Pánico en Morena

Pánico en Morena

El miedo no anda en burro.
El Departamento de Justicia presentó cargos en Nueva York contra el gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez y otros siete colaboradores del mandatario estatal. Todos de Morena.

En su hecho insólito, pero no sorprenden las acusaciones. La colusión del poder político con los cárteles es el elefante en la sala y, por desgracia, no se ha visto voluntad para depurar al Estado de la infiltración criminal. Hubo señales de lo que vendría.

El pasado 23 de abril, el embajador Ronald Johnson dijo en Sinaloa que las inversiones se alejan con la corrupción. Los Ángeles Times afirmó que ese mensaje era el preámbulo de una ofensiva judicial contra políticos mexicanos vinculados al crimen organizado.

No es el único estado en esa situación ni el único problema que les puede estallar. Ese mismo día detuvieron en Argentina al contraalmirante Fernando Farías, involucrado en el huachicol fiscal, y la secretaria de Seguridad Nacional de esa nación informó que la detención se hizo a solicitud de la CIA, agencia cuestionada por el gobierno mexicano por su presencia en el desmantelamiento de un laboratorio clandestino en Chihuahua.

Piden la deportación de Farías, pero éste ya solicitó asilo político y su abogado adelantó que él informó de todo a su tío y secretario de Marina de López Obrador, Rafael Ojeda.

Hablamos del desfalco más grande de la historia, 600 mil millones de pesos solo por IEPS en el sexenio pasado. Llevarse petróleo robado a Texas para su refinación, ingresar millones de litros de gasolina sin pagar impuestos, distribuirlo en todo el país con documentos que autoricen su venta y lavar el dinero se requiere de una industria impensable sin la complicidad de altas esferas del poder.

Sheinbaum pide que se presenten las denuncias en la Fiscalía General, pero es encabezada por una fundadora de Morena, cuya actuación facciosa en la Ciudad de México está documentada. Ahí no hay confianza.

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Tradición en Chihuahua, la soberanía subastada 

Tradición en Chihuahua, la soberanía subastada 

El Ágora

Por Ana Gómez

El 19 de abril de 2026 no fue solo un mal día para los registros de accidentes en la Sierra Tarahumara. Fue el día en que la Constitución se desbarrancó junto con una camioneta blindada en el municipio de Morelos, Chihuahua.

Lo que al principio pareció un trágico accidente en la comunidad de El Pinal, terminó convirtiéndose en un escándalo de proporciones históricas. Y en el centro de todo, la gobernadora María Eugenia Campos Galván, enfrentando una acusación que no es menor: traición a la patria.

El disfraz de la traición

Los servicios de inteligencia y el gabinete de seguridad federal lo confirmaron, en ese barranco de cien metros no solo murieron agentes locales. También fallecieron Richard Later Johnston III y John Dudley Black, dos operativos de la CIA que operaban por la Sierra Tarahumara con el permiso del gobierno estatal.

Pero no estaban aquí como asesores o como observadores discretos. Venían disfrazados con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua. Es decir, haciéndose pasar por autoridad mexicana para esquivar la supervisión del Ejército y la Guardia Nacional.

Eso no es un error administrativo ni un malentendido burocrático. Es una violación deliberada a la soberanía nacional. Maru Campos no solo ignoró la Ley de Seguridad Nacional y la Constitución; entregó las llaves del país a quienes no tienen ninguna jurisdicción aquí.

¿Traición? El Código Penal es directo

Puede sonar fuerte, pero la ley no deja mucho margen de interpretación. El Código Penal Federal dice que hay traición a la patria cuando alguien realiza actos contra la independencia, la soberanía o la integridad del país con el apoyo de un gobierno extranjero.

Al autorizar operativos de la CIA en la Sierra sin informar a la Secretaría de Relaciones Exteriores ni a la SEDENA, la gobernadora construyó un Estado paralelo dentro de Chihuahua. Y el contexto lo hace todavía más grave, porque estamos en plena era Trump, con los cárteles mexicanos ya clasificados como organizaciones terroristas por Washington. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum repite que «la soberanía no se negocia», en Chihuahua parece que sí tiene precio, y que se pagó bajo el pretexto de la «eficacia tecnológica».

La Torre Centinela: ¿centro de seguridad o caballo de Troya?

Este escándalo tiene una pieza central que no se puede ignorar: la Torre Centinela. Un proyecto en Ciudad Juárez que costó más de 4,700 millones de pesos y que, según se ha revelado, no es solo un centro de monitoreo. El diseño contempla espacios exclusivos para el FBI, la DEA y la CIA.

El famoso «piso 18», presentado como un Centro Internacional de Fusión de Inteligencia, es en realidad un enclave extranjero en pleno territorio chihuahuense. Maru Campos dirá que solo quiere proteger a su gente, pero en el camino ha fragmentado la seguridad nacional. La pregunta es sencilla: ¿qué pasaría si cada gobernador se pusiera a invitar agencias extranjeras a patrullar sus calles? La respuesta también es sencilla: México dejaría de ser un país soberano para volverse un mosaico de protectorados.

El conflicto de interés más obvio

La respuesta de la gobernadora al «CIA-gate» ha sido, para decirlo con claridad, evasiva. Designó a Wendy Paola Chávez Villanueva para encabezar la investigación especial, lo que en términos prácticos significa que la fiscalía estatal se está investigando a sí misma. No hay forma de que eso funcione con credibilidad.

La decisión de dejar entrar a agentes extranjeros armados y permitirles usar uniformes oficiales de la AEI no pudo haber salido de un funcionario de nivel medio. Eso viene de arriba, de muy arriba.

La falta de transparencia no es solo una jugada política. Configura violaciones legales que podrían derivar en un juicio político. Al no informar al Ejecutivo Federal y permitir que personal extranjero realizara detenciones y portara armas sin registro ante la SEDENA, se fracturó el pacto federal. La opacidad de Maru Campos confirma algo preocupante, un gobierno Panista eligió lealtad a una agenda extranjera por encima de la responsabilidad de informar al pueblo mexicano.

Lo que la historia ya nos enseñó

México tiene una memoria larga cuando se trata de intervenciones extranjeras que empezaron como «acuerdos de cooperación». Desde la Operación Cóndor hasta el caso Kiki Camarena, la presencia de la CIA en suelo mexicano nunca ha sido gratis ni inocente. Maru Campos parece haber olvidado que la agenda de Washington no siempre va de la mano con la estabilidad democrática de México. 

La gobernadora está hoy en una encrucijada. El respaldo de su partido no va a borrar lo que quedó en ese barranco de El Pinal. La soberanía no es un concepto de libro de texto; es el derecho del Estado mexicano de mandar en su propio territorio. Al delegarlo en agentes extranjeros disfrazados de policías locales, Maru Campos no solo falló como gobernante. Cruzó una línea que tiene nombre en la ley.
El Senado tiene la palabra. Si el incidente de El Pinal queda impune, la Constitución mexicana no valdrá más que el papel en el que está impresa.

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El NFL Draft 2026: entre la lógica y el espectáculo

El NFL Draft 2026: entre la lógica y el espectáculo

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Cada año, el Draft de la NFL nos vende la promesa de que el futuro empieza hoy. Pittsburgh ha sido un gran anfitrión, albergando a más de 300,000 personas en el primer día, luciendo una noche imponente y espectacular que quedará en la memoria de todos los asistentes.

La primera ronda de 2026 fue, en apariencia, lo que los analistas quieren ver: decisiones “seguras”, talento premium en posiciones clave y franquicias asegurando su futuro con jóvenes promesas que pueden acercarlas a un campeonato. La segunda ronda, en cambio, fue el verdadero termómetro: ahí es donde se separan los equipos que simplemente siguen el tablero… de los que realmente entienden el juego.

Porque seamos honestos: la primera ronda es política. La segunda, fútbol americano.

Los picks iniciales cumplieron con el guión. Fernando Mendoza, como se había pronosticado, se convirtió en el quarterback de los Raiders en un momento muy emotivo que pudo compartir con su familia en Miami. Defensivos élite fueron perseguidos por la necesidad de los equipos y se consolidó una narrativa creada durante semanas alrededor de los receptores que encabezan este Draft. Equipos como los Cardinals o los Rams jugaron al ajedrez mediático: no solo eligieron talento, también sorprendieron con sus decisiones al seleccionar a Jeremiyah Love y a Ty Simpson, respectivamente.

Carnell Tate llegó a los Tennessee Titans, Caleb Downs a los Dallas Cowboys que se han mostrado agresivos en cuanto a la adquisición de jugadores defensivos. 

Pero la magia y el caos llegó después.
El momento en el que los Cowboys hicieron un cambio de posición con los Eagles dejó claro que Philadelphia tenía muy definido su objetivo: un receptor. Esto responde a la posible salida de A.J. Brown y a la necesidad de encontrar a alguien con características similares disponible en este Draft.

El instante quedó marcado cuando Makai Lemon, de USC, estaba en una llamada con Omar Khan y tuvo que colgar porque, justo en ese momento, Philadelphia decidió apostar por él con el pick adquirido en el intercambio con Dallas. La escena sorprendió a todos: dos equipos interesados en el mismo jugador, todo en vivo, sin ensayo. Una postal que quedará como anécdota de este Draft y que dejó a los Pittsburgh Steelers con su segunda opción en la lista: el tackle ofensivo de Arizona State, Max Iheanachor, una selección que no pareció entusiasmar del todo a la afición acerera.

La segunda ronda fue un recordatorio brutal de que el talento no siempre se alinea con el hype. Prospectos que muchos proyectaban como estrellas cayeron inexplicablemente, mientras otros subieron gracias a intangibles que ningún mock draft puede medir: carácter, sistema… o la simple obsesión de un coach.

Nombres como el linebacker Jacob Rodríguez, quien llegó a los Miami Dolphins en segunda ronda, empiezan a tomar forma en esta narrativa.

Y luego está el momento de la tercera ronda que podría definir el futuro en la posición de quarterback para los Cardinals y los Steelers: Carson Beck y Drew Allar, provenientes de Miami y Penn State, respectivamente, llegan a estas franquicias que buscan revolucionar sus ofensivas.

En una liga que a veces se toma demasiado en serio a sí misma, estos jugadores deben asumir la responsabilidad de portar los colores de organizaciones que esperan grandes cosas de ellos. La presión es enorme, y el cambio de vida, casi surrealista: todo comienza con el sonido de una llamada.

Lo de Lemon ya es historia, incluso materia de memes. Habrá que ver si en la temporada se convierte en pieza clave de los Eagles. Resulta curioso que haya terminado en una de las organizaciones más agresivas y creativas de la NFL. ¿Error? ¿Genialidad? ¿Marketing encubierto? Probablemente, un poco de todo.

Aún queda emoción antes de que termine el evento y sepamos quiénes más se suman a la labor titánica de construir un equipo campeón.

La NFL demuestra, año con año, que es una liga donde puedes construir dinastías… y, al mismo tiempo, regalarle al mundo momentos virales que nadie vio venir.

Lo interesante no es si esta generación 2026 funcionará o no. Lo interesante es lo que representa: la delgada línea entre la convicción y la improvisación. Entre el scouting de élite y el “algo vimos que nadie más vio”.

Ahí está la verdadera diferencia entre la primera y las rondas posteriores de este Draft: la primera fue sobre certeza proyectada; la segunda, sobre fe real.

Al final, el Draft 2026 no será recordado sólo por quién fue seleccionado primero, sino por las decisiones que parecían pequeñas… pero que, en tres años, definirán franquicias.

Y quizá, solo quizá, también será recordado como el Draft donde los menos pensados revolucionaron la liga.

El fútbol americano, como la vida, no siempre sigue el guión.
Y por eso no podemos dejar de verlo.

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Puras mentiras

Puras mentiras

Son repelentes a la verdad. 
La política de comunicación del obradorato se sintetiza en ocultar y engañar, algo que practican de manera sistemática e incluso instintiva. Primero mienten y después averiguan. Sostienen su narrativa contra toda evidencia, convencidos de que la percepción pesa más que la realidad y, como tienen un megáfono amplificado con recursos públicos, confían en imponer su versión.

Pero la propaganda se desgasta y cambia el humor social, de tal suerte que mentir ya nos sale tan barato y, cuando los agarran con los dedos en la puerta y no les queda más remedio, se ven obligados a recular y tragarse sus palabras. Así sucedió con el escándalo de la mujer asoleándose en la ventana de Palacio Nacional, un asunto menor que creció por negar el hecho pese a los múltiples videos que lo demostraban.

Más grave fue la desinformación sobre el derrame de petróleo en el Golfo de México. Dos meses sostuvieron que no era responsabilidad de Pemex, calumniando a pescadores y ecologistas que desde el principio lo señalaron. Ante la inminencia de un desmentido internacional con pruebas satelitales, tuvieron que reconocer que provino de un ducto en Cantarell.

Para donde miremos brotan las mentiras del régimen. Repiten que terminaron con los privilegios y que hay cero impunidad, pero Marcelo Ebrard admitió que su hijo vivió meses en la Embajada en Londres, confesando delitos.

Sheinbaum acudió a un foro internacional convocado para defender la democracia, siendo que la desmanteló en México siguiendo el Plan C de López Obrador. Acaban de aprobar una reforma electoral sin escuchar a la oposición y se agandallaron los tres consejeros del INE con incondicionales.

Mienten como reflejo no solo para engañar, ensucian la conversación pública para que la sociedad no sepa en qué creer. Pero subestiman a los ciudadanos. Las tiranías también pierden en las urnas, a pesar de controlar todas las instituciones. Pregúntenle al Peje húngaro, también conocido como Viktor Orbán.

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Los sismos no conocen fronteras 

Los sismos no conocen fronteras 

El Ágora

Por Ana Gómez

El pasado lunes, la costa de Sanriku, Japón vivió uno de esos momentos que detienen el aliento. Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió el fondo del océano y, en ese instante, mientras las alarmas resonaban en miles de teléfonos y los sistemas de alerta se activaban, el mundo volvió a enfrentarse a una verdad que no podemos cambiar, vivimos sobre una corteza inquieta, un suelo que no entiende de fronteras, banderas ni diferencias políticas.

Para quienes vivimos en México, que es un país con memoria sísmica por la historia, las imágenes que llegan desde Japón nos resultan dolorosamente familiares. Conocemos esa angustia, la incertidumbre ante un posible tsunami y, sobre todo, esa solidaridad extraña y poderosa que florece cuando la naturaleza nos recuerda lo pequeños que somos. Japón y México somos, en el fondo, espejos enfrentados a lados opuestos del Pacífico: hermanos del Anillo de Fuego, unidos por la necesidad permanente de estar listos.

Un desafío que nos toca a todos

El sismo fue complejo desde el principio. Lo que al principio parecía un evento menor fue ajustándose hasta alcanzar una magnitud de 7.7, lo que da una idea de la energía descomunal que se liberó bajo el mar. Cuando una placa tectónica se desliza bajo otra, el lecho marino se desplaza, empuja la columna de agua hacia arriba y genera esas olas que llamamos tsunamis. Esta vez, sin embargo, la tecnología y la cultura de prevención japonesa lograron lo que en otros países sería impensable, no hubo daños estructurales graves ni, más importante aún, pérdidas humanas directas.

Ese resultado no es casualidad. Es el fruto de décadas de esfuerzo, tecnología, sensores submarinos, protocolos claros y una sociedad que sabe exactamente qué hacer al primer indicio de peligro. 

Dejemos de lado las divisiones

El mundo de hoy está marcado por tensiones geopolíticas que consumen fortunas y energía, mientras la verdadera amenaza, que es el cambio climático, la inestabilidad de la corteza terrestre, los desastres naturales, avanzan sin pedir permiso ni rendir cuentas a nadie.

Cuando la tierra se mueve, no le importa si el país afectado tiene tratados comerciales con su vecino, ni qué ideología gobierna. La tragedia no distingue entre ricos y pobres, entre naciones poderosas o en desarrollo, pero seguimos condicionando la ayuda humanitaria y el intercambio científico a nuestras conveniencias políticas.

La coordinación que hoy vimos entre el Servicio Geológico de Estados Unidos, las autoridades japonesas y los organismos de monitoreo internacional debería ser la norma, no una excepción digna de admiración. Si somos capaces de sincronizar sensores a kilómetros de profundidad para detectar una ola, también somos capaces de construir un frente común para enfrentar los desastres.

En ciudades como Otsuchi y Kamaishi, muchos ciudadanos pasaron la noche fuera de sus casas, con una mochila de emergencia lista junto a la puerta, esperando a que bajara la amenaza de un nuevo temblor. Es una imagen sencilla, casi cotidiana, pero que lo dice todo. La resiliencia no vive únicamente en los edificios que resisten; vive en las personas que entienden el peligro, que lo toman en serio y que saben que su primera herramienta es la memoria colectiva.

Necesitamos más sistemas de alerta integrados, pero sobre todo necesitamos una diplomacia que anteponga la vida humana a los intereses nacionales. La ciencia japonesa ha demostrado que la tecnología salva vidas; pero es la disciplina social y la cooperación genuina lo que construye un futuro verdaderamente seguro.

Japón sigue bajo vigilancia, y el mundo observa. Más allá de los datos y los reportes de daños, el mensaje que llega desde Sanriku es uno de humildad, de que somos una sola familia habitando un planeta que, de vez en cuando, nos recuerda que el verdadero progreso consiste en aprender a cuidarnos.

Sigamos el ejemplo japonés y tengamos lista la mochila de emergencia, pero mantengamos también abierta la disposición de tender la mano, sin importar quién la necesite. Porque cuando el suelo se sacude, lo único que de verdad queda en pie es la manera en que nos cuidamos entre nosotros.

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A un nombre de cambiarlo todo. El NFL Draft 2026

A un nombre de cambiarlo todo. El NFL Draft 2026

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Falta una semana para el Draft de la NFL… y aunque el calendario marque menos de 5 días, en realidad el tiempo empieza a sentirse distinto. Más rápido. Más emoción. Como si cada hora cargara un deseo invisible.

Este 2026, el escenario será cerca del Acrisure Stadium, casa de los Pittsburgh Steelers. Un templo del fútbol americano que respira historia, donde el frío suele sentirse incluso cuando no es invierno, y donde ahora no se jugará un partido… sino algo más complejo: el futuro.

Porque este no es un evento cualquiera. No es solo fútbol americano.

Es el punto exacto donde los sueños dejan de ser promesas… y se convierten en consecuencias.

En algún lugar, ahora mismo, hay un joven repasando una y otra vez su teléfono, aunque sabe que todavía no va a sonar. Lo revisa por inercia, por ansiedad, por miedo a perderse el instante que ha imaginado toda su vida. La pantalla se enciende y se apaga, pero la llamada no llega. No todavía.

En otra casa, quizá a cientos de kilómetros, hay una familia que no logra dormir. La televisión sigue encendida, reproduciendo análisis que no aportan nada nuevo, pero que mantienen viva la ilusión.

Porque sí, hay nombres que ya parecen escritos en piedra. Prospectos como QB Fernando Mendoza (Indiana), el EDGE David Bailey (Texas Tech), y los jugadores de Ohio State como el safety Caleb Downs, el LB Arvell Reese o Sonny Styles (LB, Ohio State). Otros talentos destacados que se esperan en el top son el DE Rueben Bain Jr.(Miami), el CB Mansoor Delane (LSU), y los receptores Carnell Tate (Ohio State) y Makai Lemon aparecen una y otra vez en los primeros picks proyectados.

También suenan fuerte nombres como Denzel Boston (WR, Washington) y Demond Claiborne (RB, Wake Forest) completando ese grupo de talento que, en el papel, debería dominar las primeras diez selecciones.

Pero el Draft no respeta el papel.

Nunca lo ha hecho.

Porque mientras algunos nombres se repiten hasta el cansancio, también hay ausencias que pesan más en una fiesta tan grande donde el posible primer pick del draft Fernando Mendoza no esté presente en la gran fiesta en Pittsburgh.

Mendoza es un talento que para muchos tiene argumentos para estar en la conversación de ser un muy buen prospecto con futuro en la NFL, pero que vivirá distinto esta experiencia. Y ahí, en esa ausencia, veremos otra cara del Draft: la que  se celebra en casa con la familia y en especial con su madre, gran apoyo e inspiración para Fernando.

Porque el Draft es una narrativa que marca el inicio, construye historias de éxito. También deja sentimientos muy claros, humaniza al jugador con el deseo de ser elegido.

Y mientras tanto, en oficinas cerradas, ejecutivos y entrenadores toman decisiones que no solo definirán temporadas, sino carreras enteras. Equipos como los Raiders de Las Vegas o los Arizona Cardinals no están eligiendo únicamente talento. Están buscando esperanza. Están tratando de convencerse y convencer a su gente de que esta vez será diferente.

Pero el margen de error es brutal.

Porque basta una decisión equivocada para cambiar el rumbo de una franquicia… o de una vida. Lo vimos con la decisión de elegir o dejar pasar a Patrick Mahomes. 

A una semana, el ruido es ensordecedor. Mock drafts que cambian con cada rumor. Filtraciones que parecen verdades hasta que dejan de serlo. Expertos que aseguran certezas en un terreno donde reina la incertidumbre.

Pero debajo de todo eso, hay algo más profundo.

Hay miedo.
Miedo a fallar.
Miedo a no ser suficiente.

Y también hay fe.

Fe en que una llamada puede cambiarlo todo.
Fe en que alguien, en alguna sala de guerra, vea lo que otros no vieron.

El Draft es ese punto de encuentro entre el control y el caos. Donde todo parece planeado… hasta que deja de estarlo.

Dentro de unos días, en Pittsburgh, un nombre cambiará una vida.

Y muchos otros entenderán que el sueño no siempre termina cuando uno lo imagina… sino cuando uno decide seguir persiguiéndolo, incluso después del silencio.

Ese es el verdadero peso del Draft.
No lo que promete.
Sino todo lo que pone en juego.

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El Agandalle

El Agandalle

Árbitro vendido. 
Morena sigue al pie de la letra el manual de las autocracias populistas. Ya eliminó la división de poderes, borró los contrapesos y avanza hacia el control total de las elecciones. Tras concentrar el poder y quitar los límites de su ejercicio, pisoteando derechos constitucionales, pretenden garantizar su perpetuidad al frente del gobierno con comicios y autoridades a su medida.

En la pasada renovación del INE, el oficialismo capturó al Comité Evaluador ante la tibieza opositora que se quejó con dichos, pero en los hechos admitió su carácter faccioso.

Como entonces nadie tenía por sí solo los dos tercios de diputados requeridos, López Obrador enseñó su ilegal mano negra y con proverbial cinismo declaró desde la mañanera que no habría acuerdos, que se resolvería por sorteo, sabiendo que jugaría con cartas marcadas porque sus incondicionales del comité harían las quintetas para que ganara de cualquier forma, tal y como ocurrió.

Ahora es distinto porque la coalición oficialista goza de la espuria mayoría calificada que le obsequiaron con el 54% de los votos y pueden imponer desde el Pleno a quienes quieran. Otra vez tienen el control del Comité Evaluador y el sesgo partidista es evidente. El proceso ya está manchado por la opacidad y sospechas fundadas de trampa, pues personas ligadas al régimen sin experiencia electoral aparecieron con los más altos puntajes, mientras perfiles intachables y probados como Maricarmen Alanís fueron excluidos.

Hay que aceptar la realidad. El autoritarismo se afianza y los mexicanos ya no contamos con autoridades electorales imparciales ni, por tanto, con comicios confiables. Habrá que recuperar la experiencia de Alianza Cívica y promoverla participación ciudadana en la vigilancia de cada etapa, desde el padrón hasta la casilla y el cómputo.

Se puede, lo hizo María Corina en Venezuela y recientemente Magyar en Hungría. Cuando la sociedad mexicana despierte, no habrá caída del sistema que los blinde.

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La Feria Nacional de San Marcos 2026: tradición y vanguardia 

La Feria Nacional de San Marcos 2026: tradición y vanguardia 

El Ágora

Por Ana Gómez

Este 2026, la máxima fiesta de los aguascalentenses se celebrará del 18 de abril al 10 de mayo, consolidándose una vez más como el evento cultural y de entretenimiento más importante de México y Latinoamérica, con una propuesta que une nuestras tradiciones más profundas con la vanguardia tecnológica. 

La Feria Nacional de San Marcos (FNSM) es de tal importancia que se le conoce como la “Feria de Ferias”. Es, sin duda, la más importante y representativa de México; nuestra fiesta popular emblemática que disfrutamos todas y todos los aguascalentenses, pero también los miles de turistas que nos visitan cada año.

Con 198 años de antigüedad, la Feria se remonta a su primera edición formal en 1828. Sus raíces son profundas: desde el periodo colonial, los frailes franciscanos veneraban a San Marcos con una verbena popular en lo que fuera la Villa de San Marcos, hoy nuestro barrio tradicional. Aunque el gobierno federal intentó establecerla formalmente en 1828 para fomentar el comercio, no fue sino hasta 1848 cuando el gobernador Jesús F. Rodríguez la revivió con un enfoque cultural y artístico, logrando que creciera hasta convertirse en el gigante que es hoy.

Para este 2026, la FNSM reafirma su carácter internacional. En esta edición, cruzamos fronteras al tener a la Comunidad de Madrid, España, como País Invitado, y al estado de Chihuahua como Estado Invitado. Esta unión promete un intercambio cultural único, donde el flamenco y la tauromaquia española se encontrarán con la fuerza ganadera y artesanal del norte de México en nuestras 93 hectáreas de perímetro ferial.

La evolución de la Feria ha sido constante. Lo que inició como una exposición agrícola es hoy una celebración de tres semanas, que incluye el serial taurino más importante de América, exposiciones ganaderas de primer nivel y un despliegue tecnológico sin precedentes. Este año, la innovación llega con el «Corredor Cultural de Realidad Aumentada» y experiencias inmersivas en la Isla San Marcos, herramientas que buscan precisamente rescatar nuestra historia de una forma atractiva para las nuevas generaciones.

El programa artístico del Foro de las Estrellas marca un hito en 2026 con figuras de la talla de Andrea Bocelli, David Guetta y Foreigner, además de talentos latinos como J Balvin y Sebastian Yatra. Una novedad importante es la implementación del registro de boletos online y códigos QR, una medida tecnológica diseñada para mejorar el acceso, reducir las filas y brindar mayor seguridad a los asistentes. Por su parte, el Palenque sigue vibrando con figuras como Carín León y Christian Nodal, manteniendo viva la tradición del espectáculo nocturno.

A pesar de su magnitud, el gran reto para nosotros los aguascalentenses sigue vigente: lograr que la Feria no pierda su esencia. Si bien es un motor económico vital, debemos trabajar para que la identidad cultural no se diluya entre el consumo y el juego. Eventos emblemáticos como el Encuentro Nacional de Arte Joven y el Premio de Poesía Aguascalientes siguen siendo el corazón intelectual de la fiesta y nos recuerdan que la FNSM es la síntesis festiva de lo que somos.

En el ámbito de la seguridad, tras las lecciones de años pasados, esta edición 2026 apuesta por la tecnología y la coordinación institucional para garantizar que la fiesta sea segura para todas las familias. El uso de accesos inteligentes y un mayor despliegue de vigilancia busca que la convivencia armónica sea la regla y no la excepción. La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional participarán en esta edición, resguardando el perímetro ferial, así como las distintas carreteras que conducen a nuestro Estado, con el propósito de que todos los visitantes, tanto nacionales como extranjeros, tengan la tranquilidad de que ellos y sus familias se encuentran seguros.

Las y los invito a que difundamos nuestra cultura viviendo con auténtico cariño cada una de nuestras tradiciones. Disfrutemos de los espectáculos internacionales, maravillemonos con la tecnología, pero sobre todo, mostremos a nuestros visitantes la calidez y los valores de Aguascalientes. Comamos y bebamos con prudencia, cuidémonos unos a otros y pongamos, una vez más, el nombre de nuestra «Feria de Ferias» en lo más alto.

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El norte rugió, la liga despierta

El norte rugió, la liga despierta

Desde la tribuna 

Por Laura Sandoval

El juego de inauguración de la temporada 2026 marcó no solo un inicio cualquiera, acaba de dar el banderazo al arranque de una era.
El choque del “Clásico del Norte” entre los Dinos de Saltillo y los Osos de Monterrey no fue simplemente el kickoff de la LFA; fue una declaración, casi un manifiesto, de hacia dónde se dirige el fútbol americano profesional en México y una demostración de talento dominado por los estados del norte de nuestro país. 

Bajo la lluvia constante y una tribuna pletórica se dieron cita más de cinco mil aficionados expectantes al regreso de la LFA que ahora agrega el nombre de la financiera Finsus como principal patrocinador ya que adquirió el naming de la liga.

Vimos en el lanzamiento del volado a Gonzalo Sevilla como presidente de la liga y a Michael MacDougall dueño de la liga.

Cuando el balón voló por primera vez en este arranque en el estadio Banorte, no sólo comenzó un juego: comenzó una nueva esperanza.

Saltillo llegó como llegan los equipos que ya entienden su lugar en la historia. Los Dinos no necesitan presentarse; su identidad los precede. Son una franquicia que ha construido algo mucho más valioso que un roster competitivo: una cultura. Y en una liga donde muchos aún están buscando su ADN, eso los convierte en referencia obligada. Juegan con la precisión de quien sabe que cada snap cuenta, que cada serie ofensiva es una batalla y que cada partido es una pieza más en un legado que no se improvisa.

Sorprende el regreso de Carlos Rosado y que Erick Niño siga a cargo de los controles de la ofensiva. Es un gran reto para el Coach Gustavo Adame ya que como lo ha mencionado el dueño del equipo de Dinos, Paco Orozco, no llegar a disputar el Tazón México IX sería simplemente un fracaso.

Enfrente estaba Monterrey. Y Monterrey no es cualquier plaza. Monterrey es carácter, es exigencia, es espectáculo. Los Osos entraron al campo con algo que no siempre se puede entrenar: hambre. Hambre de pertenecer, de competir, de dejar de ser promesa para convertirse en amenaza real. Y eso se notó en cada golpe, en cada intento, en cada momento donde el partido parecía escaparse y ellos decidían pelearlo de vuelta.

Demostraron el nivel físico que domina, un roster dominante que a pesar de la lluvia no trastabilló a pesar de no tener semanas de pretemporada y que en ambos equipos era normal la necesidad de encontrar el ritmo de lo que exigen estos partidos.

El juego fue físico. Intenso. Imperfecto por momentos… y justamente por eso, auténtico.

Porque las grandes ligas no se construyen desde la perfección, sino desde la evolución constante. Y este partido fue un espejo de esa evolución: defensivas que ya no reaccionan, sino que anticipan; ofensivas que no improvisan, sino que proponen; staffs que ya no sobreviven semana a semana, sino que construyen proyectos.

Lo que vimos en el campo no fue sólo ejecución, fue declaración de gusto, deseo y competencia.
Y ahí es donde este partido trasciende.

Porque la LFA ya no está en ese punto donde se le aplaude el esfuerzo. Hoy se le empieza a exigir excelencia. Y lo más interesante es que está respondiendo a nivel deportivo. Este duelo entre Dinos y Osos dejó claro que la liga ha cruzado una línea invisible: la de convertirse en un producto que ya no pide permiso para ser tomado en serio.

Además, hay algo que no se puede ignorar: las rivalidades.
Las ligas viven de ellas. Se alimentan de ellas. Y este enfrentamiento tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las grandes historias del norte. No es sólo Saltillo contra Monterrey. Es orden contra explosividad. Es tradición contra construcción. Es la calma del que sabe quién es contra la urgencia del que quiere demostrarlo todo. Chihuahua por su parte se suma a la conversación a pesar de que con el equipo de Arcángeles haya logrado una rivalidad directa y personal y que por desgracia no veremos en esta campaña.

Cuando esas narrativas chocan, nacen los partidos que la gente recuerda.

Este kickoff no fue perfecto. Y qué bueno que no lo fue.
Porque la perfección aburre, pero el crecimiento engancha. Y lo que estamos viendo en la LFA es precisamente eso: crecimiento real, palpable, competitivo.

Hoy, la liga ya no es una promesa en desarrollo. Es una realidad en consolidación.

Si este fue el primer capítulo de la temporada, entonces prepárense: lo que viene no es solo fútbol americano. Es identidad, es orgullo regional, es espectáculo… y es historia en construcción.

Este fin de semana también disfrutamos de los partidos de Reyes en Gallos y Raptors en Caudillos.
Donde esperamos ver grandes narrativas como la que presenciamos el jueves por la noche.

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La ONU aborda desapariciones 

La ONU aborda desapariciones 

Hay que ponernos en sus zapatos. 
Angustia pensar en la desaparición de un ser querido y nadie está a salvo de padecer ese tormento. Es escalofriante imaginar el infierno de la incertidumbre, el no saber qué le pasó, ni qué le hicieron. Preguntarse a todas horas dónde está, si está bien, si está sufriendo, si aún respira. Por eso las madres no paran de buscar.

Tan inmenso y profundo dolor crece en un mar de impunidad y con autoridades omisas, rebasadas y en ocasiones cómplices. Ante tal situación, debemos saludar que el Comité de Desaparición Forzada decidiera aplicar por primera vez el artículo 34 de la convención respectiva, solicitando con carácter de urgente a la Asamblea General de Naciones Unidas establecer medidas destinadas a apoyar al Estado mexicano en la prevención, investigación, castigo y erradicación de ese crimen que, al ser sistemático y/o generalizado en distintos momentos y en diferentes partes del país, se considera de lesa humanidad.

Es una oportunidad para contar con financiamiento, herramientas y asesorías internacionales en la búsqueda de desaparecidos. Lo cual significa esperanza para las víctimas, una luz tras años de oscuridad. Por eso agravia la respuesta del gobierno, descalificando al Comité con mentiras.

Sí es parte del sistema de Naciones Unidas. El análisis no se refiere a un periodo determinado y el seguimiento llega hasta febrero de 2026. Sí tomaron en cuenta la información que les enviaron, y no hay ningún complot contra el gobierno de Sheinbaum.

Lo que hay es una crisis humanitaria que no se atiende con malabares de cifras para minimizarla. Reclasificar datos no hace aparecer personas. Son más de 132 mil desaparecidos, existen más de 70 mil cuerpos sin identificar y los colectivos, no el Estado, han encontrado más de 4,500 fosas.

Quizá lo que incomoda al gobierno es que se ofrezcan a ayudar en la investigación de vínculos de funcionarios públicos con el crimen, pero eso está en la raíz del problema. Urge depurar al Estado.

Fernando Belaunzarán en Instagram: @fer_belaunzaran, en X: @ferbelaunzaran

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