La Alianza

La esperanza de rescatar el país de una administración desastrosa que pretende conservar el poder a costa de lo que sea, pasa por la unidad de la oposición. Este gobierno no da resultados, pero se aboca a construir una enorme maquinaria electoral que se aceita con recursos públicos. En distintas votaciones, incluyendo el proceso interno de Morena, se ha constatado la compra y acarreo masivo de votos desde dependencias gubernamentales, así como el uso de programas sociales para coaccionar beneficiarios.

Pero la alianza opositora no solo es necesaria para equilibrar fuerzas en los comicios ante las trampas de un régimen que no duda en atropellar la ley para imponerse a la mala. También es fundamental para poner freno a la destrucción de instituciones y evitar que la restauración autoritaria en curso se vuelva irreversible. Por eso se acordó una moratoria constitucional que salvaguarde nuestra Carta Magna de los caprichos presidenciales y sea un dique de contención a las ansias hegemónicas que amenazan la incipiente democracia mexicana.

López Obrador ha llevado la militarización a niveles insólitos, lo cual no ha servido para detener la violencia y proteger a las personas. Éste será el sexenio con más homicidios y desaparecidos, y el control territorial del crimen organizado sigue extendiéndose, disparando la extorsión y la trata de personas, entre otros delitos. El presidente manda abrazos verde olivo a los criminales a cambio de apoyo al nuevo partido oficial en las elecciones. El empoderamiento militar, tanto político como económico, no tiene que ver tanto con la seguridad como con el control político.

Es grotesca la forma en que manipulan la justicia para intimidar opositores. Sin el menor pudor recurren al espionaje propio de un Estado policiaco y usan la amenaza del desafuero para intentar romper la alianza que los puede derrotar. Espero que Alejandro Moreno rectifique y no les dé gusto a sus verdugos.

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Adoctrinados

Presentaron el nuevo plan de estudios para la educación básica a dos semanas de comenzar el ciclo escolar. La premura sirvió para que Delfina Gómez, muy a su estilo, se despidiera de la SEP leyendo con faltas de ortografía y pudieran decir que hizo algo al frente de la secretaría.

Por desgracia, las consecuencias son más graves que un acto anticipado de campaña. Un millón 628 mil niños y adolescentes abandonaron sus estudios con la pandemia y la prioridad del gobierno es adoctrinar ideológicamente a los que se quedaron, olvidándose de la calidad educativa. Quieren cubrir su irresponsable improvisación con demagogia, reciclando consignas de protesta del siglo pasado para orientar aprendizajes, algo que sería cómico si no se llevaran entre las patas el futuro de generaciones.

Hablan de nuevos modelos pedagógicos sin capacitar maestros y recurren al chauvinismo panfletario para cerrarse al mundo, oponiendo a la comunidad con la globalidad e identificando saberes científicos y tecnológicos con el colonialismo. Por eso cancelaron las pruebas Pisa y rechazan evaluaciones de conocimientos mínimos para ubicar deficiencias.

Lo que le importa al régimen es promover el culto a la personalidad del actual presidente, que los educandos memoricen logros inexistentes de una supuesta transformación histórica y que los sindicatos operen electoralmente a favor de Morena

Una educación pública deficiente perjudica más a los más pobres, pues es su principal instrumento para dejar de serlo. Pero el presupuesto destinado a educación es el más bajo en 12 años y abandonaron estancias infantiles y escuelas de tiempo completo que permiten a las madres de escasos recursos trabajar.

López Obrador es un nativista que se siente amenazado por la entelequia de la ciencia neoliberal y pone a personas sin preparación al frente de la educación del país. Como dijo José Woldenberg, la batalla hoy es entre ilustración contra oscurantismo.

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No hay sapo que no se traguen

El gobierno de López Obrador es lo contrario a lo que éste ofrecía cuando era opositor. No solo tiene infinidad de promesas incumplidas, replica de manera corregida y aumentada lo que antes le parecía inadmisible. De candidato prometía crecer al 6%, luego al 4, después al 2; pero la realidad es que México no conoce el crecimiento durante su mandato y es de los pocos países que ni siquiera ha recuperado el nivel del PIB que tenía antes de la pandemia. Por eso ha aumentado tanto la pobreza como la desigualdad.

Asegura que su prioridad es el combate a la corrupción, pero todo lo que ha hecho es agitar un pañuelito blanco. Hoy se entregan más contratos sin licitar, hay más opacidad y predomina la impunidad en los escándalos que implican a sus cercanos y familiares. Cuando lo quisieron desaforar se quejó del uso faccioso de las instituciones, pero ahora manipula a la justicia para perseguir opositores. Se quejaba de supuestos fraudes electorales y acaba de avalar la feria de trampas en las votaciones de su partido.

Sería interminable enumerar todas las incongruencias y mentiras del Presidente, pero vale la pena centrarse en un tema crucial, cuyas repercusiones serán duraderas. Quien dijo que regresaría los soldados a sus cuarteles y cuestionó el uso al Ejército para suplir deficiencias civiles, está llevando la militarización del país a niveles insólitos. También aseguró que nadie estaría por encima de la ley y, sin embargo, adelantó que si no se modifica la Constitución emitiría un decreto que la viole para adscribir la Guardia Nacional a la Sedena.

La seguridad es pretexto, pues su política consiste en mandar abrazos y rehuir el enfrentamiento con el crimen organizado. López Obrador construye un régimen autoritario, clientelar y militarista, por eso está multiplicando las funciones, tareas y presupuesto de las fuerzas armadas, al tiempo que insiste en desaparecer al INE.  Esto es serio, la democracia está en peligro.

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Están desesperados porque huelen su derrota

La Fiscalía de la Ciudad de México hizo circo mediático para anunciar la detención de un ex funcionario de la delegación Benito Juárez y la persecución de otro por presunto enriquecimiento ilícito. Con total falta de profesionalismo y rompiendo las más básicas reglas procesales, el vocero de la dependencia habló como si lo fuera del partido en el poder, conjeturando la existencia de un supuesto cártel inmobiliario e involucrando sin pruebas a líderes políticos de la demarcación y del PAN capitalino. Fue tal el exceso que un juez les prohibió usar el desafortunado término y respetar la presunción de inocencia.

Un asunto penal que debiera desahogarse conforme a derecho se manipula políticamente, al grado que la jefa de Gobierno y el Presidente se apresuraron a prejuzgar de manera irresponsable. Es sintomático que López Obrador aprovechara para confesar su frustración por no haber podido ganar Benito Juárez ni con Bernardo Bátiz. Antes había descalificado a sus habitantes por clasemedieros y aspiracionistas, luego de que ahí Morena fuera derrotada en 2021 por una diferencia de 120 mil votos.

En la Ciudad de México no hay justicia, hay cálculo electoral. Ernestina Godoy es la más carnal de las fiscales, tuvieron que modificar la Constitución local con dedicatoria para poderla nombrar siendo diputada oficialista. La fiscalía capitalina fabricó delitos contra Alejandra Cuevas y Laura Morán para complacer a Gertz Manero, no tienen un solo detenido por el colapso de la Línea 12 y el secretario destituido por acoso sexual goza de impunidad.

En lugar de combatir a los verdaderos cárteles que amenazan a la población, se inventan uno para perseguir opositores en la alcaldía donde los ciudadanos se sienten más seguros. Mientras Claudia Sheinbaum suspira por ser la corcholata destapada, la ciudad sigue degradándose y hasta helicópteros se roban. Si prefiere andar en campaña que le haga un favor a la ciudad y se vaya de una vez.

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El poder no los cambió, al contrario, los muestra tal y como son

El 30 y 31 de julio se llevaron a cabo asambleas distritales de Morena. A pesar del nombre, no hubo ningún tipo de deliberación y se limitaron a elegir a los delegados al Congreso Nacional en un bochornoso espectáculo de acarreo, fraude y violencia. Decenas de miles de personas fueron llevadas a las casillas en flotillas de camiones, microbuses y taxis para votar por personas que no conocen. Muchos no sabían ni a qué iban, pero igual recibieron el acordeón que les indicaba los nombres que debían poner en las boletas.

Infinidad de servidores públicos, empleados gubernamentales y beneficiarios de programas sociales fueron coaccionados para asistir, afiliarse al partido oficial y sufragar por quienes se les ordenaba. Se entregaron despensas y dinero en efectivo a raudales sin mucho disimulo y estructuras de los tres órdenes de gobierno fueron utilizadas para movilizar votantes. No faltaron alcaldes que echaron mano de sus policías para tomar el control del proceso e intimidar a sus adversarios internos.

Recurrieron a todo el repertorio de trampas. Se documentaron urnas embarazadas, falsificación de boletas, uso de recursos públicos, tacos, carruseles, exclusión de disidentes, cómputos adulterados. Por eso las cosas se salieron de control y en no pocas asambleas llegaron a los golpes e incluso quemaron urnas.

A pesar de las penosas imágenes y abundante evidencia del fraude generalizado que denunciaron los propios militantes de Morena, López Obrador minimizó el cochinero, acusó a otros de defraudar más y hasta se atrevió a decir que fue una jornada democrática, siendo que fueron los recursos económicos para comprar votos y acarrearlos lo que definió a los ganadores. Con ello perdió toda autoridad política y moral para cuestionar al INE, pero lo comprendo. Él enseña que para hacerse del poder y conservarlo todo se vale. Los militantes de su partido de Estado solo lo están emulando.

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El periodismo que se respeta no sirve al poder, lo ausculta

La reportera Reyna Ramírez puso el dedo en la llaga. Le dijo de frente a López Obrador que él prefiere y procura las alabanzas a la vez que calumnia y estigmatiza al periodismo independiente, lo que a ella le ha generado amenazas en redes sociales y discriminación en las mañaneras, donde hay evidente predilección por quienes se prestan a la simulación y hacen preguntas a modo, mezcladas con lisonjas. Uno de ellos quiso interrumpirla y se llevo el “cállate palero” que se hizo viral.

La respuesta fue la de costumbre. Troles y bots del oficialismo se lanzaron a linchar a Reyna con infamias en plataformas digitales, inadmisible amedrentamiento del régimen que atenta contra la libertad expresión. El acoso llegó a tal grado que ameritó una condena por parte de la prestigiada organización internacional, Artículo 19. Pero lo cómico y patético del episodio fue que la legión de lambiscones se victimizó por el adjetivo que los describe, reivindicando su derecho a ser tapetes sin que se les recrimine por ello.

El asunto no quedó ahí, pues el propio Presidente salió en defensa de sus achichincles con total desmesura. En un delirante desplante que insulta a la inteligencia y a la memoria de dos próceres del periodismo nacional, comparó a quienes se desviven por hacerle caravanas con Francisco Zarco y Filomeno Mata, dos plumas valientes y preparadas que jamás vendieron su conciencia.

En realidad, los youtuberos aplaudidores no son periodistas, sino simples porristas que soban el ego y el hígado del mandatario para complacerlo. A López Obrador le encanta que colmen su megalomanía con halagos épicos y que ataquen con furia y odio a sus adversarios. Para eso sirven y lo que reciban por ello, sea en sobres, publicidad oficial, seguridad social, nóminas o hasta candidaturas en Morena se le conoce como Chayote. Representan a la vieja prensa vendida que denunciaban los estudiantes de 1968, pero devaluada.

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El presidente actúa como si fuera monarca

El gobierno federal continuó con las obras del tramo cinco del Tren Maya, pasando sobre la suspensión definitiva ordenada en dos juicios de amparo, lo cual es delito grave. La falta de estudios de impacto ambiental debidamente avalados y las voces de expertos que alertan sobre daños irreparables en el sistema de cavernas, cenotes y ríos subterráneos dentro de las 485 hectáreas de selva virgen que ya comenzaron a deforestar, sustentaron la decisión del juez.

Sin embargo, las autoridades decidieron ignorarla mediante una burda maniobra que insulta a la inteligencia. Pasaron la responsabilidad de la obra a las secretarías de Seguridad Pública y Gobernación para decretar de inmediato que la construcción de un tren de pasajeros es asunto de seguridad nacional. Ni siquiera esperaron a que un Tribunal Colegiado considerara si el decreto tenía bases y bastaba para revocar la suspensión, simplemente desacataron la orden judicial por sus pistolas, al margen del derecho.

López Obrador no solo reivindicó la chicanada, injurió a quejosos, activistas y organizaciones ambientalistas preocupadas por la selva y su invaluable biodiversidad, hoy en peligro por la irresponsable improvisación ecocida en el segundo pulmón más importante del planeta, solo después del Amazonas.

Los amparos son el instrumento jurídico de los ciudadanos para proteger sus derechos de las arbitrariedades del poder. Pero el presidente no admite límites a su voluntad, viola las leyes cuando le estorban, ignora la división de poderes y embate órganos autónomos cuando no los puede someter, además de amenazar, calumniar y promover el escarnio de jueces cuando resuelven en contra de sus caprichos y venganzas.

El Poder Judicial debiera defenderlos y acreditar su independencia, sancionando a las autoridades que desacaten sus resoluciones. De lo contrario, todos estaremos en indefensión frente al despotismo. ¿Quién se lo explica al ministro Arturo Zaldívar?

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Hay líneas rojas que no deben cruzarse

La gobernadora de Campeche, Layda Sansores, aseguró en su programa de televisión poseer fotos íntimas de diputadas del PRI, lo cual no es solo una amenaza inadmisible, también es un delito. La Ley Olimpia se aprobó precisamente para castigar esa deleznable práctica y la influencer YosStop estuvo en prisión por una conducta similar.

El asunto no quedó en el exabrupto de la mandataria en funciones de conductora televisiva. Toda la estructura oficialista en redes sociales, misma que es controlada desde Palacio Nacional, fue activada para acosar, calumniar y denigrar a legisladoras de oposición por ese supuesto material.

Resultó lastimoso ver que mujeres se sumaran al escarnio, muchas de las cuales se han movilizado para repudiar la violencia estructural que sufren, pero en esta ocasión se volvieron cómplices de ella y se olvidaron de la sororidad que pregonan al seguir el reflejo de la inescrupulosa polarización promovida por el presidente y atacar con saña misógina a las injustamente señaladas solo por ser opositoras.

Vivimos tiempos cínicos en los que gobernantes prepotentes violan la ley sin disimulos, sabiéndose impunes. Peor aún, la señora Sansores, cuyo padre era emblema de la corrupción caciquil del viejo régimen, lleva a su programa al fiscal del estado, quien no solo presencia la difusión de audios ilegales y la confesión de delitos, le sigue el juego mediático, convirtiendo la venganza presidencial en un reality show. Renato Sales es conocido por ser un funcionario honesto, serio y respetable, pero por lo visto nadie se salva de la degradación en esa pantomima que llaman cuarta transformación.

El régimen espía líderes opositores y manipula la justicia con fines políticos. Decirlo no defiende conductas indebidas, demanda que se actúe con apego a Derecho y respetando el debido proceso. Lo que no entienden López Obrador y sus secuaces es que para conservar el poder no todo está permitido. 

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Quieren ganar a la mala

Aunque la Constitución establece que las precampañas para la presidencia de la república inician en noviembre de 2023, los suspirantes por la candidatura del partido oficial que en el viejo régimen se les conocía como tapados y ahora su restaurador llama corcholatas, andan desbocados, descuidando sus obligaciones como funcionarios y sin reparar en las violaciones a la ley.

Ni siquiera disimulan. Realizan actos públicos para hablar de sus aspiraciones, se van de gira a placearse con el menor pretexto, pintan bardas con sus nombres, aparecen en espectaculares y publicidad móvil. Están en abierta campaña anticipada y usan recursos públicos para hacer propagada personalizada, ambas conductas prohibidas expresamente por la legislación electoral. Por eso no extraña que el INE los haya reconvenido.

El problema es que el gobierno y su partido son violadores seriales de las normas y por eso arremeten contra el árbitro electoral. Cuando eran oposición peleaban por equidad en la contienda y ahora que están en el gobierno operan elecciones de Estado y hacen trampa para sacan ventaja.

Les interesa más conservar el poder que gobernar. Mientras Adán Augusto usa aviones oficiales para ir a actos proselitistas de Morena y alaba los tiempos del Señor, el crimen se apropia de territorios y desangra al país. Claudia Sheinbaum se va a inaugurar una refinería que operará hasta 2026 y el Metro se incendia dos veces en menos de una semana. Ocurre la mayor tragedia migratoria en Texas con 53 muertos en un tráiler, la mayoría mexicanos, pero Marcelo Ebrard presume que el presidente ya lo destapó cinco veces. Y Ricardo Monreal tratando de dar portazo, sabiendo que el gran elector no lo quiere.

Adelantar la sucesión fue idea de López Obrador, piensa que con él regresaron los tiempos oscuros en los que el presidente designaba a su sucesor mediante dedazo. Pero subestimar a los ciudadanos es tan absurdo como pretender desmontar la Estatua de la Libertad.

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Dejemos de tropezar con la misma piedra

Siempre que estalla un problema grave, el presidente encuentra la manera de desviar la atención hacia asuntos estridentes, pero de poca trascendencia. Que las disculpas de España, que el penacho de Moctezuma, que la rifa del avión presidencial que no lo rifó y sigue sin venderse. Se ha dedicado a distraernos de la corrupción de su gobierno, de las transas de sus familiares, de la crisis económica, del desempleo, de la inflación, de la violencia desbocada, en fin, del desastre al que nos ha llevado.

El asesinato de los dos sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, así como del guía de turistas, Pedro Palma, pusieron en el centro de la discusión el rotundo fracaso de la política de seguridad. Como dijo el padre Javier Ávila en las exequias, “los abrazos ya no alcanzan para tantos balazos”. Pero López Obrador se niega siquiera a discutir la posibilidad de cambiar la estrategia y, en plena conmoción por los hechos, decidió irse a jugar beisbol y difundir un infomercial del partido, presumiendo haber ganado con todo y los cachirules del equipo contrario.

Lejos de ayudarle, el desplante propagandístico resultó contraproducente. Y fue entonces cuando de manera extraña subieron a la red una foto poco favorable de su hijo menor. Nada justifica el escarnio hacia un adolescente y condenó la deplorable discriminación por su apariencia, pero muchos cayeron en la trampa, la conversación cambió y el mandatario aprovechó para victimizarse, el terreno en el que mejor se mueve.

Ojalá la sincronizada indignación oficialista sirviera para cuidar de otros menores, como los que tienen cáncer o se quedaron sin escuela de tiempo completo o estancia infantil, pero lo dudo. El caso es que la violencia e inseguridad siguen azotando al país. Acaban de masacrar policías estatales en Nuevo León y de disparar contra quien estaba formado en una fila llena de niños que esperaban vacunarse en Puebla. Ya no permitamos que nos distraigan.

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