Super Bowl: identidad en resistencia 

Super Bowl: identidad en resistencia 

El Ágora

Por Ana Gómez

El Super Bowl 2026 ofreció un buen espectáculo deportivo, pero sería ingenuo fingir que el partido fue lo más relevante de la noche. 

Estados Unidos está atravesado por discursos de odio, políticas excluyentes y un resurgimiento del racismo sin disimulo, el encuentro entre Patriots y Seahawks terminó siendo apenas el telón de fondo de un mensaje cultural que incomodó a quienes insisten en un país que ya no existe.

La narrativa deportiva quedó pequeña frente a la potencia simbólica del medio tiempo, que para muchos, fue precisamente el problema.

Bad Bunny

La presentación de Bad Bunny no fue solo un show, fue una irrupción política. Un artista latino, cantando en español, en el evento televisivo más visto del país, es un recordatorio incómodo para quienes preferirían que la diversidad se mantuviera en silencio. 

Su estética caribeña, su identidad sin concesiones y su mensaje directo fueron una bofetada simbólica a la narrativa que pretende reducir a los latinos a mano de obra barata o a un “problema migratorio”.

En un país donde se criminaliza a migrantes, se levantan muros y se normaliza el discurso xenófobo, ver a un latino dominar el escenario del Super Bowl es un acto de resistencia cultural.

Lady Gaga

La presencia de Lady Gaga fue más que un gesto artístico, fue una postura. Una de las figuras más influyentes de la música estadounidense decidió acompañar, amplificar y legitimar un mensaje latino en un momento en el que hacerlo implica tomar partido. Gaga no apareció para suavizar el espectáculo, sino para subrayar que la cultura estadounidense no tiene por qué alinearse con la intolerancia.

Su colaboración con Bad Bunny mostró que dos identidades pueden encontrarse sin jerarquías, sin apropiación y sin miedo. Fue un recordatorio de que la cultura puede ser un puente cuando la política insiste en ser un muro.

Trump 

La reacción de Donald Trump fue tan predecible como reveladora. Calificó el espectáculo como “terrible” y criticó que estuviera en español diciendo que “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo”. No habló de música, habló de identidad. Su molestia no fue estética, sino fue ideológica.

Trump expresó lo que una parte del país piensa pero no siempre dice en voz alta, que la presencia latina les incomoda, que la diversidad les amenaza, que un show en español es una afrenta a su idea de nación. Su reacción dejó claro que el racismo no es un accidente, sino una herramienta política que sigue rindiendo frutos.

Pero también dejó claro que la cultura está avanzando más rápido que la política.

Sheinbaum

En medio de este escenario, la postura del gobierno de México y de nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum adquiere un peso particular. No porque hayan opinado sobre el espectáculo, sino porque su posición general frente a la comunidad migrante contrasta abiertamente con la hostilidad que se escuchó desde Washington.

La Presidenta con su frase: “Muchos símbolos y, en efecto, el mejor antídoto contra el odio, es el amor”, deja claro que un país donde millones de mexicanos viven bajo la sombra del racismo, ese mensaje importa

México ha insistido en la dignidad, los derechos y la aportación de los migrantes. Ha defendido que la identidad cultural no debe ser motivo de discriminación, sino un elemento de cohesión. En un momento en el que un artista latino es atacado por cantar en español, esa postura se vuelve un contrapeso necesario.

Sheinbaum ha reiterado que México no permitirá que se criminalice a sus comunidades en el exterior y que la defensa de los migrantes es una responsabilidad de Estado. 

Un país dividido

El Super Bowl LX no solo entretuvo, sino que mostró un Estados Unidos fracturado entre quienes abrazan la diversidad y quienes la temen. Entre quienes entienden que la cultura evoluciona y quienes quieren congelarla en una versión idealizada del pasado.

La presentación de Bad Bunny y Lady Gaga fue un recordatorio de que la identidad latina no solo está presente, sino que está influyendo, transformando y reclamando su lugar. 

Porque lo que ocurrió en ese escenario no fue solo música, fue una declaración y un desafío. Fue un recordatorio de que, pese a los muros físicos y simbólicos, la cultura latina sigue avanzando y a pesar de las adversidades lo seguirá haciendo.

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Super Bowl 60: La batalla final del invierno por la gloria

Super Bowl 60: La batalla final del invierno por la gloria

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Hay partidos que no se juegan con cifras, sino con historias. El Super Bowl 60 no enfrenta únicamente a dos equipos con talento de élite, sino a dos formas de entender la NFL contemporánea: la audacia ofensiva como vehículo del espectáculo y la solidez defensiva como cimiento del campeonato. Es un duelo de filosofías, de liderazgos y de contextos históricos que convergen en el escenario más grande del deporte, en un momento donde el fútbol americano no puede aislarse del pulso social que atraviesa a Estados Unidos.

Antes de hablar de quarterbacks, hay que hablar de las mentes que los dirigen. Mike Vrabel ha devuelto a su equipo una identidad que parecía diluida: dureza, disciplina y una obsesión por el detalle defensivo que hoy le valieron reconocimiento y prestigio. Su premio no es solo un galardón individual, sino la confirmación de que la defensa, la cultura y la autoridad emocional siguen siendo caminos válidos hacia el campeonato. A su lado, Josh McDaniels vuelve a consolidarse como uno de los arquitectos ofensivos más influyentes de su generación. El reconocimiento a su trabajo valida una idea clara: la creatividad solo funciona cuando se combina con estructura y lectura precisa del talento disponible.

En ese contexto emergen los quarterbacks, figuras centrales de este Super Bowl 60. De un lado, Drake Maye, el joven pasador que simboliza el futuro inmediato de la liga, con un brazo privilegiado, movilidad y la valentía de quien todavía no carga con cicatrices profundas. Su presencia en este escenario marca el tránsito definitivo de promesa a figura franquicia. Del otro lado, un quarterback que llega desde la redención, tras años de dudas y cambios, Sam Darnold, convertido hoy en líder absoluto. Su camino recuerda que la NFL también es una liga de resistencia mental, donde sobrevivir puede ser tan valioso como brillar.

Los quarterbacks, no caminan solos. Los receptores se han convertido en extensiones de su pensamiento. En este Super Bowl, los playmakers exteriores vuelven a ser determinantes: capaces de romper coberturas, cambiar inercias y forzar ajustes defensivos que alteran por completo el guión del partido. No se trata solo de estadísticas, sino de presencia escénica en los momentos donde el juego exige personalidad. Caso sobresaliente de Jaxon Smith-Njigba que fue galardonado como el ofensivo del año.

Y aun así, la historia del Super Bowl insiste en una verdad incómoda: el espectáculo ofensivo puede derrumbarse ante una defensa preparada. Ambas unidades defensivas llegan con identidad clara, presión constante y la capacidad de provocar errores en el instante exacto. En un partido de esta magnitud, una intercepción, un sack o un balón suelto pesan más que cualquier serie perfecta. La defensa no será un actor secundario; será juez y verdugo en múltiples momentos del choque.

Pero el Super Bowl 60 trasciende lo deportivo. La narrativa se amplifica cuando se observa el contexto social que rodea al evento. En un país marcado por la tensión migratoria y el endurecimiento de políticas de agencias como ICE, la presión sobre las comunidades latinas es una realidad ineludible que convive con la celebración mediática de la NFL. En ese telón de fondo, la presencia de talento latino en los rosters adquiere un peso simbólico imposible de ignorar: como el de Andy Borregales e Elijah Arroyo, no son figuras decorativas, sino protagonistas reales de un deporte que ya no puede desligarse de las narrativas de identidad y diversidad.

Esa presencia latina se siente aún más y se vuelve más palpable en el espectáculo de medio tiempo. En esta edición, Bad Bunny encabezará el show de Medio Tiempo del Super Bowl 60, un hecho inédito y de enorme impacto cultural.

El artista puertorriqueño llega al escenario musical más visto del planeta en un momento de forma excepcional, tras dominar las listas globales y recoger premios significativos que ratifican su alcance internacional. Su presentación, programada para durar alrededor de 12 a 15 minutos inmediatamente después del segundo cuarto, es uno de los puntos más comentados de este Super Bowl. Se espera un show que celebre la cultura latina, integrando ritmos, baile y una energía que rompa con lo tradicional y convoque a una audiencia diversa y global. Aunque Bad Bunny ha mantenido en secreto los detalles de su setlist, ha insistido en que será una “gran fiesta” donde la música, el baile y la conexión emocional serán los protagonistas, y ha invitado a que los espectadores simplemente se entreguen al ritmo, subrayando que no es necesario hablar español para sentirse parte de su espectáculo. 

Este medio tiempo no es un simple interludio entre cuartos, sino un momento histórico donde la música y el deporte convergen. En una era donde las discusiones sobre inmigración y pertenencia están vigentes, ver a un artista latino llevando su cultura al corazón del entretenimiento estadounidense es un símbolo poderoso. Representa que, aun cuando miles enfrentan incertidumbres legales y sociales, la creatividad latinoamericana ocupa un lugar central en la narrativa global.

La moneda está en el aire y cuando el balón se eleve y la pasión de millones se concentre en esas yardas finales, el Super Bowl 60 no será solo un juego más; será la definición de una era. Este domingo, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, se enfrentan no solo dos franquicias con historias rivales, sino dos visiones del deporte que hablan de control, rebeldía y destino, sin duda el Super Bowl 60 será recordado como uno de los grandes capítulos del deporte y la cultura global.  

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De México a Estados Unidos: Aguacate mexicano triunfa en el Super Bowl LX

La realización del Super Bowl representa un aumento en el consumo del aguacate por las preparaciones gastronómicas que hacen en estos eventos.

Debido al Super Bowl LX, la exportación de aguacate mexicano a Estados Unidos incrementó 11% respecto al año anterior. No obstante, productores de aguacate en México advirtieron de la creciente competencia con países sudamericanos.

La realización del partido de la NFL representa un aumento en el consumo del aguacate debido a las preparaciones gastronómicas que suelen acompañar estos eventos.

Cabe señalar que nueve de cada diez aguacates que se consumen en Estados Unidos proceden de México.

Entre el 5 y el 31 de enero de este año, México envió 127 mil toneladas de aguacate a Estados Unidos, superando las 114 mil toneladas exportadas en 2025, según la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México.

Del total de envíos, el 88% de aguacate proviene de granjas de Michoacán, mientras que el 12% son de plantíos de Jalisco. En 2024, el “oro verde” se posicionó como el segundo producto agrícola más importante de México, solo superado por el maíz.

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Exportación de aguacate mexicano en riesgo por competencia de Sudamérica

De acuerdo con José Olivares, director de la Asociación de Productores Exportadores de Aguacate de Jalisco, los agricultores enfrentan una crisis de bajos precios como no había ocurrido en una década.

«El precio por kilo para exportación ya tiene meses que está entre 17 a 19 pesos, un buen precio ahorita viene siendo 20 pesos a nivel huertas. La verdad es un precio que yo recuerdo posiblemente no se haya dado en 8, 9 o 10 años».

Asimismo, mencionó que hace unos años, las granjas podían vender un kilo de aguacate en el extranjero por un precio de hasta 35 pesos.

Olivares señala que la baja en el precio de venta se debe a diversos factores, entre ellos la inestabilidad económica en Estados Unidos, el primer importador de aguacate.

Aunado a ello, también se ha presentado un incremento de ventas de competidores de Chile, Perú y Colombia, dificultando así la exportación de el producto a un mejor precio para los agricultores.

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Belichick fuera de Canton: cuando la grandeza no basta

Belichick fuera de Canton: cuando la grandeza no basta

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Con el Super Bowl LX en puerta y con los Patriots de regreso al gran escenario esta semana las redes explotan no precisamente por lo que puedan hacer Drake Maye y compañía, sino por su exentrenador el Coach Belichick.

Por años, Bill Belichick fue sinónimo de control, de ventaja estratégica y de una era irrepetible en la NFL. Hoy, paradójicamente, es también el protagonista de una de las decisiones más polémicas del Salón de la Fama.

La noticia sacudió al ecosistema del fútbol americano: Bill Belichick no fue seleccionado al Salón de la Fama de la NFL en Canton, Ohio, en su primer año de elegibilidad. Para algunos, una afrenta histórica. Para otros, una consecuencia lógica de un legado tan brillante como incómodo. El debate está servido.

Ocho anillos de Super Bowl, seis como head coach, dos más como arquitecto defensivo. Más de dos décadas de dominio sostenido. Un sistema que cambió la forma de pensar el juego en la NFL moderna. Bajo cualquier parámetro estrictamente deportivo, Belichick parecía un ingreso automático, casi ceremonial.

Por eso, la sorpresa no fue menor. La ausencia de su nombre en la lista final provocó incredulidad entre aficionados, exjugadores y analistas. No es común que el Salón de la Fama —una institución diseñada para celebrar la grandeza histórica— se permita decisiones que desafían el consenso.

Desde esta óptica, el rechazo luce como un error: castigar al arquitecto de una dinastía por no ser simpático, por no ser narrativamente cómodo.

Pero reducir el caso a números y campeonatos es ignorar una parte esencial del debate. Belichick no es una figura neutra. Su legado está atravesado por polémicas que, aunque nunca borraron sus títulos, sí dejaron marcas profundas: Spygate, Deflategate y una constante percepción de operar en los márgenes del reglamento.

Para ciertos votantes, el Salón de la Fama no es solo un registro de victorias, sino un espacio de legitimación moral del juego. Y ahí es donde Belichick divide. ¿Se puede separar la genialidad estratégica de los métodos cuestionables? No todos están dispuestos a hacerlo en el primer intento.

Existe también un factor clave: el timing. Belichick no es una figura lejana, mitificada por la nostalgia. Su historia es reciente, aún caliente, aún debatida. Todavía genera reacciones viscerales.

La reducción del periodo de espera para entrenadores expone una falla estructural: se evalúan legados históricos con emociones contemporáneas. Tal vez no se trata de si Belichick merece entrar, sino de si el proceso actual permite juzgar con perspectiva a figuras tan dominantes y polémicas.

La controversia no solo pone bajo la lupa a Belichick, sino al propio Salón de la Fama. La opacidad del proceso, el peso excesivo de un grupo reducido de votantes y la falta de criterios públicos claros alimentan la sospecha.

Cuando una decisión genera más ruido que consenso, la institución también queda en entredicho. El Salón existe para ordenar la historia, no para incendiarla.

No se puede ser más papista que el papa, en el sentido de que algunos de los entronizados han presentado historias que ponen en duda la honorabilidad de los mismos. Casos muy concretos como el O.J. Simpson, Michael Irving o el mismo Lawrence Taylor, por mencionar algunos. 

De haber sido así una forma “elegante” de “castigarlo” por estas situaciones hubiera sido desde un principio negar la oportunidad al proceso y no llegar hasta esta instancia, que al final pone y exhibe a los 10 miembros del consejo que optaron por ejercer su poder.

Belichick entrará, tarde o temprano y ese no es el problema. Lo verdaderamente importante es pensar en figuras como Marty Schottenheimer que aún sin ganar algún Super Bowl aspira algún día acceder a la inmortalidad. Pero si el estándar de la grandeza no lo puede alcanzar el más grande de todos los tiempos, con todos los récords que puedan existir o después de haber entrenado al mejor defensivo y ofensivo de la historia… En fin algún día será realidad si es que no existen más objeciones su lugar en la historia de la NFL es inamovible. Pero este episodio deja una enseñanza incómoda: la grandeza no siempre es cómoda, ni siquiera para quienes se encargan de preservarla.

Canton puede esperar. La historia, no. Y en esa historia, con o sin placa inmediata, Bill Belichick ya ocupa un lugar central, incómodo, debatido… y absolutamente imposible de ignorar que ha días de hacerlo oficial el prestigio del recinto de los inmortales quedará opacado por sentimientos y pasiones personales mucho más allá de construcción y el legado hacia el football americano profesional.

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Juegos de Conferencia NFL: Todo por la gloria eterna

Juegos de Conferencia NFL: Todo por la gloria eterna

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

La NFL 2025 volvió a confirmar algo que a veces se nos olvida entre métricas, rankings y pronósticos: esta liga no respeta guiones. Al cerrar los juegos divisionales y mirar el panorama de ambas conferencias, queda claro que la certeza es un lujo y enero es el último tramo para llegar a la meta. Ni los favoritos, ni las franquicias históricas, ni siquiera los proyectos que parecían blindados desde septiembre se salvan de tener comprada la narrativa rumbo al Super Bowl.

Las batallas divisionales no sólo expusieron fortalezas; también dejaron al descubierto contradicciones profundas. Equipos brillantes con pies de barro. Plantillas jóvenes que aprendieron demasiado rápido. Y veteranos que entendieron —una vez más— que la experiencia no garantiza nada, pero sigue siendo un arma silenciosa.

La Conferencia Americana vive una tensión fascinante: el viejo orden ya no domina, pero tampoco está dispuesto a desaparecer. Broncos y Patriots se jugarán la vida para demostrar cuál es el proyecto más comprometido. Ambos demostraron que la estabilidad sigue siendo un valor competitivo en una liga obsesionada con la novedad. No ganaron todos los partidos con fuegos artificiales; ganaron porque supieron cuándo no equivocarse.

Sin embargo, lo verdaderamente interesante de la AFC no está en los nombres conocidos, sino en la forma en la que los nuevos proyectos dejaron de pedir permiso. Los Patriots se consolidaron, algo más que una buena temporada: construyó identidad. Los Broncos, están viviendo una verdadera tragedia griega. Perder a tu quarterback titular en estas instancias es como perder el flotador en medio del océano.

Jarrett Stidham nunca fue el nombre que encabezó portadas ni el quarterback alrededor del cual se construyen promesas de franquicia. Su carrera se escribió en silencio, entre libretas de jugadas, repeticiones mentales y domingos observando desde la banca. Siempre listo, casi nunca elegido. Hasta ahora.

El Juego de Campeonato de Conferencia no le llegó como un regalo, sino como una deuda del tiempo. Frente a los Patriots —el equipo que lo formó, pero nunca lo convirtió en protagonista— Stidham no juega contra un rival cualquiera: juega contra la historia que parecía haberlo dejado atrás. Y lo hace sin estridencias, sin discursos grandilocuentes, con esa calma incómoda que sólo tienen quienes han esperado demasiado por una oportunidad.

Su compromiso no está en prometer jugadas espectaculares, sino en algo más difícil: no traicionarse en el momento más grande de su carrera. Prepararse como siempre. Lanzar lo que la defensa concede. Vivir snap a snap. Porque Stidham entiende que este partido no se gana intentando ser otro, sino siendo exactamente quien ha sido todos estos años: un quarterback paciente, disciplinado y listo para cuando el escenario finalmente lo llamó por su nombre.

El ruido lo invade todo, hay historias que no necesitan brillo para pesar. La de Jarrett Stidham es una de ellas. Y ahora con la búsqueda del boleto al Super Bowl en juego, el suplente eterno tiene una sola misión: demostrar que estar preparado también es una forma de grandeza.

Ambos equipos aunque con fortalezas distintas, empujaron cada partido al límite, recordándonos que hoy la diferencia entre contender y observar desde casa es mínima.

La AFC este fin de semana tendrá un dueño claro demostrando claramente que ya no se gana solo con talento, sino con estrategia, visión y compromiso. Con decisiones defensivas oportunas, con ofensivas que entienden el contexto del juego y no solo el marcador. Cada choque de conferencia se sentirá como una final adelantada porque, en el fondo, saben que el mañana no existe.

Si la AFC se debate entre control y transición, la NFC directamente abraza el caos. Aquí no hay trayectorias limpias ni rutas previsibles. Equipos que parecían secundarios tomaron protagonismo, mientras que otros —cargados de historia— se perdieron en sus propias expectativas.

Los Rams representan bien esta narrativa: capaces de competir contra cualquiera, peligrosos cuando encuentran ritmo, pero siempre caminando sobre una cuerda floja. La conexión Stafford–Nacua simboliza lo que es hoy la NFC: talento real, resultados inestables y partidos que se deciden más por el momentum que por dominio.

Esta conferencia no premia la constancia, premia la resiliencia emocional. Semana tras semana, los partidos se jugaron con el pulso acelerado, con marcadores cerrados y decisiones que pesaron toneladas. La NFC no fue ordenada, pero sí brutalmente honesta: sobrevivió quien mejor soportó la presión.

Más allá de récords y estadísticas, esta temporada cerró con lecciones incómodas:

  • La paridad no es discurso, es realidad. Nadie es intocable y nadie está condenado.
  • La veteranía ya no asusta, pero sigue marcando diferencias cuando el margen desaparece.
  • Cada decisión importa más que nunca. En este punto de la temporada, una mala lectura o una apuesta tardía puede borrar meses de trabajo.

Con los Campeonatos de Conferencia en el horizonte, la NFL 2025 nos obliga a aceptar una verdad poco cómoda: no hay corona asegurada. Las estrategias se ajustan, las lesiones pesan y el carácter de las franquicias se pone a prueba jugada a jugada.

Los nombres favoritos están ahí, sí. Pero la línea entre la gloria y el fracaso es tan delgada que basta un instante para cruzarla… o perderlo todo.

Y quizá por eso seguimos mirando: porque cuando la NFL llega a este punto, deja de ser un deporte de pronósticos y se convierte en un examen de identidad. 

Todo parece indicar que el Super Bowl en su sesenta aniversario nos llevará a un duelo predecible: Patriots contra Rams. El guión lógico, el equilibrio de lo esperado.

Pero para quienes creemos —como lo haría una amante del surrealismo— que el verdadero sentido del juego vive en lo inesperado, en el accidente y en el caos creativo, la apuesta cambia. Estoy segura de que André Breton, fascinado por lo irracional y lo imprevisible, habría sido un devoto de la NFL precisamente por eso.

Por esa lógica que rompe la lógica, por ese vértigo que desafía cualquier pronóstico, mi elección se inclina hacia Denver y Seattle. Porque en un deporte donde lo inimaginable sucede cada domingo, el Super Bowl también merece ser un acto de rebelión contra lo evidente.

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Finales de Conferencia

Finales de Conferencia

Desde la Tribuna 

Por Laura Sandoval 

Después de unos resultados inesperados en los juegos divisionales, llegamos al punto más importante donde en el mismo día tendremos dos campeones en un lapso de tiempo de poco más de tres horas.

Los Eagles se presentan una vez más en la final de Conferencia de la Nacional, tras limitar al equipo de los Rams que no pudo dar el extra que se necesitaba en un partido milimétrico. 

Lo interesante se presenta con el otro invitado a disputar el título de la Nacional que son los Washington Commanders; sí está leyendo bien, los Commanders de Dan Quinn, dominaron, asfixiaron y eliminaron a los Lions en su casa y frente a miles de aficionados que pensaban que su equipo por primera vez en la historia podría llegar a pelear un lugar en el Super Bowl.

Tristemente conforme avanzaban los minutos del partido y poco a poco desaparecían los sueños de los locales, en contraste los visitantes se estaban convirtiendo en leyenda por la forma tan determinante que llegaron a este partido.

Jayden Daniels es el jugador del partido,  quien no solo se prepara de forma convencional, sino que desde sus tiempos en LSU utiliza la tecnología para llevar su preparación a otro nivel y que más allá de ser un quarterback novato, está demostrando el gran potencial y determinación que tiene para cambiar el color y la historia de su equipo que ha arrastrado por muchos años.

Con esta victoria, los Cowboys son el único equipo de su división que no ha llegado hasta estas instancias y todo indica que así será por mucho más tiempo, tras tomar la decisión de contratar al décimo coach en su historia, quien será Brian Schottenheimer, una figura controvertida que tras veintiocho años en la liga por fin llega su primera oportunidad como Head Coach después de haber sido parte de varios equipos y sin una verdadera oportunidad real. Muchos lo catalogan como la peor opción dentro del menú que se hablaba, que iba desde Deion Sanders hasta el mismo Schottenheimer pasando por Pete Carroll y Kellen Moore.

En fin, eso es otra historia, continuando con los invitados al juego de Conferencia de la Americana tendremos a los Chiefs, quienes están más firmes que nunca y tienen muy claro que quieren hacer historia 

Pero en contraesquina tendremos nuevamente a los Bills de Josh Allen, que pelearán contra el rival y contra ellos mismos, tratando de controlar a los fantasmas del pasado. No será un partido sencillo, sin embargo sería un júbilo monumental por quitarse esa espina y disputar un Super Bowl.

En lo personal me asumo de corte nostálgico y me gustaría ver un Bills VS los Chiefs. Aunque la lógica apunta a una revancha del Super Bowl LVII.

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Y colorín, colorado… Esta temporada ha terminado

Nuevas promesas e historias ya se empiezan a entretejer rumbo a lo que vendrá para la siguiente campaña.

Desde la Tribuna

Por: Laura Sandoval

Ya con paños fríos en la mente y los corazones post game. Nos encontramos a casi una semana de lo que fue uno de los mejores Super Bowls en la historia. Un evento que no decepcionó y que de principio a fin encontramos adrenalina por doquier.

Un evento que se vistió de gala por la presencia de famosos de diferentes ámbitos como el cine y la música, algunos apoyando a su equipo favorito, como el caso del actor Bradley Cooper que es un gran fanático de los Philadelphia Eagles y que por supuesto estaba con la emoción al máximo.

Cómo es de esperarse, vimos un inicio muy emotivo marcado por la interpretación del himno de los Estados Unidos, y por supuesto, por el segundo himno de esta nación “America The Beautiful”.

Los jugadores saltaron al terreno de juego en este coliseo deportivo con el sonido de miles de almas gritando para apoyar a sus equipos. Se esperaba un encuentro bastante cerrado, jugadas trazadas con compás para evitar cualquier desliz, sin embargo, los Philadelphia Eagles empezaron a tomar la ventaja del partido, debido a la gran ejecución de su QB Jalen Hurts quien tuvo una noche excepcional que bien le hubiera merecido para ser el MVP de la noche. Los Eagles construyeron una ventaja que los tendría por 10 puntos arriba de sus rivales de Kansas, pero el americano bien nos ha educado a no dar por hecho absolutamente nada hasta que no haya un solo dígito en el marcador.

Nos fuimos al medio tiempo con una gran expectativa, esperando a una gran diva de los escenarios musicales en su género. La gran Rihanna estaba de regreso tras 7 años de ausencia, dejando a todos atónitos con su presencia y personalidad pero sobretodo por demostrar que la mujer puede estar presente y dominando situaciones sin sexualizar y estando embarazada. Un gran show, sin embargo, como en todo, siempre se generará opiniones divididas y polémica.

Al regreso del tercer cuarto, los Chiefs tomaron la sabia decisión de recibir el balón cuando ganaron el volado al inicio del partido y bajo este escenario tan complejo, el equipo de Andy Ried estaba justo necesitado de esta oportunidad.

La maestría para poder bajarle al reloj, que los mismos jugadores de Kansas estuvieran concentrados en el momento, aprovechando las oportunidades defensivas y creando un ataque sólido de Patrick Mahomes fueron las claves para darle la vuelta al partido y coronarse como los nuevos manda más en la liga más competitiva del mundo.

Un duelo que se antojaba para tiempo extra, que fuera Interminable de tan interesante que estaba. Sin embargo, Andy Ried y su experiencia supo cómo ponerle punto final en tiempo regular.

Historias de unos hermanos que se guardaron respeto y se felicitaron el uno al otro, una mamá orgullosa de tener a dos grandes ejemplos de éxito en un mismo juego y una mexicana que alzó la mano convirtiéndose en la principal embajadora de la NFL para exaltar aún más el tema de llevar la disciplina del Flag Football a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en el 2028, Diana Flores es quien fue QB del equipo mexicano quien comando los controles de la ofensiva que las llevó a ser campeonas mundiales en los pasados juegos realizados en Birmingham, Alabama.

Así se cierra un capítulo más en la historia de la NFL. Nuevas promesas e historias ya se empiezan a entretejer rumbo a lo que vendrá para la siguiente campaña. Atentos que esto solo comienza.

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Duelo de Titanes

Pensar en el Súper Domingo es pensar en la gloria y en las miles de historias que se entretejen alrededor de ganar el trofeo más codiciado…

Llegar a un Super Bowl no es una hazaña fácil, teniendo en cuenta que existen 32 equipos en la liga más competitiva del mundo y donde la misma rivalidad de talentos se convierte en todo un menú de genios del arte del fútbol que lo hacen aún más atractivo.

Pensar en el Súper Domingo es pensar en la gloria y en las miles de historias que se entretejen alrededor de ganar el trofeo más codiciado del universo deportivo, el Vince Lombardi, que en sí el llevar este nombre, el apellido de uno de los Coaches más significativos que ha dejado la historia de la NFL es simplemente la oda a lo magnánimo, al esfuerzo, a la dedicación y la gloria.

Pero los aspectos que envuelven y lo hacen aún más mítico es pensar en las perspectivas y las motivaciones que se convergen en un mismo partido. Se habla mucho evidentemente de la rivalidad entre los QB´s de ambos equipos, atletas tocados por la gracia para llevar sus habilidades a un nivel máximo. Que en el caso de Patrick Mahomes pensando que no solo es un cúmulo de talento, vemos reflejado el liderazgo y compromiso con la organización que representa. No importa cuanto dolor o cuanto esfuerzo implique. Pese a lo ocurrido a la lesión, esas características son las que lo tienen de pie y de frente a otro de los juegos mas importantes de su vida.

Por otro lado la posición de los RB´s también lucirá por parte del equipo de Philadelphia. Este equipo promedió más de 147 yardas terrestres en temporada regular y acumularon más de 400 en dos partidos de esta postemporada, logrando así 9 touchdowns por tierra, siendo la mayor cantidad en una temporada en la historia.

Quien ha sido la revelación como novato para el equipo de Kansas es sin duda Isiah Pacheco quien obtuvo 830 yardas y 5 TD´s y que se ha convertido en un arma muy importante que le da velocidad y ritmo a el equipo de Mahomes.

Pero si hablamos de estrellas en la posición de Wide Reciber, los Eagles tienen a toda una corte celestial de talentosos atletas donde en este caso A.J. Brown con 1.496 yardas y 11 TD´s y DeVonta Smith con 1.196 yds. y 7 TD´s, han simplemente revolucionado la ofensiva de Philadelphia haciéndola letal. Y por su puesto uno de los reflectores se lo llevará Smith quien se uniría a una élite de solo 4 jugadores en la historia de la era del Super Bowl que han logrado un Trofeo Heisman, un Campeonato Nacional y un Super Bowl.

Hemos hablado un poco del tema en lo individual pero en conjunto si vemos y analizamos ambos equipo, los dos han promediado las mismas estadísticas, sin embargo se piensa que la ventaja de Kansas sigue recayendo en su ofensiva que mientras el trabajo de Patrick no se vea limitado por la defensa de Philadelphia en las primeras posesiones del balón será muy complicado limitar el ritmo de juego que marque Kansas City. Pero viendo al rival que tienen enfrente los Eagles tienen setenta capturas de QB en campaña regular. La tercera mayor cifra en la historia. Cuatro jugadores con al menos 11. Por lo que se puede pensar que no será un día de campo para Mahomes y Haason Reddick pinta para algunos ser el MVP del partido.

Una vez más la premisa de la experiencia o la juventud está en juego, no pueden pasar desapercibidos los 24 años de experiencia, 10 finales de conferencia, un título de Super Bowl y 20 triunfos en playoffs y en frente tendremos a Nick Sirianni quien ha logrado reconstruir a un equipo de las cenizas en apenas dos temporadas.

Estamos a unas horas de saber quien será el nuevo reino de la NFL. Disfruta del partido y que gané la afición.

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Super Bowl 2023: SRE emite recomendaciones a mexicanos que asistan; tendrán apoyo consular

SRE informó que los mexicanos que tengan planeado asistir al Super Bowl 2023, en Estados Unidos, podrán contar con apoyo consular de México.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que los mexicanos que tengan planeado asistir al Super Bowl 2023, en Estados Unidos (EU), podrán contar con apoyo de la red consular de México.

El también llamado Super Tazón de la NFL se llevará a cabo el próximo domingo 12 de febrero en Glendale, Arizona.

En esta edición, el equipo de Kansas City Chiefs, campeones de la Conferencia Americana, estarán jugando contra los Philadelphia Eagles. Se pronostica que el duelo será de los mejores al tener a quarterbacks de alto talento.

Además, la cantante Rihanna es la encargada del show de medio tiempo en este año.

México Habla te invita a leer: ¿Dónde ver en vivo el Super Bowl 2023 el próximo domingo?

De tal manera, la SRE emitió una serie de recomendaciones a los connacionales que viajen para ver el partido directamente; y puso a disposición las vías de comunicación con el Consulado de México en Phoenix, Arizona, EU.

Aseguraron que lo mexicanos que acudan al Super Bowl, en EU, contarán con el apoyo de la red consular de la dependencia, en caso de requerirse.

Recomendaciones para los asistentes al Super Bowl

Asimismo, la dependencia publicó, en redes, un conjunto de sugerencias a mexicanos fanáticos de este deporte que asistan al State Farm Stadium, en Arizona. Estas son:

  • Atiende las indicaciones del personal de seguridad ante cualquier situación de emergencia.
  • Contacta constantemente a tus familiares e infórmales sobre tu ubicación.
  • Si consumes bebidas alcohólicas, no manejes. En Estados Unidos está prohibido manejar en estado de ebriedad.
  • Consulta la Guía del Viajero y conoce información indispensable para realizar tu viaje al Super Bowl, así como los datos necesarios para establecer contacto con las representaciones de México en el exterior.

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¿Dónde ver en vivo el Super Bowl 2023 el próximo domingo?

Super Bowl 2023, el tan esperado evento deportivo, se llevará el próximo 12 de febrero. Te decimos en dónde puedes sintonizarlo.

Super Bowl 2023, el tan esperado evento deportivo, se llevará a cabo el próximo 12 de febrero en Glendale, Arizona, Estados Unidos. Te decimos en dónde puedes ver en vivo los partidos de la National Football League (NFL).

En esta edición, los equipos Chiefs de Kansas City y los Eagles de Filadelfia jugarán el Super Tazón para ganarse el Vince Lombardi que Los Rams.

El juego se disputará en el State Farm Stadium.

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En estos canales puedes disfrutar el Super Bowl 2023

Gracias a la globalización y al internet, millones de fanáticos podrán ver el importante campeonato de Estados Unidos. Los fans de fútbol americano tendrán 6 opciones para ver el Super Bowl LVII, desde México.

El inicio del Super Bowl será a las 17:30 h.

Los canales de televisión abierta que lo transmitirán son:

  • Canal 5 
  • Tv Azteca

Además, los canales de paga para ver el juego:

  • ESPN 
  • Fox Sports 

No olvides que la mayoría de cadenas comenzarán su trasmisión una o dos horas antes. 

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Por otro lado, Star+ es la plataforma de streaming que también transmitirá el evento.

Uno de los momentos esperado en el Super Bowl de este año es el show de medio tiempo que estará a cargo de la cantante Rihanna.

El show durará alrededor de 13 minutos y tendrá la misión de amenizar a los asistentes y televidentes.

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