para comandar las fuerzas ofensivas del norte, los Caudillos buscarán a toda costa conquistar ese tricampeonato que aún sigue siendo un reto por cumplir.

Semana 5: Donde se separan los contendientes de los pretendientes

La quinta jornada de la LFA promete seguir encendiendo el fuego de la temporada:

  • Reyes de Jalisco vs. Arcángeles de Puebla: duelo entre dos ofensivas verticales. Puebla buscará seguir sumando victorias; Reyes, buscará su primera victoria.
  • Dinos de Saltillo vs. Osos de Monterrey: clásico norteño de poder a poder.
  • Gallos Negros vs. Caudillos: los Chihuahua buscarán saciar su apetito de reivindicación en la casa queretana.
  • Raptors vs Mexicas: la furia verde buscará una victoria en casa e incomodar a uno de los principales contendientes al Tazón México VIII.

El fútbol americano mexicano está viviendo una época dorada. Y como en toda buena saga, los héroes nuevos siempre aparecen cuando más se les necesita.

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