La NFL y su vuelta al mundo en 152 días

La NFL y su vuelta al mundo en 152 días

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Lo que veremos en 2026 no es simplemente una expansión internacional: es la transformación definitiva de la liga en un fenómeno global. Nueve partidos fuera de Estados Unidos, presencia en cuatro continentes y una estrategia que confirma algo que hace años parecía imposible: el fútbol americano dejó de ser exclusivamente estadounidense.

Ahora es un producto cultural planetario.

La National Football League entendió antes que muchas otras ligas que el verdadero negocio del deporte moderno no está únicamente en ganar audiencias locales, sino en conquistar atención global. Y para lograrlo, la NFL dejó de exportar partidos; comenzó a exportar experiencias, símbolos e identidad.

Australia, Brasil, Inglaterra, Francia, España, Alemania y México no serán sedes improvisadas. Serán capítulos de una gira internacional diseñada para consolidar a la NFL como la propiedad deportiva más poderosa del planeta. Ver a los San Francisco 49ers jugando en Melbourne o a los Pittsburgh Steelers en París ya no parece extraño. Se siente inevitable.

Porque el fútbol americano entendió que en 2026 no basta con dominar Estados Unidos. Hay que dominar la conversación mundial.

Y en medio de toda esa expansión, México ocupa un lugar distinto.

No como un mercado emergente.
No como una apuesta exótica.
Sino como una base histórica.

El partido histórico entre los Minnesota Vikings y los San Francisco 49ers en el Estadio Banorte representa mucho más que un evento internacional. Es el reconocimiento oficial de una relación que existe desde hace décadas entre México y la NFL. Mientras otros países apenas comienzan a enamorarse del deporte, la afición mexicana lleva generaciones construyendo esa pasión.

México no aprendió a consumir NFL por moda. La convirtió en parte de su cultura deportiva.

Por eso el regreso de un juego a la Ciudad de México tiene un peso especial. El duelo entre Vikings y 49ers no sólo enfrentará a dos franquicias históricas; enfrentará dos de las aficiones más intensas y reconocibles de la liga en uno de los escenarios internacionales más apasionados del mundo.

Y hay un ingrediente emocional imposible de ignorar: los 49ers tienen una conexión histórica con México. Desde la era de Joe Montana y Jerry Rice hasta generaciones más recientes, San Francisco se convirtió en una de las franquicias más queridas del país. Sus colores, su legado y su tradición encontraron eco en millones de aficionados mexicanos que crecieron viendo a los Niners dominar épocas enteras de la NFL.

Del otro lado estarán unos Vikings que llegan con una identidad renovada y una afición internacional que ha crecido de forma impresionante en los últimos años. El contraste entre ambas franquicias crea algo atractivo: tradición histórica contra hambre de consolidación.

Y la atmósfera promete ser única.

La Ciudad de México no vive estos partidos como simples espectáculos. Los transforma en celebraciones culturales. Desde días antes, la ciudad se llena de jerseys, eventos temáticos, reuniones entre aficionados y una sensación colectiva de que el fútbol americano, por unas horas, se convierte en el centro del mundo deportivo. Pocas sedes internacionales generan ese nivel de energía.

Pero detrás de todo el brillo también existe una discusión legítima.

Cada partido internacional implica vuelos interminables, ajustes competitivos y desgaste físico para los jugadores. La temporada empieza a parecerse más a una gira global que a una competencia local. J. J. Watt llegó a describirlo como un “circo itinerante”, y aunque la frase puede sonar dura, revela una preocupación real: que la NFL priorice el espectáculo comercial sobre la esencia deportiva que la hizo gigante.

Porque cuanto más crece la liga, más difícil será conservar autenticidad.

Sin embargo, reducir esta expansión únicamente al dinero sería simplificar demasiado el fenómeno. Para millones de aficionados fuera de Estados Unidos, estos partidos representan algo profundamente emocional: pertenencia. Durante años, seguir la NFL desde México, Europa o Sudamérica significaba madrugar, vivir pegado a transmisiones internacionales y consumir el deporte desde la distancia.

Ahora la liga finalmente reconoce a esos aficionados como parte central de su historia.

Y quizá ahí radica la verdadera victoria de la NFL.No en llenar estadios en Madrid, Londres o São Paulo.
No en vender más jerseys.
Ni siquiera en generar contratos multimillonarios.

Su mayor triunfo ha sido convertir al fútbol americano en un idioma universal sin perder por completo su identidad.

Aunque el riesgo sigue presente.

Expandirse demasiado rápido puede convertir algo especial en algo genérico. La NFL deberá encontrar el equilibrio entre globalización y esencia. Entre espectáculo y autenticidad. Entre negocio y tradición.

Porque el desafío ya no es conquistar el mundo.
Eso prácticamente ya ocurrió.

El verdadero reto será evitar que, en el intento de pertenecerle a todos, la liga deje de sentirse propia para alguien.

Y aun así, una realidad parece imposible de detener:

La NFL del 2026 ya no pertenece únicamente a Estados Unidos.


Ahora también le pertenece a México


Y al resto del mundo.

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La CIA en México

La CIA en México

Se la pasan escupiendo al cielo.
El día en que la presidenta de Morena anunció una marcha en Chihuahua para demandar el desafuero y juicio político contra la gobernadora Maru Campos por la presencia de cuatro agentes de la CIA en la destrucción de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara, CNN dio a conocer que esa misma agencia ha participado en diversas acciones encubiertas contra los cárteles en México. Entre ellas la del atentado con explosivos que acabó con la vida de dos presuntos criminales que salieron del AIFA a finales de marzo.

El gobierno mexicano y la vocera de la CIA negaron la versión. Pero el medio la mantuvo y el New York Times la confirmó con la variante de que su participación fue logística y de inteligencia, y no estuvieron presentes cuando volaron la camioneta, de tal suerte que lo habrían cometido agentes mexicanos.

No será fácil esclarecer ése y otros hechos porque la naturaleza de la agencia es la secrecía y no acostumbran informar o admitir sus actuaciones. Pero sí sabemos que sobrevuelan cotidianamente el espacio aéreo mexicano con aviones espía no tripulados porque el Congreso norteamericano los autorizó y a la presidenta Sheinbaum no le quedó más remedio que decir que eran cooperación, no subordinación.

Sin embargo, el obradorato se envuelve en la bandera, tanto para perseguir a una gobernadora de oposición por enfrentar a los cárteles con el apoyo que ellos mismos han aceptado, como para proteger a un gobernador de Morena coludido con un cártel. La hipocresía es lo de menos, el tema de fondo es si el Estado mexicano puede cumplir con su responsabilidad y dar seguridad a la población.

Mujeres indígenas desplazadas y desesperadas de Chilapa piden ayuda a Donald Trump porque han sido ignoradas por los tres niveles de gobierno, a los que acusan de estar en connivencia con sus agresores.

En respuesta, la Secretaría de Gobernación comunicó que instalará mesas de diálogo con los dos grupos criminales en pugna. Así no se puede.

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Dignidad frente al desprecio 

Dignidad frente al desprecio 

El Ágora 

Por Ana Gómez

El pasado 6 de mayo, el Congreso del Estado de Aguascalientes celebró una sesión solemne para entregar la «Medalla de la Libertad» a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. El mismo día, el Ayuntamiento de Aguascalientes le otorgó las llaves de la ciudad y la Medalla Aguascalientes 450 Años.

El reconocimiento fue presentado como un gesto de hermandad entre Aguascalientes y la capital española, pero para quienes conocemos el historial de declaraciones de Ayuso sobre nuestro país, la ceremonia no fue un puente tendido entre pueblos, sino una señal de alarma que no podíamos ignorar. Por eso, el grupo parlamentario de Morena tomó la decisión de dejar vacíos nuestros curules, que representaban a todas las personas que sienten que hay algo profundamente indignante en entregar una «Medalla de la Libertad» a alguien cuyo concepto de libertad choca frontalmente con la soberanía y la historia de nuestro pueblo.

Un historial de desprecio que no se puede ignorar

La presidenta de la Comunidad de Madrid no vino a tender puentes. Vino con trincheras ya cavadas. En 2021 afirmó que «el indigenismo es el nuevo comunismo», criminalizando la reivindicación de nuestras raíces. En su gira de 2026 fue más lejos: sostuvo que los verdaderos «abusos» en este continente los cometían las poblaciones aztecas y mayas, y que la conquista española fue un acto de caridad civilizatoria. Con esa lógica, milenios de ciencia, cultura y organización social simplemente dejan de existir.

El desprecio tampoco se queda en el pasado remoto. El uso deliberado de «Méjico» con «j» es especialmente revelador, pues ignora a la misma RAE que la derecha acostumbra citar como autoridad, y que reconoce el origen náhuatl de nuestro nombre. A eso se suma tildar a México de «narcoestado» para alimentar el miedo en su propio electorado, usándonos como telón de fondo de su campaña permanente.

Una gira que se desmoronó sola

La visita de Ayuso fue, en la práctica, un desfile de vanidad pagado con dinero público madrileño. En Aguascalientes fue recibida con honores que no correspondían a su cargo, en un Congreso ocupado únicamente por diputados de derecha, mientras afuera ciudadanos inconformes se manifestaban. En ese mismo acto, una regidora de Morena tomó la palabra para recordarle a ella y a los conservadores presentes que los problemas sociales no se resuelven con medallas ni con eventos para visitantes extranjeros.

La gira había comenzado en la Ciudad de México, donde el rechazo marcó desde el principio el tono de los eventos, y Ayuso tuvo que cancelar un homenaje a Hernán Cortés en la Catedral Metropolitana. La presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo sin rodeos: «¿Para qué viene esta persona a México? ¿A qué la traen? Piensan que eso les dará legitimidad aquí, pero ¿cómo pueden pensar que una persona que adora a Hernán Cortés les dará legitimidad? Están trasnochados.» La doctora Sheinbaum también subrayó que México vive en total libertad, que permite el debate abierto de ideas y una ciudadanía cada día más participativa.

Lo que empezó como una gira de diez días terminó en un regreso apresurado el 8 de mayo. Ayuso habló de «boicot», pero su agenda simplemente se derrumbó. El Grupo Xcaret negó cualquier presión oficial para excluirla de los Premios Platino, y el fiasco quedó expuesto ante la opinión pública.

Dinero del pueblo, gastado en vanidad

Mientras millones de familias enfrentan dificultades cotidianas, esta gira consumió recursos que ningún gobierno responsable debería dilapidar de esa manera. Según algunas estimaciones, el costo fue de alrededor de 300,000 euros solo en vuelos y hospedaje, otros 450,000 euros en patrocinios, y unos 50,000 euros adicionales en comunicación y autopromoción internacional. En total, cerca de 800,000 euros, alrededor de 16 millones de pesos, para una gira que no generó una sola inversión nueva: los compromisos de empresas como Alsea o CEMEX ya estaban anunciados de antemano.

Es difícil entender que legisladores mexicanos se conviertan en comité de bienvenida de alguien que malgasta fondos públicos para venir a insultarnos en nuestra propia casa. Cuando la validación se busca afuera porque adentro el pueblo no la otorga, algo está profundamente mal en esa postura política, y el pueblo lo sabe.

Memoria y justicia

Frente a todo esto, desde el Congreso de Aguascalientes hemos presentado una iniciativa para inscribir en el Muro de Honor la leyenda «Pueblos Originarios». No es un adorno. Es un acto de justicia ante siglos de silencio forzado y despojo cultural. México no es solo un Estado-nación moderno, es una civilización viva que no necesita el aval de ninguna funcionaria extranjera para reconocer su propio valor.

Juárez nos enseñó que la dignidad se defiende con voluntad, especialmente frente a quienes pretenden imponernos una historia que nos avergüence de nosotros mismos. La cosmovisión de nuestros pueblos originarios no es un lastre del pasado, es una identidad que nos da fortaleza y sentido de pertenencia.

No estuvimos en esa sesión porque nuestra lealtad está con esa historia de resistencia, con los caxcanes y guachichiles que habitaron estas tierras mucho antes de que alguien pretendiera «civilizarlas». Las medallas de conveniencia no nos interesan. Un pueblo que no honra su origen es un pueblo que camina sin brújula. La nuestra apunta hacia nuestra soberanía, y eso no está en negociación.

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Hispanos inmortales

Hispanos inmortales

Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Existen noches que pertenecen al calendario. Y hay otras que pertenecen a la historia.

Lo ocurrido el pasado 5 de mayo en Las Vegas, Nevada no fue solamente una ceremonia. Fue una declaración. Un grito contenido durante generaciones que finalmente encontró un escenario digno de su magnitud. El nacimiento del Hispanic Football Hall of Fame no marcó únicamente la creación de una institución; marcó el momento en que la memoria del football hispano dejó de solo ser un mito o leyenda para ocupar su lugar en la eternidad.

Durante décadas, la comunidad latina vivió el fútbol americano desde las sombras del reconocimiento. Llenó estadios, heredó pasiones familiares, convirtió domingos en rituales sagrados y sostuvo culturalmente a la NFL como una de sus audiencias más fieles. Pero muchas veces, cuando se escribía la historia oficial, los nombres hispanos parecían notas al pie en un deporte que ellos mismos ayudaron a construir.

Hasta ahora.

Porque Tom Flores, Jim Plunkett, Anthony Muñoz, Ron Rivera, Ted Hendricks, Tom Fears y Steve Van Buren no entraron a este recinto por simbolismo político ni por corrección cultural. Entraron porque conquistaron el juego. Porque transformaron organizaciones. Porque levantaron trofeos, rompieron barreras y demostraron que el talento latino nunca necesitó validación, solo visibilidad.

Cada uno representa algo más grande que sus estadísticas.

Tom Flores representa al pionero que desafió una época donde un entrenador hispano parecía impensable. Jim Plunkett simboliza la dignidad de quien convirtió el rechazo en gloria. Anthony Muñoz es la definición misma de excelencia. Ron Rivera encarna liderazgo y carácter. Ted Hendricks fue rebeldía, intensidad y personalidad en estado puro. Y juntos forman algo más poderoso que una generación inaugural: forman un manifiesto.

Por eso la ceremonia tuvo un peso distinto.

Porque mientras las luces iluminaban Las Vegas, también iluminaban décadas de historias olvidadas. Historias de familias migrantes viendo partidos desde barrios donde soñar con la NFL parecía una fantasía imposible. Historias de niños que crecieron amando este deporte sin escuchar jamás un apellido parecido al suyo en los grandes relatos históricos.

Y eso cambia cuando un niño ve a Jim Plunkett levantarse como inmortal y entiende que su herencia no es un obstáculo dentro del football, sino parte de su legado.

Hay algo casi cinematográfico en que todo esto ocurriera bajo el aura de los Raiders en un 5 de mayo. Ninguna franquicia entendió antes la conexión entre identidad, rebeldía y cultura latina como los “Silver and Black”. Los Raiders no solo tuvieron figuras hispanas; construyeron una relación emocional con comunidades enteras que encontraron en ese escudo una representación de orgullo y resistencia.

Por eso la noche se sintió tan auténtica.

Porque no parecía una estrategia de marketing. Parecía justicia histórica.

Pero el verdadero desafío comienza después de los aplausos.

Un salón de la fama no puede vivir únicamente de la nostalgia. Debe convertirse en memoria viva. Debe educar, inspirar y preservar historias que durante demasiado tiempo quedaron atrapadas entre estadísticas y silencios. Tiene que convertirse en un puente entre generaciones. En un archivo emocional de lo que los latinos significan para este deporte.

Porque el impacto hispano en el football jamás se limitó a los números de audiencia. Está en los vestidores. En los coaches. En los jugadores. En las familias que encontraron identidad alrededor de este deporte. Está en quienes abrieron puertas cuando nadie quería abrirlas.

Y quizá eso fue lo más poderoso de aquella noche en Las Vegas.

No se sintió como la creación de un salón alternativo.

Se sintió como si la historia, por fin, hubiera decidido contarse completa.

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La extradición de Rocha Moya

La extradición de Rocha Moya

Están moralmente putrefactos. 
El obradorato vive su peor crisis. El Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó al gobierno mexicano detener con fines de extradición al gobernador Rubén Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza, al alcalde Juan de Dios Gámez y a otros siete funcionarios, después de que un gran jurado en Nueva York encontrara su probable responsabilidad por contubernio con el Cártel de Sinaloa.

Pero en lugar de cumplir con el tratado suscrito, decidieron proteger a sus criaturas. Ahí se establece la detención cautelar de los acusados y el país requiriente tiene sesenta días para presentar las pruebas al juez de la causa. En lugar de eso, la cancillería mexicana pidió una opinión no estipulada a la Fiscalía General que, como es del dominio público, sirve a los intereses facciosos del régimen y se negó a proceder.

Quienes extendieron la prisión oficiosa, tienen más de 100 mil presos sin sentencia y le entregaron a ese país 92 mexicanos sin juicio, alegan presunción de inocencia y defensa de la soberanía para justificar la protección de sus correligionarios. Es verdad que Rocha Moya se vio obligado a pedir licencia, pero dejó en su lugar a quien garantiza la continuidad de su gobierno coludido.

Piden pruebas, pero desde su elección en 2021 quedó documentada la participación criminal para favorecerlo, al grado de levantar a más de 200 operadores de su rival. El Mayo Zambada aseguró que lo secuestraron donde se iba a encontrar con él y Melesio Cuén, a quien ahí mismo privaron de la vida, pero la fiscalía estatal realizó un montaje para decir que fue en una gasolinera.

El problema es grave y rebasa Sinaloa. Son muchos lugares donde un cártel decide quiénes compiten y quiénes ganan los comicios, lo que les da control del presupuesto, de la policía y del territorio. Es el resultado de los abrazos de López Obrador, quien para ganar no dudó en aliarse con el diablo. Luchar por la soberanía pasa por recuperar al país del crimen.

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El espejo roto de la soberanía 

El espejo roto de la soberanía 

El Ágora

Por Ana Gómez

El panorama político de México en 2026 reproduce una lógica que la historia latinoamericana conoce bien, la soberanía se defiende en el discurso, pero se erosiona en los hechos. 

El caso judicial construido desde el Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, no es una anomalía del sistema legal estadounidense, sino su expresión más nítida. Es la continuación de una doctrina de extraterritorialidad que Washington ha aplicado sistemáticamente cuando sus intereses domésticos requieren un relato externo que los justifique.

Estados Unidos tiene un historial documentado de utilizar su sistema judicial como herramienta de presión diplomática. Desde las sanciones extraterritoriales derivadas de la Ley Helms-Burton contra Cuba, hasta los procesos contra funcionarios venezolanos construidos sobre testimonios de colaboradores con inmunidad negociada, el patrón es consistente: cuando la vía diplomática resulta insuficiente, el Departamento de Justicia actúa como su brazo ejecutor.

El caso contra Rocha Moya sigue ese mismo patrón. La acusación no descansa sobre pruebas materiales como transferencias bancarias, grabaciones, registros documentales, sino sobre las declaraciones de Ismael «El Mayo» Zambada y miembros del Cártel de Sinaloa, quienes operan bajo esquemas de cooperación que ofrecen reducciones sustanciales de condena a cambio de señalamientos políticamente útiles. Bajo esta lógica perversa, un testigo colaborador no tiene incentivo para decir la verdad; lo tiene para decir lo que el fiscal necesita escuchar. La credibilidad procesal de estos testimonios es, académicamente hablando, prácticamente nula sin corroboración independiente.

El doble rasero y el experimento mental

Para calibrar la magnitud del absurdo, basta con invertir el escenario: la Fiscalía General de la República emitiendo cargos contra el gobernador de Arizona por complicidad en el tráfico de armas hacia México, que es un fenómeno real y documentado, sustentada únicamente en testimonios de narcotraficantes mexicanos que negocian su libertad. Washington lo calificaría, sin dudar, como una agresión a su soberanía. Sin embargo, esa asimetría no incomoda a los operadores del sistema judicial neoyorquino, porque históricamente no ha tenido consecuencias.

Este doble estándar no es nuevo. Desde la Doctrina Monroe hasta las intervenciones en Guatemala (1954), Chile (1973) o la operación Cóndor, Estados Unidos ha aplicado criterios diferenciados: lo que considera inaceptable para su territorio es política exterior legítima cuando se ejerce hacia el sur.

Rocha Moya y la respuesta institucional

Frente a este embate, la postura de Rocha Moya ha sido la de un actor que apela a los mecanismos legales de su propio Estado. Su solicitud de licencia para facilitar la investigación de la FGR, en lugar de fugarse o confrontar abiertamente, refleja confianza en las instituciones nacionales. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido categórica, lo presentado es una «hoja de papel», una acusación sin sustento que pretende juzgar a un funcionario mexicano bajo jurisdicción extraterritorial forzada, en contradicción con el espíritu del Tratado de Extradición de 1978, que exige pruebas suficientes y delitos cometidos en territorio estadounidense o con vínculos directos demostrables.

La FGR ha asumido el control del proceso, lo que es jurídicamente correcto. La soberanía no se defiende cediendo la jurisdicción; se defiende demostrando capacidad de impartir justicia internamente.

El caso Chihuahua: la soberanía en subasta

El contraste con Chihuahua resulta revelador. El accidente en Morelos donde fallecieron agentes de la CIA operando encubiertos con uniformes de la policía estatal no es un incidente menor: es evidencia de una penetración institucional que viola la Ley de Seguridad Nacional y el artículo 89 constitucional. La existencia de espacios exclusivos para agencias estadounidenses en instalaciones de gobierno chihuahuense confirma que la gobernadora María Eugenia Campos ha permitido, con distintos niveles de conocimiento o tolerancia, una intervención directa en el territorio nacional.

Lo paradójico es que a Rocha Moya se le acusa sin pruebas desde el exterior, mientras que en Chihuahua la injerencia es física, verificable y opera desde adentro, sin que genere la misma indignación en los sectores que exigen soberanía selectiva.

El caso contra Rubén Rocha Moya debe leerse en su contexto estructural: es un episodio más de la larga tradición estadounidense de instrumentalizar su sistema judicial para moldear la política interna de sus vecinos. La debilidad probatoria, como testimonios interesados, ausencia de prueba material, jurisdicción forzada, no es un error procesal; es el diseño de un mecanismo de presión. México tiene la obligación histórica y jurídica de no aceptar que palabras compradas en cárceles extranjeras definan su rumbo político. La soberanía no es un concepto retórico: es una práctica que se defiende con instituciones sólidas, criterio jurídico riguroso y memoria histórica. En 2026, las tres son indispensables.

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Pánico en Morena

Pánico en Morena

El miedo no anda en burro.
El Departamento de Justicia presentó cargos en Nueva York contra el gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez y otros siete colaboradores del mandatario estatal. Todos de Morena.

En su hecho insólito, pero no sorprenden las acusaciones. La colusión del poder político con los cárteles es el elefante en la sala y, por desgracia, no se ha visto voluntad para depurar al Estado de la infiltración criminal. Hubo señales de lo que vendría.

El pasado 23 de abril, el embajador Ronald Johnson dijo en Sinaloa que las inversiones se alejan con la corrupción. Los Ángeles Times afirmó que ese mensaje era el preámbulo de una ofensiva judicial contra políticos mexicanos vinculados al crimen organizado.

No es el único estado en esa situación ni el único problema que les puede estallar. Ese mismo día detuvieron en Argentina al contraalmirante Fernando Farías, involucrado en el huachicol fiscal, y la secretaria de Seguridad Nacional de esa nación informó que la detención se hizo a solicitud de la CIA, agencia cuestionada por el gobierno mexicano por su presencia en el desmantelamiento de un laboratorio clandestino en Chihuahua.

Piden la deportación de Farías, pero éste ya solicitó asilo político y su abogado adelantó que él informó de todo a su tío y secretario de Marina de López Obrador, Rafael Ojeda.

Hablamos del desfalco más grande de la historia, 600 mil millones de pesos solo por IEPS en el sexenio pasado. Llevarse petróleo robado a Texas para su refinación, ingresar millones de litros de gasolina sin pagar impuestos, distribuirlo en todo el país con documentos que autoricen su venta y lavar el dinero se requiere de una industria impensable sin la complicidad de altas esferas del poder.

Sheinbaum pide que se presenten las denuncias en la Fiscalía General, pero es encabezada por una fundadora de Morena, cuya actuación facciosa en la Ciudad de México está documentada. Ahí no hay confianza.

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Tradición en Chihuahua, la soberanía subastada 

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El Ágora

Por Ana Gómez

El 19 de abril de 2026 no fue solo un mal día para los registros de accidentes en la Sierra Tarahumara. Fue el día en que la Constitución se desbarrancó junto con una camioneta blindada en el municipio de Morelos, Chihuahua.

Lo que al principio pareció un trágico accidente en la comunidad de El Pinal, terminó convirtiéndose en un escándalo de proporciones históricas. Y en el centro de todo, la gobernadora María Eugenia Campos Galván, enfrentando una acusación que no es menor: traición a la patria.

El disfraz de la traición

Los servicios de inteligencia y el gabinete de seguridad federal lo confirmaron, en ese barranco de cien metros no solo murieron agentes locales. También fallecieron Richard Later Johnston III y John Dudley Black, dos operativos de la CIA que operaban por la Sierra Tarahumara con el permiso del gobierno estatal.

Pero no estaban aquí como asesores o como observadores discretos. Venían disfrazados con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua. Es decir, haciéndose pasar por autoridad mexicana para esquivar la supervisión del Ejército y la Guardia Nacional.

Eso no es un error administrativo ni un malentendido burocrático. Es una violación deliberada a la soberanía nacional. Maru Campos no solo ignoró la Ley de Seguridad Nacional y la Constitución; entregó las llaves del país a quienes no tienen ninguna jurisdicción aquí.

¿Traición? El Código Penal es directo

Puede sonar fuerte, pero la ley no deja mucho margen de interpretación. El Código Penal Federal dice que hay traición a la patria cuando alguien realiza actos contra la independencia, la soberanía o la integridad del país con el apoyo de un gobierno extranjero.

Al autorizar operativos de la CIA en la Sierra sin informar a la Secretaría de Relaciones Exteriores ni a la SEDENA, la gobernadora construyó un Estado paralelo dentro de Chihuahua. Y el contexto lo hace todavía más grave, porque estamos en plena era Trump, con los cárteles mexicanos ya clasificados como organizaciones terroristas por Washington. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum repite que «la soberanía no se negocia», en Chihuahua parece que sí tiene precio, y que se pagó bajo el pretexto de la «eficacia tecnológica».

La Torre Centinela: ¿centro de seguridad o caballo de Troya?

Este escándalo tiene una pieza central que no se puede ignorar: la Torre Centinela. Un proyecto en Ciudad Juárez que costó más de 4,700 millones de pesos y que, según se ha revelado, no es solo un centro de monitoreo. El diseño contempla espacios exclusivos para el FBI, la DEA y la CIA.

El famoso «piso 18», presentado como un Centro Internacional de Fusión de Inteligencia, es en realidad un enclave extranjero en pleno territorio chihuahuense. Maru Campos dirá que solo quiere proteger a su gente, pero en el camino ha fragmentado la seguridad nacional. La pregunta es sencilla: ¿qué pasaría si cada gobernador se pusiera a invitar agencias extranjeras a patrullar sus calles? La respuesta también es sencilla: México dejaría de ser un país soberano para volverse un mosaico de protectorados.

El conflicto de interés más obvio

La respuesta de la gobernadora al «CIA-gate» ha sido, para decirlo con claridad, evasiva. Designó a Wendy Paola Chávez Villanueva para encabezar la investigación especial, lo que en términos prácticos significa que la fiscalía estatal se está investigando a sí misma. No hay forma de que eso funcione con credibilidad.

La decisión de dejar entrar a agentes extranjeros armados y permitirles usar uniformes oficiales de la AEI no pudo haber salido de un funcionario de nivel medio. Eso viene de arriba, de muy arriba.

La falta de transparencia no es solo una jugada política. Configura violaciones legales que podrían derivar en un juicio político. Al no informar al Ejecutivo Federal y permitir que personal extranjero realizara detenciones y portara armas sin registro ante la SEDENA, se fracturó el pacto federal. La opacidad de Maru Campos confirma algo preocupante, un gobierno Panista eligió lealtad a una agenda extranjera por encima de la responsabilidad de informar al pueblo mexicano.

Lo que la historia ya nos enseñó

México tiene una memoria larga cuando se trata de intervenciones extranjeras que empezaron como «acuerdos de cooperación». Desde la Operación Cóndor hasta el caso Kiki Camarena, la presencia de la CIA en suelo mexicano nunca ha sido gratis ni inocente. Maru Campos parece haber olvidado que la agenda de Washington no siempre va de la mano con la estabilidad democrática de México. 

La gobernadora está hoy en una encrucijada. El respaldo de su partido no va a borrar lo que quedó en ese barranco de El Pinal. La soberanía no es un concepto de libro de texto; es el derecho del Estado mexicano de mandar en su propio territorio. Al delegarlo en agentes extranjeros disfrazados de policías locales, Maru Campos no solo falló como gobernante. Cruzó una línea que tiene nombre en la ley.
El Senado tiene la palabra. Si el incidente de El Pinal queda impune, la Constitución mexicana no valdrá más que el papel en el que está impresa.

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El NFL Draft 2026: entre la lógica y el espectáculo

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Desde la Tribuna

Por Laura Sandoval

Cada año, el Draft de la NFL nos vende la promesa de que el futuro empieza hoy. Pittsburgh ha sido un gran anfitrión, albergando a más de 300,000 personas en el primer día, luciendo una noche imponente y espectacular que quedará en la memoria de todos los asistentes.

La primera ronda de 2026 fue, en apariencia, lo que los analistas quieren ver: decisiones “seguras”, talento premium en posiciones clave y franquicias asegurando su futuro con jóvenes promesas que pueden acercarlas a un campeonato. La segunda ronda, en cambio, fue el verdadero termómetro: ahí es donde se separan los equipos que simplemente siguen el tablero… de los que realmente entienden el juego.

Porque seamos honestos: la primera ronda es política. La segunda, fútbol americano.

Los picks iniciales cumplieron con el guión. Fernando Mendoza, como se había pronosticado, se convirtió en el quarterback de los Raiders en un momento muy emotivo que pudo compartir con su familia en Miami. Defensivos élite fueron perseguidos por la necesidad de los equipos y se consolidó una narrativa creada durante semanas alrededor de los receptores que encabezan este Draft. Equipos como los Cardinals o los Rams jugaron al ajedrez mediático: no solo eligieron talento, también sorprendieron con sus decisiones al seleccionar a Jeremiyah Love y a Ty Simpson, respectivamente.

Carnell Tate llegó a los Tennessee Titans, Caleb Downs a los Dallas Cowboys que se han mostrado agresivos en cuanto a la adquisición de jugadores defensivos. 

Pero la magia y el caos llegó después.
El momento en el que los Cowboys hicieron un cambio de posición con los Eagles dejó claro que Philadelphia tenía muy definido su objetivo: un receptor. Esto responde a la posible salida de A.J. Brown y a la necesidad de encontrar a alguien con características similares disponible en este Draft.

El instante quedó marcado cuando Makai Lemon, de USC, estaba en una llamada con Omar Khan y tuvo que colgar porque, justo en ese momento, Philadelphia decidió apostar por él con el pick adquirido en el intercambio con Dallas. La escena sorprendió a todos: dos equipos interesados en el mismo jugador, todo en vivo, sin ensayo. Una postal que quedará como anécdota de este Draft y que dejó a los Pittsburgh Steelers con su segunda opción en la lista: el tackle ofensivo de Arizona State, Max Iheanachor, una selección que no pareció entusiasmar del todo a la afición acerera.

La segunda ronda fue un recordatorio brutal de que el talento no siempre se alinea con el hype. Prospectos que muchos proyectaban como estrellas cayeron inexplicablemente, mientras otros subieron gracias a intangibles que ningún mock draft puede medir: carácter, sistema… o la simple obsesión de un coach.

Nombres como el linebacker Jacob Rodríguez, quien llegó a los Miami Dolphins en segunda ronda, empiezan a tomar forma en esta narrativa.

Y luego está el momento de la tercera ronda que podría definir el futuro en la posición de quarterback para los Cardinals y los Steelers: Carson Beck y Drew Allar, provenientes de Miami y Penn State, respectivamente, llegan a estas franquicias que buscan revolucionar sus ofensivas.

En una liga que a veces se toma demasiado en serio a sí misma, estos jugadores deben asumir la responsabilidad de portar los colores de organizaciones que esperan grandes cosas de ellos. La presión es enorme, y el cambio de vida, casi surrealista: todo comienza con el sonido de una llamada.

Lo de Lemon ya es historia, incluso materia de memes. Habrá que ver si en la temporada se convierte en pieza clave de los Eagles. Resulta curioso que haya terminado en una de las organizaciones más agresivas y creativas de la NFL. ¿Error? ¿Genialidad? ¿Marketing encubierto? Probablemente, un poco de todo.

Aún queda emoción antes de que termine el evento y sepamos quiénes más se suman a la labor titánica de construir un equipo campeón.

La NFL demuestra, año con año, que es una liga donde puedes construir dinastías… y, al mismo tiempo, regalarle al mundo momentos virales que nadie vio venir.

Lo interesante no es si esta generación 2026 funcionará o no. Lo interesante es lo que representa: la delgada línea entre la convicción y la improvisación. Entre el scouting de élite y el “algo vimos que nadie más vio”.

Ahí está la verdadera diferencia entre la primera y las rondas posteriores de este Draft: la primera fue sobre certeza proyectada; la segunda, sobre fe real.

Al final, el Draft 2026 no será recordado sólo por quién fue seleccionado primero, sino por las decisiones que parecían pequeñas… pero que, en tres años, definirán franquicias.

Y quizá, solo quizá, también será recordado como el Draft donde los menos pensados revolucionaron la liga.

El fútbol americano, como la vida, no siempre sigue el guión.
Y por eso no podemos dejar de verlo.

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Puras mentiras

Puras mentiras

Son repelentes a la verdad. 
La política de comunicación del obradorato se sintetiza en ocultar y engañar, algo que practican de manera sistemática e incluso instintiva. Primero mienten y después averiguan. Sostienen su narrativa contra toda evidencia, convencidos de que la percepción pesa más que la realidad y, como tienen un megáfono amplificado con recursos públicos, confían en imponer su versión.

Pero la propaganda se desgasta y cambia el humor social, de tal suerte que mentir ya nos sale tan barato y, cuando los agarran con los dedos en la puerta y no les queda más remedio, se ven obligados a recular y tragarse sus palabras. Así sucedió con el escándalo de la mujer asoleándose en la ventana de Palacio Nacional, un asunto menor que creció por negar el hecho pese a los múltiples videos que lo demostraban.

Más grave fue la desinformación sobre el derrame de petróleo en el Golfo de México. Dos meses sostuvieron que no era responsabilidad de Pemex, calumniando a pescadores y ecologistas que desde el principio lo señalaron. Ante la inminencia de un desmentido internacional con pruebas satelitales, tuvieron que reconocer que provino de un ducto en Cantarell.

Para donde miremos brotan las mentiras del régimen. Repiten que terminaron con los privilegios y que hay cero impunidad, pero Marcelo Ebrard admitió que su hijo vivió meses en la Embajada en Londres, confesando delitos.

Sheinbaum acudió a un foro internacional convocado para defender la democracia, siendo que la desmanteló en México siguiendo el Plan C de López Obrador. Acaban de aprobar una reforma electoral sin escuchar a la oposición y se agandallaron los tres consejeros del INE con incondicionales.

Mienten como reflejo no solo para engañar, ensucian la conversación pública para que la sociedad no sepa en qué creer. Pero subestiman a los ciudadanos. Las tiranías también pierden en las urnas, a pesar de controlar todas las instituciones. Pregúntenle al Peje húngaro, también conocido como Viktor Orbán.

Fernando Belaunzarán en Instagram: @fer_belaunzaran, en X: @ferbelaunzaran

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